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Santos: “Hay que buscar una salida digna para Maduro”

El ex presidente de Colombia presenta su libro “La batalla por la paz”, en el que relata cómo fue la negociación con las FARC que culminó en un acuerdo histórico

  • El ex presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, antes de la entrevista en Madrid
    El ex presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, antes de la entrevista en Madrid /

    Alberto R. Roldán

Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

27 de marzo de 2019. 13:39h

Comentada
Goyo G. Maestro Madrid. 27/3/2019

Retirado de la política, Juan Manuel Santos, el líder que dirigió las riendas de Colombia entre 2010 y 2018, ha decidido poner negro sobre blanco cómo fue el tortuoso camino que llevó a su Gobierno a firmar la paz con la guerrilla de las FARC después de 50 años de conflicto. Su libro «La batalla por la paz» (Península), que ayer presentó Felipe González en Casa de América, es un relato minucioso de una negociación que despertó más entusiasmo en el exterior que dentro de su propio país.

¿Cuál fue el momento más difícil de la negociación?

A parte de la pérdida del referéndum, que fue muy duro, recuerdo un incidente militar en el que las FARC asesinaron a 14 soldados en el sur del país. La opinión pública estaba enardecida reclamando que se rompieran los acuerdos y mi familia también. Mi hijo mayor me decía: papá, no escuchas a la gente, tienes que romper la negociación.

¿Qué le llevó a no tirar la toalla con el proceso?

Primero, el coste de la guerra. Escuchar a las víctimas, sus historias, fue para mí el gran aliciente, la gasolina que me mantuvo perseverando en el proceso para que eso que sucedió durante 50 años no le sucediera a las próximas generaciones.

¿Fue más efectivo como ministro de Defensa haciendo la guerra a las FARC o como presidente haciendo la paz?

Mucha gente piensa que es una contradicción, pero yo tenía clarísimo que había que ser efectivos en la guerra para lograr la paz. Yo hice la guerra no solo de una forma efectiva sino también humana, una guerra humanizante, aunque eso sea una contradicción. Al Ejército le dije que respetara los derechos humanos, inclusive los de las FARC.

¿Se refiere al escándalo de los falsos positivos? (civiles asesinados por militares y presentados después como guerrilleros ante las autoridades)

Yo acabé con los falsos positivos. Cuando llegué al Ministerio de Defensa teníamos esa política de Vietnam que yo no acepté. Yo quería guerrilleros desmovilizados, gente viva porque traen información y no se los convierte en mártires de la contraparte.

Sin la política de seguridad de Uribe, ¿usted hubiera podido sentarse con las FARC?

Sin el debilitamiento de la guerrilla era una condición necesaria para lograr la paz y eso no hubiese sido posible si no hubiésemos sido efectivos en la guerra.

Los responsables de crímenes de lesa humanidad no van a cumplir prisión. ¿Le parece justo?

Tendrán que someterse a juicios y ser sancionados con privación de libertad, sin esa cárcel de barrotes, que es lo que establece la justicia transicional y el Estatuto de Roma, para que no haya impunidad.

Colombia no tiene a la guerrilla de las FARC, pero sigue siendo un país violento, ¿cuánto costará cerrar las heridas del conflicto?

Estamos en un periodo de disminución de esas diferentes violencias que hemos vivido durante dos siglos. La paz con las FARC ha contribuido enormemente a reducirla. En 2018 tuvimos los menores índices de homicidios en 50 años, pero nos falta aún mucho camino por recorrer. Aún tenemos narcotráfico, bandas criminales y una actitud de una población que es propensa a la violencia.

¿Hasta qué punto el presidente Duque se puede dejar influir por el ex presidente Uribe en la aplicación de los acuerdos?

Espero que el presidente Duque tenga la capacidad y la voluntad de hacer lo que dice que va a hacer. Ha prometido a los colombianos y a la comunidad internacional que va a cumplir los acuerdos, y tiene que desprenderse de quienes le están jaleando en la dirección contraria, pero él tampoco tiene la capacidad de ir en contra de los acuerdos; podrá retrasar el cumplimiento de algunos aspectos, pero no echarlos para atrás porque son irreversibles.

¿Para cuándo la paz entre Santos y Uribe?

Yo he estado dispuesto desde hace mucho tiempo; es él quien quiere pelear. Pero yo, por ahora, quiero dejarlo solo. Nunca he entendido esa obsesión suya.

¿Le hubiera gustado a Uribe firmar este acuerdo?

Sin duda que le hubiera gustado. Lo intentó muchas veces.

¿Qué presidente fue más útil en el proceso de paz: Chávez o Maduro?

Fue mucho más inteligente el apoyo de Chávez, porque él era mucho más inteligente que Maduro. Chávez contribuyó mucho a que las FARC tuvieran confianza en el proceso.

¿Cree que con Trump no se habría firmado la paz?

Con Trump hubiera sido más difícil. Ahí se alinearon las estrellas. Obama fue muy importante, y el delegado de Estados Unidos ayudó mucho.

¿Quién fue su mejor aliado?

El Papa Francisco, siempre fue muy generoso en sus palabras de apoyo al proceso, y además me dio fortaleza espiritual.

¿Cree que Maduro logrará mantenerse en el poder?

La situación de Venezuela es cada vez peor. Ojalá se pueda lograr una negociación rápida y una transición que le dé una salida digna a este régimen, porque de lo contrario puede haber violencia. Y lo peor que puede suceder en Venezuela es una violencia que durará generaciones y que a Colombia le afecta en grado sumo.

¿La experiencia de Colombia en materia de justicia transicional ayudaría a Venezuela?

Sin duda, nadie puede pretender que Maduro se va a ir a una celda como Noriega, antes se hace matar, por eso hay que buscarle una salida digna.

Durante su mandato, el número de hectáreas de cultivos de coca aumentó. ¿Por qué sucedió?

Primero, por la devaluación del peso, que hizo mucho más rentable el negocio de la coca. La coca es un negocio en pesos que se vende en dólares. Coincidió también con la bajada del precio del oro, las mafias que estaban dedicadas al oro se pasaron al narcotráfico. Y tercero, un incentivo perverso del acuerdo de paz, que planteó un programa de sustitución voluntaria de cultivos, que hizo que se sembrara más coca para poder cobrar más al dejar ese cultivo.

¿Percibió un sentimiento real de perdón en el líder guerrillero Timochenko?

Sí noté al menos un sentimiento real de dejar atrás la guerra e incorporarse a la vida civil y seguir su lucha por las vías legales y pacíficas.

¿Colombia es un país más justo y próspero?

Si usted mira los indicadores de los últimos ocho años verá que Colombia es el país que más redujo la desigualdad de toda América Latina. Sacamos a cinco millones de la pobreza. Fuimos el país que dio educación gratuita a todos los niños y que dio cobertura universal al sistema de salud. Colombia está haciendo una revolución en materia de infraestructura. Todo eso lo hicimos en los últimos ocho años.

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