Violenta jornada de protestas en Hong Kong en vísperas del Día Nacional de China

La Policía detiene a un manifestante en las protestas de Hong Kong/AP
La Policía detiene a un manifestante en las protestas de Hong Kong/AP

La Policía responde con gases lacrimógenos a los manifestantes a las puertas de las ceremonias por el 70º aniversario de la fundación de la República Popular China

Cañonazos de agua. Múltiples rondas de gases lacrimógenos. Dosis de gas pimienta directas a los ojos. Pelotas de goma por doquier. Cócteles molotov. Estaciones de metro y marquesinas vandalizadas. Barricadas levantadas con mobiliario urbano ardiendo. Estos fueron algunos de los incidentes que se vivieron hoy en Hong Kong en una de las jornadas más largas y violentas desde que la ciudad se pusiera en pie de guerra contra el Gobierno y la policía.

La paciencia de unos cuerpos de seguridad agotados tocó fondo y, nada más arrancar la marcha convocada, comenzó una larga batalla campal que terminó bien entrada la noche. Durante más de seis horas, las calles de los barrios de Causeway Bay, Wan Chai y Admiralty fueron escenario continuo de enganchadas entre los agentes, manifestantes y viandantes, que se quejaron repetidamente de la actuación policial.


A tan solo dos días de la celebración del 70 aniversario de la República Popular China y un día después del quinto aniversario de la Revolución de los Paraguas, germen del devenir político de la ciudad en los últimos años, parte de la sociedad hongkonesa quería hacer ruido y la Policía decidió cortar por lo sano.

Los cuerpos de seguridad respondieron con dureza lanzando gases desde el primer minuto de la marcha. Uno de los episodios más tempranos fue el del parlamentario Eddie Chu, quien mientras pedía a la policía que no fuera violenta se llevó como respuesta un disparo de gas pimienta en la cara, un gesto que se repitió a lo largo de la jornada contra manifestantes y algunos reporteros.

Todo aquel que no llevaba el kit reglamentario de las manifestaciones de Hong Kong (casco, máscara antigás y gafas protectoras) acabó llorando en más de una ocasión. Incluso aquellos que disfrutaban de su ocio o vivían en la zona tuvieron que buscar refugio en algún momento entre toses y ojos llorosos. Dentro de los centros comerciales, levantaban sus manos con el gesto identificativo que exige al Gobierno de Carrie Lam que ceda a las cinco demandas.

Los ciudadanos exigen a su líder la creación de una comisión independiente que investigue la actuación policial, la puesta en libertad sin cargos de los más de 1.500 detenidos, que retiren la calificación de “disturbios” a las protestas y el sufragio universal. Hasta ahora solo han conseguido que Lam retire el proyecto de ley de extradición a China que incendió este conflicto.

Pero el Gobierno no tiene intención de ceder ni los manifestantes de rendirse. Por eso, este 1 de octubre se antoja movido y con ganas de robarle el protagonismo a Pekín. Se han convocado varias manifestaciones en contra de esta celebración y el Ejecutivo ha suspendido algunos actos en conmemoración del Día Nacional ante el posible boicot de los ciudadanos. Pero David, un joven estudiante de 20 años, lo tiene muy claro. “Voy a exigir que cumplan con las cinco demandas. No tengo miedo a que me peguen. Más miedo me da acabar siendo una ciudad como el resto de China”.