Internacional

Victoria socialdemócrata y debacle ultra en Dinamarca

La extrema derecha, árbitro político desde 2001, se hunde y pierde más de la mitad de sus votos

La extrema derecha, árbitro político desde 2001, se hunde y pierde más de la mitad de sus votos.

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Por segunda vez en quince días los daneses acudieron ayer a las urnas. En esta ocasión para elegir a los 179 diputados de su Parlamento («Folketing»). Con el 93% de los votos escrutados, se confirmaba anoche el giro a la izquierda tras cuatro años de Gobierno liberal conservador en el país nórdico.

El bloque rojo suma 91 diputados –uno más que la mayoría absoluta– y el 49% de los votos frente a los 75 escaños y el 41% del bloque azul. Los socialdemócratas, con el 26,1% son de nuevo los más votados, aunque por debajo de lo que predecían los sondeos durante la campaña electoral. Su líder, Mette Frederiksen, se convertirá a sus 41 años en la primera ministra más joven de Dinamarca, gracias a una receta que combina mano dura contra la inmigración y más gasto en el Estado del Bienestar.

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Los resultados también confirman la debacle de la extrema derecha en las europeas. El Partido Popular Danés (DF) pierde más de la mitad de sus votos y cae hasta el 8,8% tras haber sido el segundo grupo más votado en 2015. A pesar de que cosecharon su peor resultado desde 1998, su líder, Kristian Thulesen Dahl, insistió en que «no nos moveremos de nuestra política, independientemente de cuántos votos logremos en unas elecciones».

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El giro de los socialdemócratas les ha arrebatado una parte considerable de su electorado. «Mette Frederiksen ha estrangulado al DF con su dura línea con los extranjeros», explica a France Presse Anja Westphal, analista de la cadena pública DR. La futura primera ministra no obvió anoche el tema en su discurso de victoria: “Con respecto a los extranjeros, muchos de ustedes, daneses, me miraron a los ojos durante esta campaña electoral y me dijeron ‘gracias. Has estado lejos de nosotros, pero ahora los socialdemócratas han regresado”.

Precisamente, los ultras, que han sido árbitro de la política danesa desde hacIa casi veinte años, han visto cómo los grandes partidos han asumido gran parte de su discurso antiinmigración contra los refugiados y, por otra, sufren la competencia electoral de dos pequeñas fuerzas más radicales que, sin embargo, obtuvieron ayer pobres resultados. Solo Nueva Derecha, que pide no aceptar más refugiados, logró cuatro escaños tras superar en cuatro décimas la barrera del 2%. Mientras, Rumbo Firme, partidario de prohibir el islam y expulsar a los inmigrantes no occidentales de Dinamarca, queda fuera al sumar el 1,8% de apoyos.

Cuando acudió a votar, Frederiksen rechazó la oferta del líder liberal y actual primer ministro, Lars Lokke Rasmussen, de conformar una Gran Coalición entre los históricos rivales y eso que las cifras le permitirían gobernar en solitario. «Me parece poco serio presentar tres o cuatro opciones distintas de Gobierno durante una campaña», zanjó. Rasmussen, que, con el 23,4%, logró una honrosa derrota tras mejorar en cuatro puntos su resultado de 2005, proponía romper los tradicionales bloques una vez que la caída de DF le impide reeditar la coalición que ha gobernado el país nórdico desde 2001, a excepción del mandato de la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt (2011-2015).

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En la derecha, también obtuvieron representación la Alianza Liberal que perdió la mitad de sus votos y cayó hasta el 2,2% (no revalidó su escaño el ministro de Exteriores, Anders Samuelsen), mientras que los conservadores, con el 6,9%, doblaron su resultado anterior.

Lo cierto es que Frederiksen ha anunciado su intención de encabezar un Gobierno en minoría “puramente socialdemócrata” que busque el apoyo de la izquierda en política económica y social y de la derecha en inmigración. La subida del resto de partidos de la izquierda le servirá de gran ayuda. Los social liberales y la Alianza Rojiverde suman el 8,5% y el 6,8%, respectivamente, mientras que el Partido Socialista Popular, el 7,4%. En cambio, la Alternativa, que no ha garantizado su voto a la líder socialdemócrata, cae hasta el 3,3%.

La victoria de Federiksen insufla oxígeno a una socialdemocracia europea en horas bajas tras unas elecciones europeas donde sufrieron importantes retrocesos en Francia, Alemania, Reino Unido e Italia. Con el cambio de Gobierno en Copenhague, la familia socialista contará con ocho primeros ministros en la UE (Portugal, España, Malta, Eslovaquia, Rumanía, Suecia, Finlandia y Dinamarca). Aunque lejos de la hegemonía del pasado la izquierda gobierna en todos los países nórdicos menos Noruega, donde la conservadora Erna Solberg lidera una coalición con la derecha populista.