Fuego cruzado en la Franja de Gaza

Una operación fallida de un comando israelí en Gaza se salda con ocho muertos y desata otra crisis.

Combatientes de las Brigadas de Ezzeldin Al Qassam, brazo armado de Hamas, portan ayer el cuerpo de uno de sus compañeros muertos en un tiroteo con un comando israelí
Combatientes de las Brigadas de Ezzeldin Al Qassam, brazo armado de Hamas, portan ayer el cuerpo de uno de sus compañeros muertos en un tiroteo con un comando israelí

Una operación fallida de un comando israelí en Gaza se salda con ocho muertos y desata otra crisis.

Israel y Hamas se hallan desde la madrugada del lunes enfrascados en una escalada de violencia y nadie puede garantizar que no conduzca a una guerra de gran envergadura. Fuentes de ambos bandos dan a entender que no hay interés en una conflagración amplia, pero al mismo tiempo el intercambio de fuego era tan intenso al cierre de esta edición que lo que se planteaba como respuesta puntual amenazaba con escapar a todo control.

Este último episodio de violencia comenzó la noche del domingo, al complicarse un operativo encubierto israelí tres kilómetros dentro del territorio de Gaza. Un grupo de soldados fue descubierto en la zona de Jan Yunes por hombres del brazo armado de Hamas, lo cual desató un intenso tiroteo entre las dos partes. El comando hebreo pidió entonces refuerzos desde el aire para poder salir del lugar y en los intercambios de disparos murieron siete miembros de Ezzeldin al Qassam, el brazo armado de Hamas, entre ellos Nour al Din Muhamad Baraka, de 37 años y comandante de estas brigadas en el este de Jan Yunis. Asimismo, un oficial israelí perdió la vida y otro soldado resultó herido.

El portavoz del Ejército, el general Ronen Manelis, declaró horas después que «el operativo no tenía como objetivo matar o secuestrar a ningún jefe de Hamas». Aseguró que la meta era «reforzar la seguridad de Israel», pero no dio más explicaciones sobre el incidente. Minutos después, Hamas lanzaba casi dos docenas de cohetes hacia las comunidades civiles israelíes adyacentes a la franja de Gaza, lo que desató la respuesta inmediata de la Fuerza Aérea israelí, que atacó varios blancos de la infraestructura armada de Hamas y la Yihad Islámica sin causar víctimas.

Pocas horas después amaneció en estado de gran tensión, pero las autoridades confiaban en que el nuevo foco había terminado. Se tomaron medidas como la cancelación de las clases en la zona sur más cercana a la frontera con Gaza y se trataba de evitar cualquier roce con la otra parte. Pero a las 15:40 un cohete antitanque disparado desde Gaza impactó en un autobús en el sur de Israel. Dos minutos antes, habían bajado del mismo 50 soldados. El conductor, un joven de 19 años, resultó gravemente herido. Este «atentado estratégico», como se le denomina en Israel, podría haber terminado en tragedia, y fue seguido de inmediato por una lluvia de cohetes, intensa en la cantidad de los disparos en poco tiempo y amplia en el territorio alcanzado, ya que superó la zona de Eshkol, pegada a la frontera. Los cohetes fueron dirigidos hacia las ciudades de Ashkelon y Sderot, pero también a otras menos atacadas como Fakim y Netivot. En Sderot y Netivot hubo impactos en casas habitadas.

Según fuentes oficiales israelíes, Hamas «optó por agudizar la situación» al disparar en menos de tres horas algo más de 300 cohetes y proyectiles hacia comunidades civiles en el sur de Israel. Una veintena de civiles israelíes resultaron heridos. Por su parte, la aviación israelí atacó unos 70 blancos de Hamas en la Franja, entre ellos la torre de la televisión Al Aqsa, en los que murieron otros tres palestinos.

La duda ahora es si la distensión propuesta y defendida con sigilo por Egipto en las últimas semanas se puede dar por muerta. Fuentes palestinas en la Franja defendieron que «la respuesta de la resistencia es normal, en nombre del pueblo palestino, contra los crímenes del enemigo». Hamas intenta imponer una nueva ecuación a Israel, advirtiendo de que si responde ampliamente a los cohetes, ellos intensificarán sus ataques y los ampliarán a otras ciudades más cerca del centro del país.

Mientras tanto, no desaparece la discusión política. La jefa de la oposición israelí, Tzipi Livni, declaró que «el Gobierno engaña al pueblo si dice que las dos opciones son rendirse ante el terrorismo o salir a una guerra». Refiriéndose a la Autoridad Palestina, señaló que «lo que hay que hacer es negociar con quienes combaten el terrorismo junto a nosotros para terminar con esta situación».