Islas Baleares, vanguardia gastronómica

Más allá de parajes naturales, orillas encantadas y atardeceres de ensueño, las Islas Baleares son un polo gastronómico donde los haya, no en vano sus escasos kilómetros cuadrados concentran hasta ocho estrellas Michelin que son sólo un reconocimiento del potente despliegue sibarita de las islas

¿Dónde vamos a cenar hoy? Es una pregunta que se hacen en cualquier época del año los paladares más gourmets del momento que encuentran respuesta en las Islas Baleares, posicionadas actualmente como un entorno privilegiado en el panorama nacional para experimentar

un viaje sensorial.

El emplazamiento de las islas en un cruce de caminos marítimos hace que hayan atesorado tradiciones gastronómicas tan dispares como la sefaradí, bizantina y árabe. Esto hace que comer en las islas se convierta en un viaje a través de los tiempos, también del tiempo futuro por su talante innovador. Fruto de este cruce de civilizaciones está el ‘frit mallorquí’, un plato sefardí que presenta similitudes con la cocina árabe y judía.

Entre las especialidades están las reinas, sobrasada y ensaimada, aunque éste no es el único manjar balear, sino solamente el más conocido. Isleños y sibaritas comparten el secreto de una buena Caldereta de Langosta de Menorca, la Ensalada Payesa de Formentera y la Borrida de Rajada de Ibiza.

Este universo de sabores tiene, sin duda, un maridaje a su altura, gracias a las prestigiosas denominaciones de origen Binissalem y Pla i Llevant, ambas mallorquinas.

La DO Binissalem, incluye variedades de uva autóctonas como ‘manto negro’, ‘callet’ y ‘moll’, de sensualidad afrutada, mientras que la DO Pla i Llevant,

con la variedad de uva ‘callet’, ‘cabernet sauvignon’, ‘manto negro’ y ‘tempranillo’, entre muchas otras, que constituyen un mosaico de sabores. Además

el resto de islas cuentan con excelentes vinos reconocidos con Indicaciones Geográficas Protegidas, como “Vinos de la Tierra” tanto de Menorca, como de Ibiza y de Formentera.

Como embajadores de esta potente oferta, ocho estrellas lucen en las islas, que sólo son la cumbre de un sistema estelar de rincones sorprendentes que todavía están por descubrir. Con siete Michelin, Mallorca es la más laureada, pero tanto Formentera, con una, como Ibiza y Menorca, tienen mucho que ofrecer a un visitante relajado y dispuesto a aterrizar en las islas para dejarse seducir en cualquier momento. Son depositarias de este glamour las cocinas vanguardistas del chef Andreu Genestra (Andreu Genestra), Macarena de Castro (El Jardín), Tomeu Caldentey (Es Molí d’en Bou) , March Fosh (Simply Fosh), Rafael Sánchez (Es Fum), José Sauerschell (Es Racó d’es Teix), Fernando Pérez Arellano (Zaranda) y Ana María García (Can Dani). Pero, insistimos, sólo son la punta de un ‘iceberg’ aún por desgranar.