Restablecer la paz en el este

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La tragedia ocurrió en unas fincas cerca de pueblos maltratados por una guerra civil. Los vecinos encontraron cuerpos que después tuvieron que mover para que el calor del sol no los desintegrara. Aunque fueron muy criticados, lo cierto es que no sabían que existían leyes internacionales de «no contaminación». La mayoría eran campesinos afligidos por la muerte que no tenían ni idea de qué hacer con este horror. Lo único que esperé, hace ahora un año, era que la tragedia del avión derribado procedente de Ámsterdam con destino Kuala Lumpur, en la que fallecieron 298 personas, pusiera en el foco de los medios de comunicación y en las agendas de los políticos la situación que se vive en el este de Ucrania.

Con aquella tragedia, de repente, pareció que algunos países se dieron cuenta de que en pleno corazón de Europa estaba teniendo lugar una guerra civil a gran escala. Después, durante un tiempo, el drama del avión de Malaysia Airlines ensombreció la tragedia de otros cientos de civiles que mueren en el este de Ucrania debido a los choques entre las milicias prorrusas –que ya no saben muy bien por lo que luchan– y el Gobierno de Kiev, contra el que muchos en el este siguen sin ver como autoridad legítima. También se cuentan ya por miles los ucranianos que han dejado la zona y han huido a otros países como refugiados. Sí se notó entonces un intento más serio de parte de la comunidad internacional por buscar la paz a través de la mediación diplomática y los acuerdos de Minsk I (en septiembre de 2014) y Minsk II (en febrero). El problema en Rusia, a pesar de las sanciones económicas de Occidente, es que la propaganda del Estado ha creado una atmósfera en la que la mayoría de la opinión pública rusa siente que no se puede abandonar ahora a sus vecinos rusoucranianos. De ahí que el presidente Vladimir Putin no haya cambiado su estrategia respecto al apoyo a las milicias separatistas del este de Ucrania.

Es necesario negociar definitivamente el fin de las operaciones militares que siguen en la sombra. En el aniversario de la tragedia, el mundo no debe olvidar que el este de Ucrania es una zona de doble drama. Cada día mueren civiles inocentes allí. El mejor tributo que se puede hacer a los muertos del MH17 es restablecer la paz de forma verdadera y preservarla como el regalo más sagrado que la humanidad ha conocido jamás.