Danza

La CND todavía no es clásica

Compañía Nacional de Danza clásica. Obras de Stevenson, Fabre, Petipa, Balanchine y J. C. Martínez. Solistas: Lucía Lacarra, Marlon Dino, Seh Yun Kim... Piano: Rosa Torres-Pardo. Director: José Carlos Martínez. 15-III-2013. Teatro Real. Madrid.

Lucía Lacarra y Marlon Dino
Lucía Lacarra y Marlon Dinolarazon

Mucho, quizá demasiado, se ha hablado de cómo debe ser el repertorio de la CND. Entre todas las opiniones, las voces que clamaban el clásico eran mayoritarias. Ayer, el Real acogió la carta de presentación de su división clásica, escrita más al dictado de las presiones que del gusto coreográfico de su director. Las cinco piezas del programa formaron una «mélange» un tanto forzada del clásico en sus distintos estilos. «Tres preludios», de Stevenson, una reflexión sobre las clases de ballet, resultó semánticamente coherente como comienzo de una nueva era. La creación, sencilla y limpia, adoleció, sin embargo, de cierta ingenuidad. «Holberg Suite», de Tony Fabre, desubicó el propósito de la iniciativa, al tratarse de una pieza alejada del vocabulario clásico. «El cisne blanco», es decir, el paso a dos del segundo acto de «El lago de los cisnes», fue el primer momento de la noche que dio sentido al concepto de gala. Lucía Lacarra, bailarina invitada, brilló como cisne blanco elegante, sereno y preciso en la técnica. Fueron ella y Seh Yun Kim, aunque en menor medida, quienes elevaron el nivel del resto de la interpretación femenina de la noche, uno de los aspectos peor parados: descoordinación, «suciedad» en la ejecución y falta de seguridad técnica –que llegó a reflejarse incluso en la expresión de las bailarinas– son fallos que la CND no se puede permitir. Fueron especialmente visibles en «Who Cares», la ya clásica coreografía de Balanchine con música de Gershwin. Su espíritu festivo se confundió en ocasiones con cierta vulgaridad; la falta de dominio de un movimiento tan particular devino en un conjunto algo caótico. Cerró la gala la creación del propio Martínez «Sonatas», con música de Padre Antonio Soler y Domenico Scarlatti, interpretada en directo por Rosa Torres-Pardo. La pieza, puramente clásica, está bien construida y logra el carácter compacto del que careció la gala, si bien no aporta grandes novedades a la creación clásica. Una vez más, Lacarra se impuso al resto del elenco femenino con, eso sí, un «partenaire» a su medida: el también bailarín invitado Marlon Dino. Cabe suponer que la independencia de Martínez, bien por presupuesto, bien por presiones de diversa índole, está todavía comprometida. El tiempo dirá si vuelve a conquistarla.