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May apunta a Rusia

Asegura que es «muy probable» que el Kremlin utilizara el agente «Novichok» contra Skripal y le da dos días para demostrar su inocencia

  • La primera ministra británica, Theresa May
    La primera ministra británica, Theresa May
Londres.

Tiempo de lectura 5 min.

13 de marzo de 2018. 03:00h

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Londres. 12/3/2018

La primera ministra británica, Theresa May, acusó ayer al Gobierno ruso de estar detrás del envenenamiento del ex espía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia. «El Gobierno ha llegado a la conclusión de que es altamente probable que Rusia sea responsable de este acto», afirmó May en una corta intervención ante la Cámara de los Comunes.

La «premier» aseguró que la investigación que aún se está desarrollando para esclarecer los hechos ha revelado que tanto Skripal como su hija fueron envenenados el pasado domingo 4 de marzo por «un agente nervioso militar del tipo desarrollado por Rusia». Para la mandataria sólo hay dos motivos por los cuales se pudo usar ese agente: «O ha sido una acción directa del Estado ruso sobre nuestro país, o el Gobierno ruso ha perdido el control de este agente nervioso de efectos potencialmente catastróficos y ha permitido que llegue a manos de otros».

Tras la acusación, May dio ayer un ultimátum de dos días al Gobierno ruso para que pueda «explicar lo sucedido». La primera ministra ha sido contundente y quiere que Moscú dé una respuesta «creíble» sobre el ataque a Skripal y a su hija Yulia y por ello ha convocado al embajador ruso en Londres, Alexander Yakovenko. El diplomático tendrá que dar explicaciones del porqué de la presencia de este gas nervioso en Salisbury, ciudad situada al sur de Inglaterra, donde se produjo el envenenamiento.

La sustancia que se ha utilizado en el ataque pertenece a un grupo de agentes nerviosos conocidos como «Novichok» (que significa «recién llegado» en ruso) y según la primera ministra ha sido identificada por los expertos del laboratorio británico Porton Down. Según la cadena británica BBC, estos agentes nerviosos pertenecen a un conjunto de sustancias que fueron desarrolladas en secreto por la Unión Soviética entre los años 70 y 80 y uno de los químicos, llamado A-230, pueden «matar a una persona en minutos». Es, según algunos especialistas, el agente más letal jamás creado. Se han fabricado variantes de esta sustancia y una de ellas fue probada por el Ejército ruso como arma química, recalca la prensa.

May también señaló durante su intervención que el ataque se ajusta «al patrón» seguido por otras agresiones de «huella rusa». Pero la decisión de señalar a Moscú como responsable del ataque no sólo responde al agente químico sino también al número de veces que Rusia «ha llevado a cabo asesinatos patrocinados por el Estado y a nuestra evaluación de que Rusia ve a algunos desertores como objetivos legítimos de asesinatos», recoge la cadena BBC.

Aunque la investigación sigue abierta, el Gobierno británico podría empezar a tomar medidas «drásticas» contra Rusia, dijo. «Si no hay una respuesta creíble daremos por hecho que ha habido un uso de la fuerza por parte del Estado ruso en territorio británico y contra Reino Unido y entonces regresaré a esta Cámara y plantearé todas las opciones que adoptaremos en respuesta», aseguro ayer por la tarde la primera ministra.

El ex espía Sergei Skripal fue arrestado en diciembre 2004 acusado de colaborar con la inteligencia británica. El coronel fue condenado dos años después por el Tribunal Militar del Distrito de Moscú a pasar 13 años en una prisión de alta seguridad por «delito de alta traición al Estado en forma de Espionaje». Según la investigación rusa, Skripal fue reclutado por Londres en España en los 90 después de haber dejado su puesto en el Gobierno ruso y pasaba información clasificada al MI6 británico.

En julio de 2010 fue liberado a cambio de diez espías de Moscú arrestados en Estados Unidos, en la que según la BBC «se considera el mayor trueque de espías desde la guerra fría». Desde entonces, Skripal vivía en Reino Unido con el estatus de refugiado y según varios medios británicos mantenía «un perfil muy bajo». La BBC señala también que su mujer y uno de sus hijos fallecieron en los últimos años, hecho que también ha decidido investigar la policía británica.

El ex espía fue envenenado junto a su hija, Yulia, que permanece ingresada en estado crítico junto a él. La joven residía en Moscú pero visitaba regularmente a su padre. El ataque contra ambos, que se produjo en un restaurante italiano, no sólo afectó a Skripal y a su hija, sino también a un agente de policía local Nick Bailey, que fue el primero en atenderles cuando ambos se desplomaron sobre un banco. Bailey se encuentra grave pero «consciente». Según la prensa británica un total de 20 personas se vieron afectadas por el agente químico que se usó durante el ataque. May calificó el ataque como un acto «indiscriminado y temerario contra el Reino Unido» que puso en riesgo la vida de «civiles inocentes».

Más de 250 agentes de unidades de la Policía antiterrorista de diversas regiones del país y casi 200 militares participan sobre el terreno en la investigación en Salisbury, una localidad de unas 45.000 personas donde se mantienen acordonados varios espacios relacionados con Skripal donde se han encontrado restos del agente tóxico. Además de su casa, el restaurante y el pub por donde pasó antes de caer inconsciente, los investigadores han analizado las tumbas de su esposa, Luidmila, que murió de cáncer en 2012, y el memorial de su hijo Alexander, que falleció en San Petesburgo el año pasado de un fallo hepático y cuyas cenizas se trasladaron a Reino Unido.

La relación entre Londres y Moscú se tensa cada vez más y así lo reflejan las palabras de la primera ministra: «No vamos a tolerar este descarado acto de asesinato de civiles inocentes en nuestro suelo». No es la primera vez que Reino Unido se convierte en escenario del envenenamiento de ciudadano ruso, en la memoria de los británicos sigue la imagen de Alexander Litvinenko, también ex espía ruso que en 2006 falleció tras beber una taza de té que contenía polonio.

La Casa Blanca reaccionó ayer calificando de «atrocidad» el envenenamiento y aseguró estar «del lado» del Gobierno británico, pero evitó culpar directamente a Rusia. «El uso de un agente nervioso altamente letal contra ciudadanos británicos en suelo del Reino Unido es una atrocidad. El ataque fue temerario, indiscriminado e irresponsable», dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, en su conferencia de prensa diaria. El Gobierno de Donald Trump expresa su «más rotunda condena» de lo ocurrido y su «apoyo al Gobierno británico», su «aliado más cercano», añadió Sanders. Preguntada por si responsabiliza a Rusia de lo ocurrido, la portavoz respondió que Reino Unido «está todavía aclarando algunos de los detalles» del suceso y evitó apuntar a responsable alguno.

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