Parejas

Buen sexo y camas separadas: el secreto de las parejas felices

La ciencia es clara: si no dormís juntos llegaréis más lejos en vuestra relación.

Dormir en pareja no es tan idílico como nos han vendido
Dormir en pareja no es tan idílico como nos han vendidoLa RazónLa Razón

El cine nos ha vendido la idea de esas parejas que tras una noche arrebatada de sexo y pasión duermen entrelazados y se despiertan de la misma manera (y ellas mantienen intacto el lápiz labial, aunque eso sería otro tema). No hablan, sin embargo, de ronquidos, patadas, novios frioleros, vueltas infinitas y todas esas lindezas que acarrea muchas veces el dormir con tu pareja en la misma cama. Simplemente nos han vendido la idea de que dormir separado no es romántico y significa crisis.

Es más, muchos novios solo conciben el dormir separados cuando uno de los dos llega muy tarde a casa o tras una bronca. Esta condición se llama “divorcio por sueño”, término que refuerza la idea de que algo va mal.

Una de las consecuencias derivadas de la pandemia y de los meses que las parejas han tenido que estar forzosamente juntas es la tendencia creciente a dormir separados. El estar 24/ 7 pegados bajo un mismo techo no ha sido beneficioso ni para la convivencia ni para las relaciones sexuales.

Y eso que ciencia ha demostrado que dormir separados puede ser bueno para la pareja. Querer descansar sin despertarte cien veces por los ronquidos de tu pareja no significa que lo vayas a querer menos, simplemente que hay que respetar los hábitos individuales de cada uno. Además, aumenta la pasión y aleja los conflictos. De hecho, en la actualidad, una de cada cuatro parejas descansa en habitaciones diferentes, aunque no lo comente. Confesar que se duerme en camas separadas es uno de los “tabúes” de los matrimonios.

Está claro que cada pareja es un mundo, y mientras muchas personas opinan que dormir separados es un indicador de que una relación está a punto de romperse, para otras es indispensable para seguir felices y unidos.

Para muchos matrimonios de larga duración que optan por la opción de dormir en camas separadas, esta es la clave para mantener vivo el deseo. Y no olvidemos que esta palabra significa básicamente «querer tener lo que no se posee».

¿Realmente funciona dormir en habitaciones separadas?

Nuestros antepasados lo tenían claro: sí. Hay evidencias de que en culturas como la griega, cada miembro de la pareja dormía en habitaciones personales. En la antigua Roma, la cama era el espacio para el esparcimiento sexual, no para dormir. Es más, durante la era victoriana, las parejas dormían en camas separadas por consejo facultativo. Sin embargo, durante la Revolución Industrial los tamaños de las viviendas se redujeron y empezó a ser costumbre de tener un cuarto grande para el matrimonio y otros pequeños para los hijos.

Respetar a tu pareja parece algo obvio, pero muchas veces olvidamos que también se deberían incluir los hábitos de cada cual a la hora de irnos a la cama. Hay quien se acuesta directamente cuando tiene sueño, pero a otros les gusta ver la tele en el cuarto, se duerme con música o quiere estar revisando sus redes sociales hasta que les llegue el sueño. Si los miembros de la pareja tienen gustos distintos, estas costumbres pueden generar fastidio entre las partes.

Hay quien duerme con la ventana abierta o no le gusta bajar la persiana del todo. Hay quien en agosto no puede dormir por el calor ni estando solo y quien necesita taparse aunque haya cuarenta grados en el exterior. Muchas personas creen que por amor hay que aguantar todo, pero ¿ceder es amar o va dejando un poso de resentimiento?.

Los problemas de sueño

El sueño ocupa alrededor de un tercio de nuestra vida, es decir, es una parte importante de nuestra vida en pareja, mucho más que el sexo. Cuando has descansado bien te sientes feliz, te comunicas mejor y rindes más en el trabajo.

El doctor Eduard Estivill (especialista en sueño) ha escrito estudios en los que demuestra que las parejas que duermen juntas descansan peor: el estrés por el trabajo, que una de las dos partes tenga la costumbre de levantarse de madrugada… hace que la otra parte no duerma bien. ¿La consecuencias? Al día siguiente habrá cambios de humor y de concentración. Las mujeres son las más afectadas cuando duermen junto a su pareja por los cambios hormonales.

También hay estudios que demuestra que si hay compatibilidad en la pareja, dormir juntos reduce la hormona del estrés (cortisol) y aumenta la de la felicidad (oxitocina). Como todas las decisiones de la vida, siempre tenemos que evaluar los pros y los contras y no olvidar que somos parte de una pareja pero nunca tenemos que olvidarnos de nosotros mismos.