Dime cuánto pesas y te diré que comerás

Un restaurante de China ha tenido que pedir perdón por instalar básculas para sus comensales.

El restaurante Chuiyan Fried Beef de Changsha, al sur de china colocó hace unas semanas una báscula de baño en la entrada justo al lado del mostrador. Tras pesarse y proporcionar información personal, el local les sugería luego elementos del menú según su físico. Con esta iniciativa el restaurante pretendía sugerir a sus comensales que los platos se deberían pedir en función de su masa corporal.

La idea desde luego no ha atraído a parte de la clientela, quien ha acusado al Chuiyan Fried Beef de «vergüenza corporal». La cadena se ha defendido especificando que es una medida sugerida, no obligatoria, y que cada comensal puede pedir y comer lo que desea.

Además de las básculas, el restaurante ha cubierto sus paredes con posters que invitan a terminar toda la comida mientras recuerdan ser responsables a la hora de pedir. Los letreros alrededor del restaurante animaban a los comensales a “limpiar su plato” y “ser ahorrativos y diligentes”.

¿Extravagante medida? ¿Polémica? Desde luego, pero por una vez las dietas o la salud no tienen nada que ver. Ni con una campaña de marketing, aunque realmente hayan sido crucificados en redes sociales como Twitter. En el fondo, la medida ha sido tomada para apoyar la propuesta del presidente Xi Jinping contra el desperdicio de alimentos anunciada el pasado 11 de agosto.

El gobierno de China, una nación que durante los últimos 35 años ha logrado un progreso asombroso en la reducción de la inseguridad alimentaria, anunció una nueva iniciativa para combatir el desperdicio de alimentos, la “Campaña Plato Limpio”. Como parte de esta iniciativa, las organizaciones de servicios de alimentos han instado a los restaurantes a reducir la cantidad de comida que se sirve a los comensales.

China continúa lidiando con una economía en desaceleración mientras sigue enfrentándose a una serie de crisis alimentarias como las inundaciones del año pasado que arruinaron los cultivos de arroz y una epidemia de peste porcina que llevó al sacrificio masivo de cerdos.

La emisora estatal CCTV informó en 2015 que la industria de la alimentación china desperdicia entre 17 y 18 millones de toneladas de alimentos al año.

Realmente, conocer el peso del cliente podría ayudar al restaurante a sugerir los platos más adecuados para evitar las sobras que inevitablemente se amontonan tras las comidas.

Este estado de integridad alimentaria se está extendiendo de tal manera por todo el país que algunos locales de hostelería han decidido implantar una norma para limitar el número máximo de platos que se pueden pedir en función del número de comensales.

Las app de los teléfonos han advertido también que los creadores de vídeos en los que se ve consumiendo ingentes cantidades de comida podrían ser bloqueados por promover una alimentación excesiva.

Problema mundial

La ONU estima que 690 millones de personas en todo el mundo padecen hambre y desnutrición. Mientras tanto, al año se desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos perfectamente buenos.

Desde luego, más allá de la anécdota de la báscula, esta situación debería hacernos reflexionar a todos. La próxima vez que vayan a buffets libres o restaurantes baratos tipo Ikea, observen con atención las bandejas y los cubos de basura donde se depositan los restos. ¿Hasta cuándo podremos soportarlo?.