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Un héroe español en Tailandia: «Fue una gran alegría sacar la camilla y oír su respiración»

Es el buzo español que participó en el rescate de los doce niños y su profesor atrapados durante 17 días en una cueva de Tailandia.

Cumplió 33 años precisamente en el interior de la caverna, mientras participaba junto a unos 90 compañeros y más de mil personas en la compleja operación.

Fue de los primeros en llegar y en contribuir a la localización de los pequeños junto a un equipo de expertos británicos.

  • Fernando Raigal ofreció ayer una rueda de prensa en Bangkok tras regresar del rescate
    Fernando Raigal ofreció ayer una rueda de prensa en Bangkok tras regresar del rescate

Tiempo de lectura 4 min.

13 de julio de 2018. 01:23h

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Susana Campo.  13/7/2018

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Fernando Raigal es el único buzo español que participó en operativo de rescate de los «13 Jabalíes Salvajes», que estuvieron atrapados en la cueva durante más de dos semanas. De vuelta en Bangkok, ciudad en la que reside, contestó ayer por teléfono a las preguntas de LA RAZÓN. «Llevo todo el día pegado al teléfono», reconoce al atender la llamada de este periódico. No es para menos, desde que se conoció que era uno de los cien buzos que estaba en el interior de la cueva, su rostro y su nombre han estado asociados al milagro de la cueva. «Me ha llamado el presidente Sánchez y me ha felicitado también Casa Real», asegura.

Raigal cuenta cómo se unió a la operación de rescate: «Uno de los ex 'navy Seal' que participaba en el dispositivo, y que ahora se dedica al buceo comercial y trabaja en plataformas, haciendo lo mismo que yo hago, me llamó por teléfono y me lo comentó. No dudé en participar», explica. Raigal empezó como buzo en la Armada y lleva trece años dedicado al buceo, «primero militar y luego comercial». Sin embargo, «éste es mi primer rescate», destaca. Durante la misión, explica que hubo dos fases, la primera de búsqueda de los chicos y su tutor y la segunda de rescate. Él siempre permaneció con los ex «Navy Seal», que «me adoptaron». Al menos así se sintió él. En los primeros días «exploramos la cueva y colocábamos cabullería y una cuerda para no perdernos. Luego transportamos botellas de oxígeno, agua y mantas térmicas a través de la red de cuevas.

«La caverna era muy, muy profunda. Básicamente era muy dura porque había muchas zonas inundadas que no se podía pasar por ellas. Tenías que bucear para poder transitar por ellas», describe. Una vez que los encontramos, fue evidente que no iba a ser nada fácil sacarlos. Yo permanecí junto con los ex 'navy' en la cámara dos y recibíamos las camillas con los niños y teníamos que sacarlos de la cueva». De ahí los rescatados pasaban a la cámara tres, donde se ubicaba ya el campamento base con el grueso del equipo.

Respecto a la fase final de la operación de los trece «jabalíes», Fernando confirma lo que se rumoreó desde que salieron los primeros chavales el domingo 8, que los niños «iban en camilla y sedados». «Yo no diría que es normal, pero lo cierto es que tiene sentido porque de no haberlo hecho no iban a estar seguros; estaba justificado sedarlos para que no entrasen en pánico». En este sentido, también aclara que en el rescate participaron dos buzos que arrastraban por delante a los niños y otros dos que los sujetaban por detrás en todo momento. Sobre el estado de salud de los niños, explica que «de momento no he ido al hospital a verlos porque creo que no podré, hemos estado tantísima gente ivolucrada...»

La situación fue siempre muy angustiosa, pero «en todo momento tratamos de mantener una actitud positiva con un solo objetivo: sacarles cuanto antes de ahí». Tampoco se olvida del ex «navy» fallecido y ha puesto en marcha una campaña de ayuda económica para su viuda, porque «al fin y al cabo somos buzos, somos compañeros, y yo voy a seguir trabajando y ayudando a mi familia, y él ya no puede».

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