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Trump pone en su lista negra al ministro de Exteriores iraní

Yavad Zarif iba a ser el interlocutor en una hipotética reanudación del diálogo bilateral

  •  Javad Zarif, ministro de Exteriores de Irán/Efe
    Javad Zarif, ministro de Exteriores de Irán/Efe
Washington/Teherán.

Tiempo de lectura 5 min.

01 de agosto de 2019. 13:40h

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La Razón.  Washington/Teherán. 1/8/2019

Nueva vuelta de tuerca en la presión del Gobierno de EE UU contra el régimen de los ayatolás y sus máximos representantes. La Casa Blanca anunció hoy sanciones contra el ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif, por ser el “principal portavoz del régimen en todo el mundo” y por encargarse de implementar la “agenda imprudente” de la teocracia islámica. Con esa medida, “Washington está enviando al régimen el mensaje de que su comportamiento es totalmente inaceptable”, manifestó un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato.

El anuncio llegó después de semanas de especulaciones sobre la posibilidad de que Washington impusiera sanciones económicas a Zarif, un hecho significativo dada la relevancia de ese funcionario en los esfuerzos de varios países europeos por salvar el acuerdo nuclear de 2015. Como consecuencia de las sanciones, Zarif verá congelados todos los bienes que pueda tener en EE UU y se le prohibirá hacer transacciones financieras con cualquier ciudadano estadounidense; lo que en teoría le dificultará el acceso al sistema financiero internacional, basado en el dólar. No obstante, más allá del valor simbólico, se desconoce el impacto real que las sanciones tendrán sobre Zarif, puesto que las autoridades estadounidenses no revelaron qué tipo de bienes podría tener el titular de Exteriores iraní bajo jurisdicción estadounidense.

Zarif aseguró hoy que el diálogo representa “una amenaza existencial” para la agenda en Oriente Medio de Estados Unidos y sus aliados, a los que acusó de no buscar la paz en la región. El diplomático debía ser el interlocutor en un eventual diálogo con EEUU para rebajar las actuales tensiones, pero las sanciones impuestas el miércoles por el Gobierno estadounidense apartan de este rol al diplomático, que ocupa la cartera de Exteriores de Irán desde 2013.

Conversaciones con los países de la zona

“Sabemos que pedir diálogo y paz es una amenaza existencial para el Equipo B”, respondió el jefe de la diplomacia iraní, quien este miércoles había vuelto a mostrarse abierto a conversaciones con los países vecinos. Entre esos vecinos se encuentra Arabia Saudí, parte del llamado “Equipo B” por Zarif y que se disputa con la República Islámica la influencia en la región, apoyando a bandos distintos en conflictos como el yemení o el sirio.

El “Equipo B” está formado por cuatro figuras con una política hostil hacia Irán y cuyos nombres cuentan con esa letra: el asesor de seguridad nacional estadounidense, John Bolton; el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y los príncipes herederos de Arabia Saudí y Abu Dabi, Mohamed bin Salman y Mohamed bin Zayed al Nahyan, respectivamente. No obstante, la percepción iraní sobre Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha mejorado recientemente después de que ese país redujera su presencia militar en el Yemen, donde apoya a la coalición liderada por Arabia Saudí contra los rebeldes hutíes, próximos a Irán. Además, comandantes de los guardias fronterizos de Irán y EAU firmaron este jueves un acuerdo en Teherán para fortalecer la cooperación de seguridad en las fronteras comunes en el golfo Pérsico.

Dado que el motivo son sus “palabras”, Zarif preguntó: “¿Necesitarán las personas de EE UU la licencia de la OFAC (Oficina para el Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro) para ‘involucrarse’ conmigo leyendo mis escritos o escuchando mis entrevistas?”. “Gracias por considerarme una gran amenaza para su agenda”, se mofó Zarif en un mensaje en Twitter, en el que indicó que las sanciones no le afectan porque no tiene propiedades u otros intereses fuera de Irán.

Las sanciones contra el ministro iraní de Exteriores se retrasaron porque algunos sectores del Gobierno de EE UU, especialmente en el Departamento de Estado, consideraban que ese castigo cerraría la puerta a la diplomacia. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha manifestado su deseo de dialogar pese a su política de “máxima presión” contra Irán y, este miércoles, el Gobierno reiteró esa postura, pero excluyendo a Zarif.

Al respecto, el presidente iraní, Hasan Rohaní, afirmó que la decisión “infantil” de EE UU se debe a que la Casa Blanca teme “la lógica y las palabras” del jefe de la diplomacia persa. También aseveró que si EE UU quiere mantener conversaciones con Irán, su interlocutor debe ser Zarif, por lo que consideró contradictoria la postura de Washington. “Esto muestra que nuestros enemigos están desesperados y que no tienen tiempo de pensar con sensatez”, señaló Rohaní, quien, sin embargo, ha reiterado en varias ocasiones que las negociaciones solo son posibles si Washington levanta sus sanciones contra Irán.

“No tengo duda de que los enemigos se arrepentirán de habernos impuesto sanciones”, subrayó el presidente, aludiendo también a las aplicadas el año pasado por EEUU tras su retirada unilateral del acuerdo nuclear de 2015 y que son el detonante de la actual crisis.

Visitas a la ONU

Teherán y Washington no tienen relaciones diplomáticas desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979. Sin embargo, como jefe de la diplomacia iraní, Zarif viaja con frecuencia a la sede en Nueva York de Naciones Unidas, que en septiembre celebrará su Asamblea General.

Preguntado sobre si las sanciones impedirán que Zarif acuda a la ONU, un funcionario aseguró que el Departamento de Estado “cumplirá” con el acuerdo suscrito en 1947 entre la ONU y Estados Unidos para que Nueva York sirviera como sede del organismo internacional. Bajo ese pacto, EE UU se comprometió a “no imponer ningún impedimento de tránsito en la entrada o salida de la sede de la ONU a ningún representante de los miembros oficiales de la ONU”, incluido Irán, a pesar de las reticencias que Washington pueda tener con ese país.

El 24 de junio, Donald Trump sancionó al líder supremo de Irán, Ali Jamenei, mediante la firma de una orden ejecutiva, que le daba capacidad para aplicar el mismo castigo a otros funcionarios iraníes, como Zarif. Zarif, el rostro de la diplomacia del país persa, está liderando los esfuerzos de Teherán para salvar el acuerdo que su país y seis grandes potencias mundiales (Francia, Reino Unido, Alemania, China, Rusia y EE UU) alcanzaron en 2015 para que Irán limitara su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones. En mayo de 2018, Trump retiró a su país del pacto y, como resultado, ha vuelto a imponer sobre la República Islámica todas las sanciones que habían sido retiradas. Desde entonces, la tensión entre Washington y Teherán ha escalado y se ha trasladado al estrecho de Ormuz, por donde cruza la quinta parte del crudo mundial.

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