Luis García Alucha: el hombre que despertó en plena pandemia

Con él hablamos del COVID-19, del ruido, del miedo y de cómo, en este escenario, volvió a la vida.

Tres pitidos y al otro lado del teléfono responde una voz tan varonil como serena. Es Luis García Alucha, que atiende a nuestra necesidad de saber más. A nuestro ansia por descubrir cómo es despertar en plena pandemia. Cómo es abrir los ojos y respirar.

García Alucha se dedicó al mar. Ha trabajado también como coach y, sobre todo, ha viajado muchísimo. Ahora es también escritor. El éxito que ha cosechado con su primera publicación, Mi confinado despertar, hace que podamos ya catalogarlo como tal. Se trata de un libro terapia escrito a tiempo real. “El confinamiento fue para mi una hostia con la realidad”, dice hablando en plata. “Fue un espejo de mi realidad”, confiesa. Así, en 148 páginas Luis habla de autoconocimiento. Consideró altamente necesario dejar en “stand by” el libro que estaba escribiendo sobre su viaje a Nepal, que, por cierto, verá la luz pronto, para dedicarse en exclusiva a tratar un tema que lo había dejado “frente a mi mismo”. Cuestiones existenciales porque “creíamos que sabíamos muchas cosas y ahora nos hemos dado cuenta de que no sabíamos nada”, dice el autor.

El libro de Luis es un viaje escrito en un lenguaje llano y sencillo que, para sorpresa del autor, ha cautivado sobre todo a un público joven quizá más abierto a la observación contemplativa. Un público que comprende mejor la necesidad de vivir el aquí y el ahora. De sentir el momento presente. Leer Mi confinado despertar es recorrer el sendero de emociones que todos experimentamos en nuestros meses de cautiverio. Escribir este libro a mano para pasarlo después al ordenador fue la terapia diaria del confinamiento del escritor. Ahora, leer sus palabras es la nuestra. Porque aún estamos lejos de superar lo sucedido y por mucho que Pfizer anuncie una vacuna un 90% efectiva queda un trecho por delante.

“Este libro es un canto a la esperanza”, nos dice Luis. “No pueden confinar nuestra conciencia”, sostiene. “Si nos cuidamos desde el interior y nos aislamos de la locura que nos envuelve el hogar se convierte en el refugio de nuestros valores”, apunta. Luis descubrió estas cosas en la intimidad de una cabaña familiar en la montaña. Un idílico lugar donde el confinamiento lo pilló desprevenido. Sin ser prácticamente consciente de que lo hacía, meditó. También llevó a cabo la ahora famosa práctica del baño de bosque. Paseando por aquel que rodeaba su casa sentó un silencio sepulcral. Se fijó en las hojas y se dio cuenta de que todo se había parado.

P: No veías las noticias. ¿Crees que esto te ayudó a sobrellevar mejor la situación?

R: Es el exceso de información el que nos hace daño. Contar muertos. Intentar saber qué comunidad tiene más número de muertos. Estar enganchados a los medios nos puede transmitir un estado de pánico. Yo me informaba a través de WhatsApp. Era suficiente para mi. Todo depende de como miremos las cosas. El miedo nos ayuda a reaccionar pero el pánico nos paraliza.

Luis cuenta que se animó a promocionar su libro porque, gracias entre otras cosas a la opinión de Cristina Cama García, instructora de meditación en el Master en Mindfulness y Meditacion de la Universidad de Barcelona, se dio cuenta de que Mi confinado despertar transmite emociones. “Llega al alma y te hace reflexionar”, comenta.

P: ¿Qué piensas que pasará a partir de ahora?

R: Veo difícil la vuelta. Han pegado un meneo impresionante a nuestra forma de vivir. La naturaleza se ha revelado. Volver a como estábamos antes ya no es posible.

P: ¿Eso es bueno o malo?

R: Confío en que va a ser un mundo mejor. El proceso no va a ser fácil pero nuestra conciencia juega un papel importante. Es lo que tenemos que trabajar.

Ahora Luis, además de seguir escribiendo, se encuentra inmerso en un programa de humanización de las empresas postcovid. Queda mucho por hacer pero la meditación y la conciencia en calma son nuestras mejores armas.