Caída del cabello en otoño: cuándo debemos preocuparnos

Todos hemos sufrido en alguna ocasión la caída del cabello. En la mayoría de los casos esta pérdida es moderada y se debe a causas como el estrés o los hábitos alimenticios. Sin embargo, existen otras razones que pueden explicar la caída del pelo, como los cambios estacionales.

Como cada año, los especialistas lanzan un mensaje tranquilizador a este respecto. No obstante, y aunque se pueda deber a causas naturales, lo mejor es acudir a especialistas, como los expertos capilares de Svenson, ya que nadie mejor que ellos sabrá aconsejar y encontrar el tratamiento adecuado para cada cabello.

Pero, ¿por qué se cae el pelo durante el otoño de manera más habitual?, ¿qué podemos hacer para minimizar dicha caída? A continuación te lo contamos.

¿Por qué se cae el pelo en otoño?

El cabello, como otras partes de nuestro cuerpo, atraviesa diferentes fases a lo largo del año, unas de crecimiento (anágenas) y otras de caída (telógenas). Estas fases no se producen de manera simultánea, sino que, por el contrario, se suceden unas a otras, dando lugar a un ciclo perfecto. Así, es corriente que durante la primavera y el otoño el pelo se caiga, mientras que el verano y el invierno se caracterizan por la formación y crecimiento de nuevo pelo.

Sin embargo, en ocasiones esta caída puede ser algo más agresiva o suponer un trauma para algunas mujeres. Ello se debe a que, en líneas generales, las mujeres son más propensas a sufrir estrés y ansiedad ante la caída del cabello. Desde Svenson recuerdan: “Las mujeres aceptan peor psicológicamente la pérdida de cabello, casi siempre porque es un problema que mayoritaria y tradicionalmente han padecido los hombres”.

Cuándo supone un problema

Lo cierto es que no existe un momento concreto en el que la caída del cabello se convierta en un problema serio. Como decíamos, para muchas mujeres puede suponer un trauma emocional una caída moderada del cabello, por temporal que esta pueda ser. En estos casos, es importante acudir a especialistas, los cuales recomendarán tratamientos encaminados a fortalecer el cabello, como el uso de ciertos champús o la mesoterapia, que consiste en aplicar ciertas vitaminas y minerales al mismo para evitar el desprendimiento.

Tampoco podemos perder de vista el ritmo de vida caótico en el que estamos inmersos. De hecho, el estrés, la ansiedad o los malos hábitos alimenticios son causas que los especialistas estudian a la hora de explicar la caída del pelo. Por ejemplo, una alimentación baja en proteínas afectará al desprendimiento del cabello, ya que estas son las encargadas de mantener el cabello fuerte y sano.

Sin embargo, en otras ocasiones la caída del pelo se debe a causas externas que no tiene que ver con los cambios estacionales o los hábitos alimenticios, como algunos tratamientos agresivos o el haber superado ciertas enfermedades. Ocurre así con la relación entre pérdida del pelo y COVID, ya que numerosos pacientes que han superado esta enfermedad sufren efluvio telógeno o pérdida del cabello abrupta. En estos casos, es imprescindible acudir a especialistas para conocer las causas e indagar en posibles soluciones.