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Renzi y Salvini, dos líderes opuestos unidos por la misma ambición

Ambos políticos italianos protagonizan un tenso debate televisivo en el que hablaron de refugiados, Europa y economía

Ambos políticos italianos protagonizaron un tenso debate en el que hablaron de refugiados, Europa y economía

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Hace 13 años se habían sentado en el mismo estudio Romano Prodi y Silvio Berlusconi. Eran vísperas de las elecciones más reñidas que se recuerdan en Italia, en las que finalmente se impuso el candidato de centroizquierda por unos pocos miles de votos. La televisión todavía hegemonizaba las campañas electorales y aquella noche se sentaron en sus sofás 16 millones de italianos, más de la mitad de quienes estaban delante de la pantalla en aquel momento.

Desde entonces los debates cara a cara no proliferan en Italia. En un país en el que el último de sus ciudadanos sacaría sobresaliente en retórica no ha habido ningún político que quisiera enfrentarse a su adversario en horario de máxima audiencia. Ayer, sin tanta emoción en el ambiente, Matteo Renzi y Matteo Salvini emularon aquella velada protagonizada por Berlusconi y Prodi.

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El escenario era el mismo, ‘Porta a Porta’, un programa de la televisión pública que se mantiene en emisión desde hace 23 años sin haber cambiado apenas nada. Ni mucho menos su presentador, Bruno Vespa, un animal televisivo, septuagenario, que presume de conocer todos los salones romanos de poder. Sus invitados anoche eran asiduos también de esos ambientes. La savia joven de la política italiana, que llegarían para acabar con todos.

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Sin embargo, sus carreras han vivido trayectorias paralelas. Renzi llegó a primer ministro, alcanzó el 40% en unas elecciones europeas y se desplomó. Salvini pasó de la nada a ministro del Interior, se convirtió en el hombre fuerte del Gobierno, consiguió el 34% de las últimas europeas y se hizo el harakiri.

Era un combate entre dos boxeadores noqueados que aspiran a levantarse de la lona, aunque al menos en el caso de Salvini las encuestas todavía le colocan en primer lugar, por encima del 30%. No se esperaban grandes anuncios, sino más bien una pelea a cara de perro. Y eso es lo que fue el debate, un intercambio de reproches en el que ambos quisieron elevar su ya abultado ego por encima de su contrario.

Renzi comenzó recriminando a su rival que “el sol del verano todavía le tiene enfadado”. “Podíamos seguir los dictados de Salvini en un bar de playa o hacer una operación maquiavélica para formar un nuevo Gobierno con el Movimiento 5 Estrellas (M5E)”, añadió. Su contrincante le respondió que con el nuevo Ejecutivo “se han triplicado los desembarcos. Macron y Merkel podrán estar contentos, pero los italianos, no”. Renzi quiso llevar el debate al terreno de la economía, en el que le saca un par de lecciones de ventaja a Salvini. Aunque este último pegó al estómago del adversario y apeló al del votante.

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En ese intercambio de golpes de jugador que aparentemente se sale del esquema, había una estrategia política muy clara. Ambos se necesitan para presentarse como la némesis del contrario. Renzi, al que algunos ya habían enterrado, sólo resucitó gracias a la decisión de Salvini de romper el Gobierno. Tras maquinaar el pacto con el M5E se presentó como el hombre que había salvado a Italia de Salvini.

Depende de ese choque, puesto que los sondeos no le dan más de un 5% a su nueva formación, Italia Viva. Mientras, el líder de la Liga busca identificar al Gobierno con Renzi. El político que un día dice una cosa y el siguiente la contraria para aferrarse al poder, el -supuesto- socialdemócrata que sólo le habla a las élites, un “buenista”. Y ante este modelo, Salvini se erige de nuevo como el líder del pueblo.

El fin de semana habrá un segundo ‘round’, aunque ya por separado. El ex ministro del Interior prepara una manifestación masiva en Roma con toda la derecha, mientras que el ex primer ministro impulsará su nuevo partido en su Florencia natal.