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Fuego y furia de Trump contra Mueller

«La palabra impugnar es sucia, asquerosa y no tiene nada que ver conmigo», responde el presidente de EEUU

  • El presidente Trump se dirige a la Prensa en la Casa Blanca/ Reuters
    El presidente Trump se dirige a la Prensa en la Casa Blanca/ Reuters
Washington.

Tiempo de lectura 4 min.

31 de mayo de 2019. 04:53h

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Vanessa Jaklitsch.  Washington. 30/5/2019

Las portadas de todos los diarios del mundo amanecían ayer con la noticia de la dimisión de Robert Mueller como fiscal especial del Departamento de Justicia en su primera y última comparecencia sobre su investigación de la trama rusa. Mueller se iba, pero no sin antes aclarar los puntos más destacados de sus dos años de pesquisas sobre la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016.

“Si estuviéramos convencidos de que el presidente no ha cometido un delito, lo habríamos dicho. Y no lo dijimos», aseguró Mueller, como comentario destacado a su conclusión final del informe y dejando en evidencia que no acusar a Trump de un delito no significa que crea en su inocencia.

La reacción de Trump, muy molesto, no se hacía esperar, atacando al fiscal especial Robert Mueller con furia, a quien cree que nunca debió haber elegido para el cargo de fiscal especial, y acusándolo de investigar de manera tendenciosa la injerencia rusa y de negarse a investigar a quienes querían a “cualquiera menos a Trump” en la presidencia.

Y es que Mueller, además, allanó el día anterior el terreno para un posible juicio político contra Trump: “Un presidente no puede ser imputado de un delito federal mientras está en el cargo. Es inconstitucional. Acusar al presidente de un delito no era, por tanto, una opción que pudiésemos considerar” en la investigación, explicó.

Trump se defendió reiterando que no se han cometido delitos para impugnarlo y que todo este asunto es “una estafa”. “Esto es un gigantesco acoso presidencial”, declaró a la prensa furioso desde los jardines de la Casa Blanca. “No me imagino que los tribunales lo permitan”, dijo en referencia al posible “impeachment”. “Para mí la palabra impugnar es una palabra sucia, asquerosa y no tiene nada que ver conmigo”, enfatizó el presidente Donald Trump a su salida hacia Colorado el jueves.

“Nunca deberían haber designado a Robert Mueller”, publicó después Trump en Twitter. “Robert Mueller vino al Despacho Oval (junto con otros posibles candidatos) buscando ser nombrado Director del FBI. Él ya había estado en esa posición por 12 años, le dije que NO. Al día siguiente fue nombrado fiscal especial - Un conflicto de intereses total. ¡AGRADABLE!”, añadió.

Mueller, director del FBI durante la presidencia del republicano George W. Bush, fue designado fiscal especial por el Departamento de Justicia de Trump.

Las palabras de Mueller en su despedida también contradijeron la versión del fiscal general William Barr, quien siempre sostuvo ante la prensa que la doctrina sobre la no imputabilidad de un presidente no había influido en la decisión del informe de no plantear acusación contra Trump.

El presidente publicó a lo largo de la jornada un tuit tras otro atacando a Mueller y contradiciéndose sobre los intentos de Moscú para ayudarle a ganar las elecciones. Trump primero tuiteó que no tuvo “nada que ver con la ayuda de Rusia para que yo fuera elegido” y después rectificó ante la prensa: “Rusia no me ayudó a ganar las elecciones”.

El presidente zanjó tajante el tema con una imagen en sus redes sociales, alzando la mano a modo de despedida con un Mueller pequeño, de espaldas y a lo lejos, titulando en mayúsculas: CASO CERRADO.

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