Penúltimo suspiro de verano para comerse España

De Lienzo de Valencia, pasando por el Hotel Alfonso XIII hasta desembocar en El Jardín de Alma de Madrid, tres ofertas gastronómicas de primera para este septiembre

Septiembre pasará casi con la misma rapidez que agosto. Y, aunque el tiempo esté revuelto según en qué parte de España, y aún con la nueva medida de Sanidad que ha entrado en vigor para la hostelería, hay quien aprovecha estas semanas para saborear el ‘veranillo de San Miguel’ y dejarse perder en algún rincón de España.

La terraza soñada por todos en Madrid: El Jardín de Alma

En Madrid, para los que busquemos una no-terraza (y más bien un jardín) llena de encanto, personalidad, un toque romántico, intimidad y buen comer, hace no mucho que ha abierto El Jardín de Alma (Arturo Soria, 207. Madrid) la segunda joya de la corona de Alma Of Spain (ubicado en pleno José Abascal, y cuyo cocido recomendaba hace meses en este espacio).

Y es que, hace dos años, después de dedicarse a las materias primas españolas de gran calidad como tienda, Jesús González Espartero (el alma mater del restaurante) dio el salto a la hostelería de la mano del chef Borja Segura desde un bonito espacio de José Abascal y le puso el nombre de su firma de productos, que a la vez es un homenaje a su hija Alma. Pero la pandemia retrasó la inauguración del segundo restaurante en Arturo Soria (en esta ocasión con jardín y otro concepto estético), y puedo asegurar que es de los sitios que más encanto tienen para cenar de todos los que he estado en los últimos meses.

Cual idílico oasis de 1.000 metros cuadrados, con su zona chill-out para tomar una copa (¡respetando los nuevos horarios!), la filosofía de Jardín de Alma reúne la trilogía de producto-calidad-tradición que da lugar a platos y creaciones gastronómicas como (dentro de ‘bocados con Alma para empezar’) el tataki de salmón templado con hummus de berenjena y tempura de lechuga de mar o la imprescindible Yema de huevo 65º, ñoquis y carabineros; o, entre los platos de ‘Alma marinera’, destaca la Merluza sobre ceviche de camarón y caldo de hinojo, pepino y menta; y a la sección carnívora se incorporan el Pistón de ternera ahumado con corteza de naranjo y espuma de apionabo, un ‘homenaje’ a los vecinos segovianos con Terrina de cochinillo con patata y cremoso de manzana o el exquisito Steak tartar Alma y torta de pan de aceite. Y eso en las carnes no es todo: hay un apartado específico para sacarle todo el jugo a la parrilla y en ella se hace por ejemplo el espectacular Tomahawk de vaca madurada 45 días, que es la que pudimos degustar el día de la cata, además de los torreznos de entrante que aunque sea un clásico, nunca fallan.

De postre, elegimos una rica y singular Margarita, adaptadas por el maestro coctelero que también tiene mucha “alma”, Adrián Castillo, conocido como ‘cocktail-hub’, que con mucha psicología recrea el ‘cocktail perfecto’ para el comensal. Sin duda, un lugar perfecto para una cena romántica, un encuentro entre amigos, una comida familiar o incluso alguna cena de trabajo.

Valencia: El Lienzo y Hotel Balneario Las Arenas

De Madrid nos vamos a Valencia, para recomendar un restaurante ubicado en lo que fue un día una galería de arte. Lienzo (Plaza de Tetuán, 18, bajo derecha, Valencia) en honor a lo que fue un día aquel local, además de ofrecer la más pura alta cocina con platos imposibles de inventar y de recrear con mayor exquisitez, continuando con sus orígenes el restaurante cada trimestre semestre inaugura una exposición de arte diferente, siempre lideradas por mujeres y valencianas. Y es que Lienzo es otra forma de revivir la cocina valenciana y levantina, pero con arte.

