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domingo 25 agosto 2019
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Zelenski o el sueño casi imposible de firmar la paz con Moscú

El presidente electo de Ucrania asegura que su prioridad será “detener el fuego” y salvar vidas, pero la corrupción y la crisis amenazan la estabilidad de su mandato.

  • El ganador de las elecciones en Ucrania, Vladimir Zelenski
    El ganador de las elecciones en Ucrania, Vladimir Zelenski /

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23 de abril de 2019. 01:40h

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Taylin Aroche.  22/4/2019

Cinco años después de salir a las calles en la revolución del Euromaidán, los ucranianos han hecho de Vladimir Zelenski, un humorista y protagonista de una serie de televisión, en presidente de Ucrania por accidente. Anoche, con el 99,57% del voto escrutado, el recuento confirmó su victoria aplastante sobre Petro Poroshenko con un abrumador 73,22% de los votos. La mayor victoria en la historia del país desde su independencia de la Unión Soviética.

Zelenski o «Ze», como se le conoce popularmente, no tiene experiencia política previa y no ha ofrecido un modelo detallado de su futuro gobierno. Su mensaje, basado en proclamas populistas y de lucha contra la corrupción, ha resonado hasta en el último rincón de una Ucrania arruinada donde uno de cada tres ciudadanos vive por debajo del umbral de la pobreza, según datos del Banco Mundial.

Él y su equipo son conscientes de que los electores se rebelaron y votaron en contra de la corrupción, la guerra y la pobreza, males atados a la figura de Poroshenko. Votaron a favor del cambio, más vago y un discurso menos elaborado de Zelenski. Ahora debe dar solución a esos problemas y sacar al país de la incertidumbre.

En sus primeras declaraciones, no obstante, dejó claro cuál será su prioridad: aseguró que buscará «reactivar el proceso de paz con Rusia bajo los acuerdos de Minsk» que involucran a Francia y Alemania. «Lo más importante es detener el fuego», aclaró. Acusado y señalando desde su campaña electoral por ser demasiado condescendiente con Moscú, Zelenski deberá mantener el equilibrio y ser consciente de la posición geográfica de Ucrania. Vinculada a Rusia y Europa, se enfrenta a la difícil tarea de encontrar armonía entre ambos mundos. Las solas declaraciones del nuevo e inexperto presidente de 41 años provoca incertidumbre internacional: «Nuestra prioridad», aseguró, «es salvar vidas humanas, el retorno de los prisioneros de guerra y la liberación de los marineros apresados», en referencia a un grupo de pescadores que fueron detenidos por guardacostas rusos en noviembre en el mar Negro.

Moscú recibió con prudente optimismo la victoria del humorista, aunque dijo que todavía «es pronto» para confiar en él. El primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, declaró ayer que «después de la elección de Zelenski hay una oportunidad para mejorar las relaciones con Ucrania». Por su parte, Europa le tiende la mano. El presidente de EE UU, Donald Trump, se apresuró a felicitarle. También el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Ambos señalaron la necesidad de las reformas para una «Ucrania pacífica, democrática y próspera».

El programa de Zelenski, colmado de llamamientos a la desregulación, privatización, amnistía fiscal, fortalecimiento de las agencias anticorrupción, esboza un proyecto de clara orientación liberal, pero que también debe ser apoyado por quienes tienen miedo a los grandes cambios y a ceder parte de su histórico poder dentro de la escala político-social en el país. La resistencia de quienes formen parte de su propio equipo de gobierno marcará la agenda de este país de más de 44 millones de habitantes. Todo esto de la mano de un fortalecimiento y consolidación del Estado de derecho. El próximo presidente deberá marcar la frontera y alejar de las instituciones los intereses particulares de unos pocos y empezar a dar un servicio a la sociedad civil.

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