¿Puede una infidelidad salvar tu matrimonio?

El coronavirus ha cambiado nuestro estilo de vida y los matrimonios se han visto afectados debido al confinamiento permanente. La nueva normalidad en nuestro país cuestiona el concepto de pareja y fidelidad.

Tras la pandemia que estamos viviendo, la principal web de citas para casados, Ashley Madison, ha realizado un estudio para profundizar sobre la vida matrimonial en España y en el mundo durante durante el confinamiento y por qué muchas personas casadas eligen tener relaciones extramatrimoniales nuevas y ya existentes mientras están en casa con su cónyuge. El estudio en su conjunto aborda varios temas, como las relaciones sexuales, el aumento del estrés, el divorcio, tener citas durante una pandemia y el futuro del matrimonio y la monogamia. La investigación pone de manifiesto cinco conclusiones clave sobre la gestión del matrimonio y de la infidelidad durante una pandemia mundial.

La falta de iniciación sexual es la queja principal de los casados durante el confinamiento, motivo por el cual muchos no están teniendo relaciones sexuales y han perdido atracción por su cónyuge

Es fácil pensar que estar encerrado en casa con poco que hacer es sinónimo de que los casados mantienen relaciones sexuales constantemente. Sin embargo, el 58 % de los casados que tiene

citas comenta que su cónyuge no ha iniciado ningún tipo de intimidad sexual durante la cuarentena. El 59 % ha abordado este asunto, pero sin éxito. No es sorprendente entonces que el 75 % de los infieles tenga menos relaciones sexuales de lo habitual o ninguna con su cónyuge, mientras que el 27 % de los españoles dice que precisamente esa es la parte más difícil del confinamiento, solo superada por el aislamiento de la familia y los amigos.

Cuando el sexo es tan importante, y a la vez tan inalcanzable en el matrimonio, las personas inevitablemente buscarán una solución alternativa, ya sea consigo mismas o con alguien que no sea su cónyuge. Casi la mitad de los usuarios españoles ha estado teniendo aventuras extramatrimoniales durante la pandemia como resultado directo de la falta de satisfacción sexual en el hogar.

Uno de cada cinco españoles dice que el confinamiento ha sido el periodo más largo que ha pasado con su cónyuge. Está claro que no se están satisfaciendo sus necesidades, así que no es de extrañar que el 70 % considera poco probable que deje de tener affaires en persona incluso una vez que la pandemia haya pasado.

La gente no recurre a su pareja en momentos de incertidumbre y estrés, recurre a terceras personas.

Todavía existe esa sensación de incomodidad e incertidumbre provocada por la declaración inicial de una pandemia y la orden de confinamiento. Con el aluvión incesante de malas noticias y la segunda ola en la que se encuentra el país, es difícil mantenerse positivo. Durante la cuarentena, los infieles españoles declararon sentir ansiedad, preocupación y miedo, frustración y rabia y, también, simple aburrimiento. No obstante, también declaran sentir un aumento del estado de ánimo como resultado directo de su infidelidad.

Un impresionante 96 % de los usuarios todavía estaba interesado en encontrar y mantener relaciones externas cerca del comienzo del confinamiento. Los infieles han aprendido que tener una aventura extramatrimonial durante una pandemia es una gran distracción, algo que anhelar y algo que les permite mantener una sensación de normalidad. De hecho, el 93 % de los usuarios españoles cree que la infidelidad es una forma fiable de cuidado personal. De aquellos que han experimentado emociones negativas durante el confinamiento, el 87 % considera que sus aventuras han mejorado su estado de ánimo general.

La pandemia no ha disminuido el deseo ni la capacidad de ser infiel; de hecho, la ha alimentado.

Gracias a la tecnología moderna, estar confinado no significa que dediquemos toda nuestra atención a aquellos con los que convivimos. Los mensajes de texto, las llamadas telefónicas y los video-chats han sustituido a la mayoría de las comunicaciones en persona con los seres queridos fuera de nuestro hogar, incluidos los amantes secretos. El confinamiento no ha puesto fin a las aventuras extramatrimoniales, simplemente los españoles están adaptando sus métodos actuales mientras se preparan para las futuras aventuras cuando haya menos restricciones.

Si bien viejas frases como “trabajo hasta tarde esta noche”, “me voy de copas con los amigos” y “tengo un viaje de negocios este fin de semana” fueron suficientes en su momento para ocultar una infidelidad, los infieles ahora utilizan excusas como “estoy trabajando”, “tengo una llamada con amigos” o “necesito tiempo para mí”. Aunque la mayoría de las infidelidades se han vuelto virtuales, muchos infieles siguen quedando con su amante en persona. No obstante, han tomado nuevas precauciones. Una de las nuevas medidas es sextear (tener sexo virtual) o mantener tan solo un amante, en vez de varias relaciones simultáneas como se tenían antes.

Como durante la cuarentena la mayor parte del tiempo se pasa en casa, los casados que tienen aventuras extramatrimoniales consideran su infidelidad como una forma integral de cuidado personal y una manera de seguir casados

El aumento del tiempo que se pasa en casa como resultado del confinamiento es el periodo más largo que muchas parejas casadas han pasado juntas. A pesar de la promesa de “en lo bueno y en lo malo”, en los votos no se mencionaba un encierro de 24 horas al día durante toda la semana. Es comprensible que haya aflorado mucha tensión marital y que las consultas para separaciones han aumentado considerablemente según la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA). Para los infieles, sin embargo, el divorcio es lo último en lo que piensan y se lo agradecen a su relación alternativa.

La disminución de la socialización está poniendo en tela de juicio el papel de la pareja principal como único confidente, amigo, amante y remanso de paz.

La pandemia ha cambiado la forma en que interactuamos con los demás y nos ha vuelto más cuidadosos al respecto de con quién nos relacionamos. La forma más segura de evitar la COVID-19 es quedarse en casa y alejarse de la gente, pero una burbuja social es una alternativa segura para aquellos que buscan la socialización y la realización personal fuera de casa. Para los casados que se han dado cuenta de que no pueden depender de su cónyuge para todo, es una forma de satisfacer sus diversas necesidades.

Esta práctica de socialización selectiva nos obliga a pensar en qué es lo que necesitamos y en quién puede dárnoslo. Cuando estás solo, ¿a quién llamas? Cuando necesitas diversión espontánea, ¿a quién llamas? Cuando necesitas pasión, ¿a quién llamas? Probablemente las respuestas son una persona diferente para cada situación. No hay una sola persona que pueda ofrecer plenitud en todos los aspectos de la vida, ni siquiera un cónyuge. A veces, cónyuge, confidente, amigo y amante no son sinónimos. Con mayor frecuencia, el matrimonio equivale principalmente a la crianza conjunta de los hijos y a la estabilidad financiera.

La pandemia y la nueva práctica de socialización selectiva pueden allanar el camino para nuevas conversaciones sobre la monogamia y cuyos deseos no pueden ser completamente satisfechos por el cónyuge. Lara Ferreiro, psicóloga experta en sexualidad y terapia de parejas dice, “En tiempos de pandemia, está siendo el amante el que está cubriendo y atendiendo a la necesidades afectivas y sexuales de muchos, y no la pareja. Incluso pasando más tiempo juntos que nunca con su pareja, no basta para poder igualarse con todo lo que les ofrece su amante. En ellos encuentran no sólo poder cubrir un desahogo fisiológico; su amante es su confidente y su principal apoyo emocional que le ayuda a sobrellevar la situación actual en su hogar. La monogamia es un concepto que ya no funciona para muchos, y está empezando a ser cuestionado e incluso revisado”.