Errejón: Cómo convertir a un político en modelo

LA RAZÓN habla con la estilista que le asesoró en su viral reportaje para la revista «Esquire». «No duró más de cuatro horas, le acompañaron colegas del partido y las gafas de sol las trajo de casa porque es muy sensible a la luz», explica

Las fotos del posado han provocado todo tipo de opiniones en las redes, donde fue el propio Errejón quien las publicó, llegando a alcanzar en Instagram 8.000 «me gusta»
Las fotos del posado han provocado todo tipo de opiniones en las redes, donde fue el propio Errejón quien las publicó, llegando a alcanzar en Instagram 8.000 «me gusta»

Dicen que los políticos que hoy acaparan portadas en revistas de moda toman como inspiración a Steve McQueen. El actor estadounidense fue el primero en protagonizar una hace 50 años para una publicación femenina, «Harper’s Bazaar».

Dicen que los políticos que hoy acaparan portadas en revistas de moda toman como inspiración a Steve McQueen. El actor estadounidense fue el primero en protagonizar una hace 50 años para una publicación femenina, «Harper’s Bazaar». Hizo historia y, por eso, hace tres años, el entonces candidato a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, no dudó en recrearlo para el mismo medio: «La política a la americana ha llegado a nuestro país», afirma a LA RAZÓN Montse Guals, «personal shopper» y directora de Quémepongo, empresa de asesoría de imagen en cuya cartera de clientes figuran políticos: «Hemos asesorado a muchos y a algunos el cambio les ha beneficiado en su carrera», prosigue sin desvelar, por «secreto de sumario», la identidad de ninguno de ellos.

Guals tiene experiencia en esto de elegir estilismos para mandatarios y sabe que en este terreno nada se hace, ni se viste, por casualidad: «Ellos, más que nadie, son conscientes de que en su profesión se comunica más por lo que se muestra que por lo que se dice», explica, y pone como ejemplo a Obama: «Es normal que Pedro Sánchez quiera parecerse a él porque sus asesores lo convirtieron en un líder brillante que transmitía seguridad, cercanía y seriedad al mismo tiempo. Sus prendas eran seleccionadas al milímetro, como las camisas de cuello italiano, que le aportaban mandíbula a su rostro», añade.

«Que hablen de mí»

Por eso, la «personal shopper» no se sorprende (debe ser de los pocos que no lo hacen) al conocer la repercusión mediática que esta semana ha logrado Íñigo Errejón con su posado, a lo «influencer», para el número de julio de la revista masculina «Esquire»: «Su mensaje es claro: “Estoy aquí, señores, para bien o para mal, hablen de mí”», explica al analizar las fotografías del candidato de Podemos a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Y añade: «Sabe que hoy en día las redes sociales son la mejor plataforma para hacer campaña. Con su vestimenta consigue así que el foco se ponga en su imagen y no en sus palabras». El término que emplea Guals para describir el posado es «rompedor»: «Se ve que quiere cortar con algo anterior, ser diferente a lo que ya hay», continúa.

Sobre si ha acertado o no con los «looks» elegidos, afirma que, al menos, a los perseguidos «millennials» los ha conquistado: «Sus fotos encajan a la perfección con este nicho, que lo van a ver como alguien que va a innovar en política, que va a hacer cosas nuevas», sostiene. Y respecto a los comentarios en las redes que critican su apariencia adolescente, asegura que hasta de eso ha sacado partido: «Ha sabido aprovechar que continuamente le dicen que aparenta menos edad para enfundarse un atuendo adolescente porque serlo significa no tener miedo a nada, asumir riesgos, ser rebelde y transgresor; si le hubieran puesto traje y corbata, no hubiera sido creíble, aunque tiene que ser consciente de que otra parte del electorado va a decir “me asusta”».

Para Nirave Sánchez, quien asesoró a Errejón en la elección de las prendas para el posado, nada estuvo premeditado: «En ningún momento me planteé cambiarle de imagen ni que pareciese más o menos joven, fue un trabajo conjunto, muy de andar por casa, sin condiciones previas», explica a este periódido la estilista, en cuyo currículum puede presumir de haber vestido a políticos como Albert Rivera, y que asegura que «nunca pensé que esto iba a tener tanta repercusión».

Fue «Esquire» quien le trasladó la propuesta al equipo del secretario de Análisis Estratégico de Podemos, que finalmente accedió, aunque fue difícil cuadrarlo por la apretada agenda del diputado. El escenario elegido fue el campo de fútbol del Carabanchel. «Quedamos allí por la mañana, todo fue muy fluido, el posado no duró más de cuatro horas», prosigue Sánchez, que desvela que la única cláusula que puso Íñigo fue la de ponerse sus gafas de sol para las fotos en el exterior: «Las trajo él mismo de casa porque es muy sensible a la luz, por eso también suele aparecer con el entrecejo más fruncido de lo normal».

Le propuso un total de diez «looks», compuestos por prendas, en palabras de la estilista, «de materiales naturales, livianos, de punto y lino, a base de colores neutros, sobre todo, tierra y azul marino, que son los que más creo que van con él». La última selección la hicieron entre los dos: «Se probó de todo y estuvo muy dispuesto en todo momento. No estaba nada nervioso y, al contrario de lo que la gente pueda pensar, no es nada tímido, vino a darlo todo», bromea Sánchez, que asegura, además, que el político tuvo también en cuenta la opinión de compañeros del partido: «Estuvo acompañado por varios, que le iban diciendo si las prendas le favorecían».

Afirma, en un primer momento, que las instantáneas no tienen truco alguno. Acto seguido se retracta y confiesa: «Bueno, he de decir que uno. Íñigo Errejón es alto, no tuvimos que coserle el bajo de los pantalones, pero sí ajustarle el ancho de las prendas, y nos la tuvimos que arreglar para camuflar en cada foto los imperdibles». Cosas del arduo oficio de convertir a un político en modelo.