«Las letras son sólo una excusa»

El cantante Dominique A cierra en Madrid la gira española de «Vers les lueurs», un disco inflamable y poético en el que ha buscado «la contradicción con los anteriores»

Jura que no es un poeta. Observa el mundo desde la melancolía pero nada más. «Soy sólo un músico», recalca. Es Dominique Anel, aunque cuando se convierte en Dominique A se confiesa preso de una cárcel musical y de su propia aura de poeta. Mantiene en España un prestigio desde hace dos décadas por su «chanson» rock. Aunque toque en lugares académicos, como el Institut Français de Madrid, donde transcurre esta entrevista, Dominque A cultiva en directo la fiereza musical de una gárgola. Ruidismo literario. Inflamables versos contenidos en «Vers les lueurs» (Green Ufos), su último disco. Aunque, para no parecer tan serio, a la vida sólo le pide que no le falte «amor».

-¿Le sorprende la cantidad de entrevistas y el interés que despierta en España?

-Muchísimo. Es curioso que el público español lleve tiempo siguiéndome. No es cosa de un momento particular, sino que hay interés a largo plazo y eso es un hecho relevante porque en otros países no siguen tu carrera. Y no sé cómo explicarlo. Porque mi imagen puede parecer deformada porque doy la impresión de ser el tipo de músico literario que le da poca importancia a la música. Y cuando hablo a los franceses del público español lo hago sorprendido. En Francia me dicen que no puedo gustar en España porque no entienden las letras, pero para mí es mejor, porque el aspecto musical es lo más importante.

–El disco ha tenido muy buena acogida en España pese a que no es un álbum sencillo.

–Pues en realidad busco que en las canciones queden las formas más obvias que se me ocurren y nunca soy capaz de anticipar el impacto que va a producir. Es cierto que, a la hora de unir los elementos de cada tema, intento que siempre sea accesible, porque mi objetivo es llegar siempre hacia formas melódicas simples.

–Llaman la atención los arreglos de viento. ¿Estaban desde el principio en su cabeza o surgen después, como envoltorio a la lírica?

–Cuando escribo una canción o produzco un disco pienso en un sonido al que quiero llegar, que es como una intuición, y la letra de las canciones no son más que una excusa para ese sonido que pretendo alcanzar. Hay una rara separación en mi mente entre el sonido y el tema de las canciones, las veo como cosas independientes. El resultado final llega probando sobre el terreno, en equipo con los músicos.

–¿Qué es lo que le lleva a ese sonido nuevo en cada trabajo?

–Las ganas de contradecirme con el anterior y salir de una jaula en la que me puedo haber metido yo mismo y que yo he construido. Es una jaula ideal, pero, al fin y al cabo, una trampa. Y se manifiesta en el aburrimiento de las formas o las estructuras musicales que ya has tocado tantas veces.

-¿Su carrera es más una negación que construir un camino?

-No exactamente. Es una forma de jugar con los matices que se convierte en un camino sinuoso.

-En este álbum destacan las alusiones a la naturaleza.

-Tenía ganas de sacar mis canciones del tema urbano pero no quería caer en el cliché de lo salvaje. Me interesaba el paisaje de la Bretaña francesa y los vientos eran lo que mejor se ajustaba a esa forma de expresarlo. La energía saturada de la ciudad tenía que dejar paso a esta nueva forma. Pero había que hacerlo de manera fuerte y radical, porque la naturaleza no es idílica.

-Con ese tema y los vientos como arreglos, ¿le ha costado resistirse a caer en el folk?

-Bueno, en realidad nunca ha estado ni en mi cabeza. Somos una banda de rock, y ni queremos cambiarlo, ni está en cuestión.

-Sus letras mantienen algo perturbador en el fondo.

-Creo que sí, porque cuando se trata de una expresión artística buscas el territorio donde hay tensiones, aunque no es fácil adentrarse en él. Intento conseguirlo trabajando con las imágenes y llegando a una relación metafórica con la realidad. Es peligroso decirlo, pero hay que buscar algo poético.

-¿La política cabe en su música?

-No, nunca me ha emocionado y desconfío de los artistas que la usan.