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Turcos y marroquíes se movilizan para frenar en las urnas a Wilders

El candidato ultraderechista, Geert Wilders, advirtió hoy de que «pase lo que pase en estas elecciones, el genio no va a volver a la botella», en referencia al ascenso del populismo en Europa.

  • El primer ministro holandés Mark Rutte acude hoy a votar.
    El primer ministro holandés Mark Rutte acude hoy a votar.
La Haya.

Tiempo de lectura 8 min.

15 de marzo de 2017. 20:47h

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La Haya. 15/3/2017

Las historias sobre delincuencia y radicalismo que se conocen entre los holandeses sobre el barrio de Schilderswijk, en La Haya, llevó hoy a sus residentes, en su mayoría de origen turco y marroquí, a movilizarse en las urnas contra el ultraderechista Geert Wilders.

“Tenemos que empezar a defendernos contra los estereotipos que promueve el PVV (Partido de la Libertad, que lidera Wilders) contra nosotros. Somos un barrio humilde y lo que necesitamos es más apoyo y comprensión”, explica a Efe Moha Shouabi, nacido en Schilderswijk, de padre marroquí.

Este trabajador social votó hoy por el partido laborista PvdA y depositó su voto en un contenedor verde, como los conocidos cubos de basura con ruedas, bromeando sobre la paradoja que eso puede representar y los resultados de estos comicios.

En este barrio, considerado la fortaleza turco-marroquí, los residentes son comerciantes y muchos se ganan la vida con el mercadillo de verduras, ropa y pescado de La Haya, uno de los más grandes del país en el que la mayoría de los vendedores son extranjeros.

Pero no es conocido precisamente por el comercio, sino por estar relacionado con las listas de delincuencia que Wilders denuncia en su programa electoral y que califica del “problema marroquí” de los Países Bajos.

“Hay una polarización de la política que es muy preocupante y que antes no existía. Tampoco hay un proyecto político que una a la sociedad, todos parecen Âuscar vías de dividirnos en pequeños grupos”, analiza Ahmed Jayun, funcionario y traductor de 46 años.

Este marroquí, de nacionalidad holandesa, votó por el partido liberal VVD en las urnas instaladas en la biblioteca municipal del barrio, pero reconoce que tiene “un presentimiento de que el PVV tiene las de ganar” en estos comicios.

Barrio Schilderswijk: 85% de extranjerso

Este barrio, en el que el 85% de sus residentes son extranjeros, nunca tuvo buena reputación, pero su marginalización aumentó tras el asesinato del político Pim Fortuyn en 2002, o del cineasta Theo van Gogh en 2004, el primero a manos de un ecologista radical y el segundo tiroteado por un fanático islamista.

“Han buscado a un enemigo y nos visualizan a todos nosotros, al islam. Nos ven como terroristas y eso no es justo. Gente mala hay en todos lados”, lamenta Jadiya Buhmed, de 38 años, mientras se prepara para coger su bicicleta y volver a su casa.

En mayo de 2013, el estigma se reforzó por los vídeos de una manifestación con banderas negras del grupo terrorista Estado Islámico (EI) que atravesó una de las plazas del barrio, ante los ojos escandalizados de los vecinos.

Sin embargo, el vecindario no cree justo generalizar porque, dice Shouabi, “están atacando a toda una comunidad, a la que ya no se considera parte de la sociedad porque practican una religión llamada islam”.

Pide buscar el diálogo con los turcos y marroquíes, y sobre todo, añade, encontrarle solución “a la xenofobia e islamofobia cada vez más ascendente de la gente” del barrio.

“Hay problemas con alguna gente, hay que hablar con ellos y hay muchas maneras de castigarlos, pero pedirles que se vayan o expulsarles, no hace más que aumentar su sentimiento de marginalización”, intenta explicar Said Bouharou, portavoz de las mezquitas holandesas.

Bouharou lleva décadas trabajando en la defensa de los derechos humanos y suele pasearse por las calles de este barrio, en el que destacan los carteles en árabe y turco, y los llamativos vestidos de boda marroquíes o las tiendas de comida turca.

En Schilderswijk se vota mayormente al VVD, al PvdA, a Demócratas 66 o a los verdes de GroenLinks, pero lo difícil es encontrar por este barrio a un solo ciudadano que esté dispuesto a apostar por el PVV.

Fragmentación del voto

La fragmentación del voto en las elecciones que se celebran hoy en Holanda mantiene la incógnita sobre sus resultados finales, según se desprende de las opiniones de electores consultados por Efe.

De confirmarse esa posibilidad, el Parlamento podría quedar más dividido que nunca y previsiblemente entrarían en él entre doce y catorce partidos, que podrían necesitar varios meses para negociar un Gobierno.

“He votado por el CDA (democristianos) porque soy cristiana y porque siempre me ha gustado su programa electoral. Su cabeza de lista (Sybrand Buma) defiende mejorar la Sanidad, y eso es importante para mí”, explica Nel Korbee, una pensionista que acude a votar acompañada de su hermana.

“Yo estaba indecisa, pero me he decidido por el Partido de los Animales”, dice Johana Korbee, también pensionista. “Marianne Thieme (su líder) no solo se preocupa por que los animales vivan mejor, sino también por el medio ambiente”, añade.

A la pregunta de si han pensado votar al líder ultraderechista Geer Wilders, las dos responden que sí, pero explican que al final no lo han hecho. “Como persona me parece agradable, pero lo que dice es peligroso. Solo habla de una cosa: el islam y los extranjeros. Hay otros temas que también son importantes”, indica Nel Korbee.

