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El “Sea Watch” desafía a Salvini y entra en aguas italianas con 42 migrantes a bordo

El vicepresidente italiano amenaza: “En Italia no desembarca nadie”

  • Varios de los migrantes en la cubierta del “Sea-Watch 3” en aguas próximas a Lampedusa/Reuters
    Varios de los migrantes en la cubierta del “Sea-Watch 3” en aguas próximas a Lampedusa/Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

27 de junio de 2019. 14:17h

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La Razón.  25/6/2019

El barco de la ONG alemana Sea Watch, con 42 migrantes a bordo, comunicó hoy que ha entrado en aguas territoriales italianas por motivos “de emergencia”, con lo que rompe la prohibición del Ministerio del Interior del país, a cargo de Matteo Salvini, que les había impedido su ingreso y se enfrenta así a sanciones y procesos penales.

En un comunicado, la ONG explicó que ante la situación “más desesperada que nunca” de los migrantes, que llevan 13 días en el barco, la capitana se vio obligada a entrar en las aguas territoriales italianas bajo la ley de emergencia y se dirige a la isla de Lampedusa.

“Ninguna institución europea está dispuesta a asumir la responsabilidad y defender la dignidad humana en la frontera de Europa en el Mediterráneo. Es por ello que tenemos que asumir la responsabilidad nosotros mismos. Entramos en aguas italianas ya que no nos quedan otras opciones para garantizar la seguridad de nuestros huéspedes, cuyos derechos básicos han sido violados durante un tiempo suficiente”, explicó el presidente de Sea Watch. La ONG también calificó de “fallo político” , la decisión de este martes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que no impuso a Italia la obligación de dar un puerto al barco.

“Tenemos personas a bordo que han pasado por horrores en Libia, que han sido fuertemente torturadas, pero, incluso si este no fuera el caso, cualquier persona rescatada en el mar, por ley, debe ser llevada a un lugar seguro. Estas son personas con necesidades básicas y derechos básicos. Una operación de rescate no se termina hasta que cada persona rescatada tenga ambos pies en el suelo”, agregó por su parte Haidi Sadik, mediador cultural en el Sea Watch.

La capitana del barco, la alemana Carola Rackete, de 31 años, ya había adelantado que violaría la prohibición impuesta en el decreto aprobado recientemente en Italia y que conlleva multas de hasta 50.000 euros, pero también la incautación del barco y consecuencias penales.

Por ello, Sea Watch invitó hoy a realizar donaciones para el fondo de asistencia legal de la ONG alemana para “ayudar a Carola a defender los derechos humanos”, ya que si la capitana “lleva a los migrantes salvados a un puerto seguro, como prevé la ley del mar, afrontará penas severas en Italia”.

La embarcación, de bandera holandesa, socorrió el 12 de junio a 53 personas (9 mujeres, 39 hombres, 2 niños pequeños y 3 menores no acompañados), y tres días después la Guardia Costera italiana realizó una inspección sanitaria a bordo y decidió la evacuación de diez personas por motivos médicos, y el pasado sábado otra más fue llevada a tierra.

La capitana “pagará la consecuencia”, pero también el Gobierno holandés y el alemán y las autoridades europeas”, amenazó Salvini en Facebook tras conocer la entrada en aguas territoriales del barco. “No puede ser que haya gobiernos que no les importe lo que hacen los barcos con su bandera o sus ONG”, dijo Salvini, y agregó que Italia “no es una agencia de viajes y las fronteras nacionales no dependen de lo que quiera hacer un comandante”.

Salvini, muy enfadado, cargó sobre todo contra los gobiernos de Holanda y de Alemania y aseguró que “se usará cualquier método” y a las “fuerzas públicas” para impedir la llegada a Lampedusa de este barco. Afirmó que el barco esta “fuera de la ley” y que está poniendo en riesgo la vida de varias decenas de personas por “un asqueroso juego político”.

En Italia “no desembarca nadie, a menos que alguien se haga cargo inmediatamente de quienes desembarcan” para hacerlos llegar a Países Bajos, Alemania o Bruselas, ha amenazado Salvini. “Italia no puede ser el punto de llegada de quien decida descargar inmigrantes y se convierta en cómplice de los traficantes que con el dinero de la migración compran armas y droga. No voy a dar mi autorización al desembarco”, señaló con vehemencia.

Según los medios de comunicación, una patrulla de la Guardia de Finanza italiana (policía financiera y de fronteras italianas) se está dirigiendo hacia la posición del barco de la ONG.

Sea Watch

Antes de acceder a aguas italianas, la Guardia Costera realizó una evaluación médica de los 53 pasajeros y decidió desembarcar a diez de ellos, cinco de ellos por ser especialmente vulnerables, y a los otros cinco como sus acompañantes. El pasado fin de semana, se trasladó a otro de ellos a puerto, por lo que quedan 42 personas en el “Sea-Watch 3”, varados en alta mar porque, tanto Italia como Malta, les han cerrado los puertos.

En su cuenta de Twitter, Salvini ha insistido en que, si a la ONG le hubiese preocupado realmente la salud de quienes viajan a bordo, ya se habrían dirigido hacia Países Bajos, “podrían haber ido y haber vuelto”. “Que el problema lo resuelvan Ámsterdam, Berlín y Bruselas”, ha dicho el vicepresidente y ministro del Interior italiano.

Para él, este conflicto es “una evidente provocación política”. Salvini ha defendido que su Gobierno ya “ha dado muestras de absoluta solidaridad” al acoger a los migrantes enfermos, y ha asegurado que Italia no se dejará manejar “por una ONG que no respeta las reglas”.

Entretanto, y hasta que se solucione el conflicto, 60 ciudades y municipios europeos se han ofrecido como zonas seguras para acoger a los pasajeros del “Sea-Watch 3”.

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