Schulz reclama mejoras en el preacuerdo con Merkel

Ante la división del SPD, su líder buscará arrancar en las negociaciones con la CDU/CSU concesiones en refugiados, sanidad y mercado laboral.

El líder del Partido Socialdemócrata (SPD) alemán, Martin Schulz, asiste a una reunión del grupo parlamentario de su partido en Berlín (Alemania), hoy

Ante la división del SPD, su líder buscará arrancar en las negociaciones con la CDU/CSU concesiones en refugiados, sanidad y mercado laboral.

El Partido Socialdemócrata alemán (SPD) ha salvado a la canciller. Por el momento. A cambio del visto bueno alcanzado el domingo para negociar una Gran Coalición con los conservadores, Angela Merkel se verá obligada a aceptar tres concesiones que podrían complicar el éxito de las negociaciones y que enturbiaron ayer los primeros contactos para diseñar la hoja de ruta. La reunificación familiar de los refugiados, un sistema de salud universal y la duración de los contratos de trabajo centrarán las reuniones que arrancan los próximos días.

Unas piedras angulares sobre las que Merkel dijo que no entraría a debatir, aunque todo cambió el domingo tras la victoria del «sí». El exiguo triunfo de los que votaron a favor de continuar con las conversaciones obligarán al líder del SPD, Martin Schulz, a defender esos puntos si no quiere ahondar aún más en la profunda división del partido. El alivio que recorrió el domingo la política alemana duró poco y ayer Schulz auguró que las negociaciones serán «duras», aunque subrayó que su objetivo es un Gobierno «estable» y «proeruopeo».

Tras reunirse con su grupo parlamentario, el líder socialdemócrata fue consciente de que, con el apoyo de un escaso 56% de sus delegados, el no luchar por esas peticiones podría ponerle en un duro aprieto y de ahí que se comprometiera a trabajar para incluir en el acuerdo final el mayor número posible de propuestas socialdemócratas. Un mensaje que, para algunos analistas, fue dirigido a las oficinas de la canciller, donde sólo unas horas antes Merkel celebró el «sí» de los socialdemócratas, aunque sin aludir de forma directa a las tres peticiones del SPD. Merkel confió en que las reuniones se desarrollen en un clima de «sensatez», a pesar de las «discrepancias» en cuanto a los contenidos y señaló que el preacuerdo del 12 de enero será «el marco» para consensuar las políticas de un futuro Gobierno.

Algo que para Schulz ya no es el camino adecuado y de ahí que también advirtiera de que durante los próximos días se tendrá que hablar de nuevo sobre todos los puntos acordados. Hay muchas temas en juego, pero la Prensa coincidía ayer que, por primera vez, Merkel tendría que ceder. De otra forma, se vería obligada a gobernar en minoría o a volver a las urnas en un momento en el que desde su partido ya hay llamados hacia la búsqueda de un nuevo líder. La situación para Schulz también es crítica. Si no logra concesiones significativas, los miembros del SPD podrían cancelar el proceso, ya que la última palabra la tendrá el casi medio millón de afiliados del partido que votará sobre el acuerdo formal de coalición. «Intentaremos unir al partido tras esta difícil discusión», añadió Schulz. El apoyo al líder socialdemócrata se reduce a poco más de la mitad de su partido y las voces criticas, a pesar de no alzarse el domingo con la victoria, seguirán fuertes y combativas.

También hubo señales a favor de crear un buen ambiente para las negociaciones. El mayor impulsor de la Gran Coalición, el presidente federal, Frank Walter Steinmeier, expresó ayer su esperanza de que conservadores y socialdemócratas alcancen rápidamente un acuerdo y reconoció que es un asunto de los partidos decidir si existen puntos comunes suficientes. Ante la pregunta de si cree que al final habrá una coalición, el presidente declaró: «Llevo demasiado tiempo en la política como para saber que no se trata de una cuestión de creer».