Otros votantes explican que en el pasado han votado al PVV de Wilders, pero que no confían en sus propuestas. “Tiene razón a la hora de identificar muchos de nuestros problemas, pero después no da soluciones concretas. Por eso he votado al CDA (democristianos), partido que en mi opinión defiende bien los valores holandeses”, explica el electricista Richard Burman mientras su mujer asiente con la cabeza.

Quien en esta ocasión sí se ha decidido por el PVV es Astried Flink, una desempleada de más de 50 años. “No soy ninguna racista y también me gustaban otros partidos, pero en los últimos años han pasado muchas cosas que no me gustan. Por ejemplo, hay mucha gente que viene de fuera y no se adapta a nuestras costumbres ni aprenden nuestro idioma”, puntualiza.

El matrimonio Steyger acude al colegio electoral de la mano. Ambos son pensionistas y dicen que nunca han votado a la derecha. “Yo he elegido al SP (Partido Socialista, formación a la izquierda del PvdA) porque son, sin duda, los que más se preocupan por la Sanidad”, explica Ina Steyger.

Su marido, Hans, dice que está de acuerdo con su mujer, pero al final ha optado por el PvdA (Partido del Trabajo). “Vi el debate de anoche y me gustó como lo hizo el señor Asscher (su cabeza de lista), así que voy a volver a votar por su partido”.

Su mujer, mientras tanto, niega con la cabeza. “En 2012 también voté por ellos, pero no me ha gustado como lo han hecho en el Gobierno. No han sido capaces de parar a los liberales”, asegura.

Willem Roge tiene una visión similar. “El PvdA lo ha hecho fatal en estos últimos cuatro años. El SP, en cambio, va a luchar por bajar los alquileres y yo vivo de alquiler. Además, creo que deberíamos tener un sistema público de Salud, como dice Emile Roemer (su cabeza de lista)”, explica.

Filiz Sozuer, una vendedora que en este momento está desempleada, llega las cabinas de votación acompañada de su hija, de 15 años. “Para mí su formación académica es lo más importante, y D66 (Demócratas 66, liberales de izquierda) es el partido que cuida más de la Educación”.

Su hija adolescente dice estar de acuerdo con su madre, pero reconoce que si ella pudiera votar seguramente lo haría por Groenlinks (Verdes de Izquierda). “Mucha gente joven vota por ellos”, reconoce su madre.

Kjeld de Jong, un trabajador de una empresa de consultoría, llega al colegio electoral en bicicleta mientras carga con su hija de apenas dos años, que va en una silla ajustada al manillar.

“Para mí el Gobierno lo ha hecho bien@porque ha bajado el paro y hay más gente trabajando que nunca, así que he elegido al VVD (liberales de derecha)”, explica de Jong, quien reconoce que “casi siempre” ha votado por el mismo partido.

Voto de los líderes políticos

El primer ministro hoÌandés, Mark Rutte, pidió hoy al depositar su voto en La Haya para las elecciones legislativas de su país que los Países Bajos “creen un precedente” y frenen la “ola de populismo” tras el triunfo del “brexit” y de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos.

“Tenemos que evitar que ocurra un efecto dominó. Este es un momento en el que nos jugamos o un cambio de rumbo hacia la dirección contraria o apostar por una política no experimental, que logre más éxitos a partir de los éxitos de los cuatro años anteriores”, explicó Rutte, segundos antes de entrar al colegio electoral.

Pidió votar por su partido para “mantener este país seguro y estable”, y reconoció que “existe el riesgo de que despertemos mañana y que el partido de (el ultraderechista) Geert Wilders sea el mayor” de los Países Bajos.

“Debemos frenar la ola de populismo porque estas elecciones se celebran bajo la presión de la victoria de Trump en EEUU y el ‘brexit’”, indicó el político liberal.

El primer ministro llamó a todos los holandeses a votar porque ese derecho “es un logro y fue peleado por muchas personas”.

“Debemos crear un precedente. El mundo está pendiente de nosotros”, indicó además en referencia a las siguientes citas electorales en Europa este año, en Francia y Alemania.

Definió estos comicios como “cruciales” y aseguró que había luchado “hasta el último momento” para volver a ganar y tener la oportunidad de una tercera legislatura.

Los colegios electorales abrieron sus puertas hoy las 07.30 hora local (06.30 GMT) y permanecerán abiertos hasta las 21.00 hora local (20.00 GMT).

Un refrendo contra la UE

Por su parte, el líder de la extrema derecha holandesa, Geert Wilders, depositó hoy en un colegio de La Haya su voto para las elecciones legislativas de los Países Bajos con la promesa de que, si resulta vencedor, convocará un referendo contra la Unión Europea (UE).

"Si gano, habrá referendo (contra la UE), porque hemos dado nuestro dinero a países extranjeros. Vamos a recuperar Holanda para los holandeses", indicó el líÄer del Partido por la Libertad (PVV), de corte antiislam y euroescéptico.

Wilders repitió que tiene intención de cumplir las promesas de su campaña, no solo con la convocatoria de un referéndum, sino prohibiendo el islam y cerrando las puertas a la inmigración.

Además, alertó de que sean cual sean los resultados de las elecciones "el genio no va a volver a la botella", en referencia al ascenso de populismo holandés.

Asimismo, llamó al voto de los más de 12 millones de holandeses para "tener menos islam" en los Países Bajos.

"El islam y la libertad no son compatibles", añadió, y dijo que los musulmanes "son libres de irse cuando quieran" de Holanda.

Wilders bromeó sobre la abrumadora presencia de la prensa nacional e internacional y dijo que espera que "haya tantos votantes como periodistas" acudiendo a las urnas.

Los colegios electorales abrieron sus puertas hoy las 7\30 hora local (06.30 GMT) y permanecerán abiertos hasta las 21.00 hora local (20.00 GMT).

Imane Rachidi/Efe

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