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May encara el desafío de la seguridad a tres semanas de la cita con las urnas

Todos los partidos cancelan la campaña y prometen no utilizar como arma política el terror

  •  La primera ministra, Theresa May, se dirige a la Prensa tras celebrar una reunión del comité de emergencia Cobra, ayer
    La primera ministra, Theresa May, se dirige a la Prensa tras celebrar una reunión del comité de emergencia Cobra, ayer
Londres.

Tiempo de lectura 4 min.

24 de mayo de 2017. 01:52h

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Londres. 23/5/2017

«Ha sido uno de los peores ataques terroristas que hemos sufrido en el Reino Unido», con estas palabras calificaba ayer el atentado ocurrido en Manchester la primera ministra británica Theresa May desde el atril situado en el número 10 de Downing Street. Reino Unido amaneció ayer con una sensación de «déjà vu» tras la matanza en el Manchester Arena. La «premier» británica hacia su primera aparición pública tras el atentado terrorista después de reunirse con su comité de emergencia Cobra. El atentado se producía además a tres semanas de las elecciones. «Todos los actos de terrorismo son ataques cobardes a personas inocentes, pero este ataque destaca por la espantosa y enfermiza cobardía», aseguraba May en su discurso. El atentado se produjo el lunes por la noche a la salida del concierto de la cantante norteamericana Ariana Grande, cuyo público eran en su mayoría niños y adolescentes acompañados de sus familiares. La primera ministra británica aseguró que «el terrorista escogió el mejor momento y lugar para causar el máximo daño» y calificó al atacante de «cobarde» al asegurar que tenía como objetivo «niños y jóvenes indefensos». May tuvo palabras de agradecimiento en su discurso para los ciudadanos y los servicios de emergencia de la ciudad de Manchester por mostrar gran valentía y colaboración tras el ataque, «mientras experimentábamos lo peor de la humanidad anoche en Manchester, también vimos lo mejor». May aseguraba que frente a la cobardía del ataque, «el terrorista se encontró con la valentía de los servicios de emergencia y de la gente de la ciudad». Muchos de los ciudadanos abrieron las puertas de sus casas a las víctimas nada más conocerse el ataque.

La «premier» británica terminaba su discurso asegurando que «los terroristas nunca ganarán, nuestros valores, nuestro país y nuestra forma de vida prevalecerán». Más tarde, en una entrevista a la BBC May aseguraba que los servicios de seguridad y la Policía contaban con todo su apoyo para llevar a cabo las investigaciones necesarias sobre el atentado y volvió a dar las gracias a «tantas personas que han ayudado» porque «ese es el gran espíritu de Manchester, el espíritu de Gran Bretaña», puntualizaba la primera ministra.

La primer británica viajó por la tarde a Manchester donde se reunió con el jefe de la Policía, el alcalde de la ciudad y los servicios de emergencia y según una portavoz del Gobierno la premier realizó una visita privada al hospital infantil de Manchester donde estaban ingresadas algunas de las víctimas del atentado. Según fuentes gubernamentales se espera que May vuelva a reunirse con el comité de emergencia.

El ataque terrorista de Manchester se ha producido justo dos meses después del ataque sufrido en el Parlamento Británico y a quince días de la celebración de las elecciones generales que se llevarán a cabo en Reino Unido el próximo 8 de junio. Por este motivo, May, junto al resto de líderes políticos, decidió ayer suspender todos los actos políticos de la campaña electoral. Jeremy Corbyn, líder de los laboristas, escribía ayer en su cuenta de Twitter que estaba «horrorizado» por los acontecimientos ocurridos en Manchester y aseguraba que todo el país estaría «de duelo» por las víctimas. Corbyn también afirmaba que había hablado con la primera ministra y que ambos habían acordado suspender los actos de campaña. El líder laborista agradecía y ponía de relevancia, al igual que hizo May, la valentía de los servicios de emergencia de la ciudad.

El resto de líderes y formaciones políticas de Reino Unido se sumaron a la condena del ataque que ha causado la muerte a 22 personas, la mayoría niños y adolescentes. El líder del Partido Liberaldemócrata, Tim Farron, condenó el «horrible» ataque contra «niños y jóvenes» y canceló la visita que tenía programada ese mismo día a Gibraltar. La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon se unió al resto de políticos condenando el ataque y solidarizándose con las víctimas y decidió posponer la publicación del manifiesto de su partido que tenia previsto divulgarse ayer.

La reina Isabel de Inglaterra se unió ayer a la condena de los atentados y mantuvo un minuto de silencio en el palacio de Buckingham. «Puedo hablar en nombre de todos al expresar mi más profundas condolencias a todos los que han resultado afectados por este horrible evento, y especialmente a las familias y amigos de aquellos que han perdido la vida o han sido heridos», rezaba el comunicado de la monarca.

Varias instituciones mostraron también sus condolencias y apoyo a las víctimas, entre ellos, el Consejo Musulmán de Gran Bretaña, que calificaba el ataque de «horrible y criminal». El país lleva más de dos años bajo un nivel de alerta de ataque terrorista «severa» –el segundo más grave en una escala de cinco y en el que hay una alta probabilidad de que ocurran atentados-. El ataque a Manchester se ha producido dos meses después del ataque a Westminster en el que fallecieron cinco personas y 40 fueron heridos y ha sido el segundo más grave sufrido en el país, después del ataque terrorista en el metro de Londres en 2005 en el que murieron 52 personas e hirieron a 700.

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