Si quieres ser más feliz vete sacando el árbol de Navidad

La ciencia asegura que la decoración navideña nos ayuda a recuperar la serenidad y la alegría. Una casa decorada reduce la ansiedad, el estrés y la negatividad.

Marta Riumbau celebrando la Navidad de 2019.@riumbaumarta

Aunque empezar a pensar en árboles de Navidad y villancicos a mediados de noviembre te parezca muy precipitado, la verdad es que decorar tu hogar es lo mejor que puedes hacer en este año de incertidumbre y pandemia. Hay estudios que demuestran que la decoración navideña tiene efectos muy positivos para las personas, ya que nos recuerda los mejores momentos de nuestras vidas. Y pensar en recuerdos felices nos despierta sentimientos felices. (y este año son más necesarios que nunca).

En portales como Netflix ya han empezado a bombardearnos con películas de la época, y los supermercados ya están llenos de dulces típicos de la fecha. Y no, empezar a desayunar panettone desde ya no es una excentricidad o un pecado goloso, sino un síntoma de una gran felicidad básica. O en todo caso, un intenso deseo de tenerla.

Realmente, parte de esta alegría proviene de la nostalgia que nos evocan esos sentimientos de nuestra infancia y nos hacen recordar momentos felices pasados con familiares y amigos. Estar en contacto con el niño que llevamos dentro nos hace adoptar una visión de la vida más sencilla y despreocupada. La nostalgia ayuda a vincular a las personas con su pasado personal y les ayuda a comprender su identidad.

La nostalgia ayuda a conectar con uno mismo. La Navidad, por lo general, hace que evoquemos momentos de la infancia en los que éramos felices. Por eso, si además empiezas a decorar la casa antes de lo que corresponde, alargas temporalmente esas emociones.

Es cierto que de esta forma se evidencia de manera subconsciente una obsesión por un estereotipo de fiestas con chimeneas encendidas y gente cantando alrededor de un arbolito iluminado, pero para los psicólogos lo que importa es el fondo, y es que la sola idea de la Navidad nos hace sentir bien. Y nuestro bienestar mental es más importante que nunca.

Las vacaciones, los regalos, la inocencia y, sobre todo, la presencia de nuestros seres queridos suelen ser los componentes más importantes de estos recuerdos, por lo que el ambiente navideño puede incluso ayudarnos a sentirnos más cerca de aquellas personas que ya no están. Para mucha gente esta época tiene un componente agridulce porque les falta algún ser querido y decorar alguna estancia sigue siendo una bonita forma de conectar con ellos.

En este año en el que no sabremos cuántos ni cómo nos podemos reunir, es importante que nos sintamos cómodos en nuestra casa y sepamos cómo mantener nuestro estado de ánimo. Está demostrado que las bolas, los muñecos de nieve y las lucecitas brillantes nos hacen sentir mejor, más amigables y cercanos con la gente. De hecho, la gente que decora también el exterior de su casa ayuda a mantener relaciones con los vecinos en nombre de la felicidad compartida. Si tú te sientes bien, los demás también.

Otra ventaja es que cuando tienes la casa decorada parece que ha ganado un plus de calidez, todo te parece más bonito y hogareño. Te apetece más estar con los tuyos y hacer planes comunes como puede ser compartir una peli o pasar una tarde de domingo riéndoos alrededor de un juego de mesa. Decorar la casa es la excusa perfecta para pasar un rato juntos en familia. Y esos son momentos preciosos en los que nos olvidamos de nosotros mismos y nuestros problemas para centrar la atención en los demás y arrancar una sonrisa.

Además, diciembre es el mes en que nos sentimos más altruistas, y colaborar con causas desinteresadas nos hace sentir mejor. Las fiestas, por lo general, tienden a endulzar el trato entre la sociedad.

Conclusión: la decoración hace que nuestra casa sea más bonita y tú te sientas mejor. Así que vence la pereza y busca la felicidad aunque sea entre bolas de plástico y tiras de espumillón dorado.