Tenis

Todo el poder que encierra la manicura de Serena Williams

La manicura con koalas que ha lucido la americana en Australia es un símbolo de apoyo al ecosistema de la isla y un emblema de su lucha personal por obtener mayor libertad fuera de la encorsetada etiqueta del tenis femenino

FOTO: Lee Jin-man AP

Se acababa de bajar del avión en Australia cuando Serena Williams dijo que ganaría el primer gran torneo del año y donaría el premio para ayudar en la lucha contra los incendios que están asolando el ecosistema australiano. Aunque el premio del Abierto de Auckland no es demasiado cuantioso (treinta y ocho mil euros), tiene el valor simbólico añadido de ser el primero que ganaba la tenista en tres años. No obstante, Serena ya no tiene que ganar nada para demostrar que es la mejor de la historia dentro y fuera de las pistas.

Como Williams no es hombre (esto es así, los varones ganan setenta y seis mil euros en el mismo torneo), la tenista ha dedicado parte de los ingresos que genera la última colección de su marca de moda S by Serena a las asociaciones y bomberos que luchan por salvar la fauna australiana.

Y este gesto altruista lo quiso firmar ante todo el mundo con un detalle que no ha pasado desapercibido: en la primera ronda del torneo en Melbourne Park lucía en una de sus decoradísimas uñas la imagen de un koala.

Serena Williams siempre ha destacado por darle vida a sus uñas con diferentes estilos, hasta el punto que cruza los límites impuestos por la federación de tenis que solo permite llevar uñas color blanco. Y es tanto el amor que tiene por sus uñas que hasta consiguió el título de técnica de uñas. El nail- art de la tenista tiene un objetivo simbólico muy claro: se apodera mediante la protesta de los objetivos que ella considera justos.

Esa cara de koalita representa mucho más de lo que pensamos: la lucha por no dejar que se extinga esa raza animal, la protesta por la desigualdad del premio entre hombres y mujeres y la batalla particular de una activista de poder jugar como le dé la gana (más allá de su look).

No debemos olvidar que el año pasado fue criticada por utilizar un traje de compresión, “de superheroína”, en Roland Garros. Serena reapareció con un mono negro tras casi morir en el parto de su hija, haberse perdido cinco torneos de gran Slam y haber sido desplazada hasta el puesto 500. Y todo por haber sido madre.

El parto de su hija Olympia agravó con trombos y coágulos sus problemas circulatorios, por lo que la americana se juega literalmente la vida en cada partido. En lo que le quede de carrera la tenista tendrá que jugar con tejidos de compresión. Y sin embargo, Bernard Giudicelli, presidente de la Federación Francesa de Tenis solo se fijó en su vestimenta para decir que “hay que respetar el deporte y no es aceptable”.

Nueve meses más tarde, Serena ya está en el Top 20 del Ranking Mundial y gana el Open Usa vestida con tutú. ¿Qué tiene que jugar como dijo Gudicelli con un uniforme con “más blanco" y “más negro”? Pues Serena aparece con un a vestido túnica de Nike que reza: Madre. Diosa. Reina. Campeona. ¿Cómo no vamos a amarla?

El mes pasado, la Asociación de Mujeres Tenistas anunció que modificaría sus normas para casos como el de Serena: una mujer no será castigada por ser madre y podrá mantener durante tres años su ranking a todos los efectos. Y sin que un hombre pueda decidir lo que tiene que llevar una tenista en el campo de juego.

Y si pensamos que la moda de las uñas postizas es reciente, no podríamos estar más equivocados. Por poner dos ejemplos, las mujeres egipcias usaban uñas falsas hechas de oro y hueso como símbolo de estatus. Durante la dinastía Ming (siglo XVII), las mujeres de la nobleza se ponían uñas artificiales para demostrar que ellas no tenían que hacer ningún tipo de trabajo manual.

La nadadora española Mireia Belmonte
La nadadora española Mireia Belmonte

Si hablamos de ejemplos patrios de deportistas que lucen uñas largas y cuidadísimas viene rápidamente la imagen Mireia Belmonte quien compite con uñas postizas como superstición y manía.

Aunque realmente nuestra verdadera embajadora de la manicura es la cantante Rosalía, sinónimo del nail art llevado al extremo. Sus uñas son decoradas con pedrería, colores y un estilo barroco que causa furor en cada una de sus apariciones. Hasta seis horas de trabajo tuvo la artista peruana Maritza Paz para lograr la manicura que lució la catalana en la pasada edición de los Grammy.

Rosalía durante los Grammy
Rosalía durante los Grammy FOTO: DANNY MOLOSHOK Reuters

Rosalía explicó en una ocasión que le “atraía mucho mostrar las uñas como un accesorio muy extravagante, que simboliza la feminidad y, a la vez, nos sirve de arma”.

Las uñas de Rosalía se han convertido en todo un complemento de estilo para las cantantes de trap o ratchet (término surgido para referirse despectivamente a las chicas de barrio que visten de forma llamativa). Otra de sus exponentes, La Zowi, explicaba los motivos de su manicura: “una ratchet se siente excluida del sistema y se preocupa más por tener las uñas bien hechas que por votar en las elecciones”.

No sabemos si a Serena le gusta la Rosalía, pero a la próxima que Giudicelli le vuelva a increpar algo de su imagen, bien le podría cantar eso de “uñas de divine, ya me las han copiao, que te las clavo, niño, ten cuidao”.

Tennis - Australian Open
Tennis - Australian Open FOTO: KAI PFAFFENBACH Reuters