Los orígenes de Lienzo se remontan a 2014, cuando una la chef María José Martínez y su marido, Juan José Soria, jefe de sala y sumiller, tomaron las riendas de un modesto gastrobar situado en el centro de Valencia. Inicialmente, su apuesta era las clásicas tapas de autor; pero, paulatinamente iban acariciando la cocina de vanguardia con una base tradicional levantina. Lo que les ha llevado a ser reconocidos con un plato Michelin y un Sol Repsol. Podríamos estar (lo confirmo) ante uno de los mejores restaurantes de Valencia.

Actualmente se puede disfrutar de uno de los tres menús: Trazos, de 6 pases a 35 € y disponible todos los días menos los viernes y sábados por la noche; Pinceladas, de 9 pases a 50 € y Lienzo, de 13 pases a 65 €, o por pedir a la carta, que incluye todos los platos del menú Lienzo en raciones más grandes. Algunos platos son auténticas joyas de arte: la royale de clóchina valenciana con espuma de lima; un cacahuete valenciano mucho más sabroso, con miel de mil flores; higo con terrina de anguila; quisquillas con cera de miel; turrón de piñón nacional con jarabe de piña de pino, una declaración de intenciones por el producto de km 0 y de origen nacional; o algarroba y trigo y calamar dashi, el único que se mantiene en carta temporada tras temporada. Destaca, además, la presencia de la miel, sin duda, el ingrediente estrella de la cocina de María José tanto en estado puro como en ingrediente de maceraciones, mantequillas, fermentaciones y postres, en los que ha sustituido íntegramente al azúcar. Lienzo es otra manera de revivir el arte, pero saboreándolo.

Visita obligatoria es, si se va a Valencia, al Hotel Balneario Las Arenas, un cinco estrellas Gran Lujo, ubicado en primera línea de mar. Y es que el hotel se emplaza en el antiguo Balneario Las Arenas de finales del siglo XIX, punto de reunión de la sociedad más selecta. Antiguamente, el Balneario ofrecía a sus visitantes baños de ola y de mar caliente con resultados sorprendentes para las personas que padecían traumatismos, artritis, así como enfermedades nerviosas. Hoy, convertido en el hotel más demandado de Valencia, es además es un hotel volcado en la sostenibilidad, pues la instalación en toda la azotea del edificio de habitaciones de placas solares genera energía solar.

Sevilla: San Fernando del Hotel Alfonso XIII

De Valencia viajamos a Sevilla, en ave y con mascarilla. En septiembre, además, la ciudad ofrece todavía La Bienal de Sevilla, un festival de flamenco, cual excusa perfecta para una escapada entre naranjos y rebujitos.

Y es que, en el histórico y lujoso Hotel Alfonso XIII, (una de las seis marcas de lujo de Marriott International), se encuentra en el interior el famoso restaurante San Fernando. Con un diseño inequívocamente andaluz que destaca por su cerámica ornamental y una colorida tapicería, es el fiel reflejo de la excelencia de lo más simple: un plato de jamón ibérico de primera clase de Jabugo, o atún de la Almadraba con verduras mediterráneas y ajo blanco. Sencillez que se complementa con platos internacionales como el carré de cordero con caviar de berenjena, entre otros.

El Bar Americano, para ‘después’, se encuentra a buen recaudo junto a una de las galerías cubiertas, en uno de los laterales del patio central. Su glamouroso diseño con influencia art decó presenta una peculiar combinación de azul oscuro y dorado, espejos relucientes, sofás de cuero y terciopelo y una impresionante barra de 10 metros. Su indiscutible elegancia pone en valor la larga tradición del hotel. El menú de este insigne bar fusiona los grandes clásicos de la coctelería internacional con las nuevas creaciones a cargo del equipo de coctelería. Yo lo tuve claro: Bloody Mary, pero no siempre vas a beber el y del mismo tomate... ¡Y aquí mereció la pena! Otra apuesta segura para despedir el verano en época lectiva y labor, aunque sea solo un fin de semana. Sevilla tiene un color especial.