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cLOVEr de CHOCRÓN Joyeros

San Valentín es la fecha ideal para declarar o reafirmar nuestro amor. Y los joyeros Chocrón nos invitan a celebrarlo proponiéndonos su línea de joyería más romántica: cLOVEr -trébol, en inglés-.

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San Valentín es la fecha ideal para declarar o reafirmar nuestro amor. Y los joyeros Chocrón nos invitan a celebrarlo proponiéndonos su línea de joyería más romántica: cLOVEr -trébol, en inglés-.

Creada y diseñada en colaboración con Miriam de Ungría, ésta colección representa los cuatro símbolos de la Felicidad completa que son vinculados tradicionalmente al trébol de cuatro hojas:

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El Amor, la Suerte, la Salud y la Prosperidad

El romanticismo y la positividad impregnan estas joyas de estilo fresco, juvenil y alegre (It Jewel), pensadas para ser lucidas en cualquier ocasión del día o de la noche y para ser regaladas como un auténtico icono del amor y la suerte.

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La Colección cLOVEr de Chocrón se compone de sortijas, pendientes, pulseras, colgantes, brazaletes collares de distintos tamaños y precios y hasta tiaras para novias, todas ellas realizadas tanto en oro rosa como en oro blanco y aderezadas con diamantes.


Disponibles a partir de 195.-€ pueden adquirirse en sus boutiques de Madrid, Marbella y Ceuta, y también a través de su página web www.chocronjoyeros.com (Tienda On Line Chocrón)

cLOVEr de Chocrón Joyeros, creada y diseñada en colaboración con la diseñadora Miriam de Ungría, es una nueva línea de joyería dirigida a una mujer con personalidad, contemporánea, sensible, atenta a la moda y a la actualidad, y que sin embargo no renuncia a la idea romántica de cumplir cada uno de sus sueños...

Inspiración:

El trébol de cuatro hojas ha sido, por su rareza -existe 1 por cada 10.000 tréboles comunes-, fuente inagotable de inspiración y de creencias en distintas civilizaciones y ha estado siempre presente a lo largo de la historia de la Humanidad. Así, en la Antigüedad celtas y romanos lo usaron con fines curativos o mágicos y en el Antiguo Egipto el novio debía entregar un trébol de cuatro hojas a su prometida para asegurarse un amor eterno. Ya en la Inglaterra del siglo XVII se lanzaban tréboles a los pies de las novias a su paso, y hasta nuestros días permanece viva la leyenda popular que afirma que si una joven encuentra uno por casualidad, se casará con el primer hombre que vea a partir de ese mismo instante.

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