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Italia con sabor latino

De viernes a viernes he descubierto dos restaurantes italianos muy diferentes, pero con un nexo común: pizza con sabor latino.

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La pizza es pizza, y sea redonda, cuadrada o rectangular, sigue siendo pizza. La cuestión es cómo destacar cocinándola. Y cuando hablamos de una oferta italiana tan saturada en Madrid, hay que buscar un punto de originalidad. Bien sea con fotos y pizzas colombianas en BIZZO o pasta con aires brasileños como en ISABELLA.

Por seguir un orden cronològico, la pizza y el exhibicionismo comedido ha encontrado un punto de encuentro: BIZZO Madrid (Calle Andrés Mellado 77).

Y es que en este discreto pero acogedor restaurante, sus fundadores (un colombiano y otro brasileño, Mike y Junior) hace menos de un año decidieron abrir un local en el que cocinaran las “mejores” pizzas de la capital. Y, para ello, se recorrieron absolutamente todos los restaurantes italianos en general, y las pizzerías en particular. ¡Yo también quiero un año sabático así, dedicándome a probar pizzas, aunque mi báscula no quiera lo mismo!

Sea como fuere, la realidad es que me decidí por conocer BIZZO (que significa ‘bocado’) porque no podía seguir viviendo sin hacerme una foto con la Polaroid que tienen para imprimirla y pegarla después en algún rincón del establecimiento.

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Os voy a ser sincera, me llegan al correo una media de 20 invitaciones semanales para ir como invitada a algún restaurante, y tengo aun una lista de espera de italianos que ni me he decidido a ir y conocer (y, por supuesto, si me gusta, contarlo aquí). En este caso fui yo la que se lanzó a ir, proponiéndole a Mike conocer sus bocados italianos made in Madrid (con aires brasileñocolombianos). Y si lo estoy narrando en mi crónica de los viernes no es por la foto. Es más: ¡no me saqué en verdad la foto! Porque quiero volver, ya por mi cuenta, en las próximas semanas, como muestra de gratitud y satisfacción. Lo cuento porque francamente me ha encantado la oferta gastronómica a precios tan sumamente competitivos, por no decir baratos.

Me decidí por una pizza mitad pepperoni (¡un clásico! Y muy picante) y mitad de pollo con cebolla caramelizada. La gran sorpresa de BIZZO es que además uno puede optar por escoger la masa de harina integral (¡lo cual es muy cómodo para los que vivimos permanentemente a dieta, y a caballo entre el gin y el gym!), además de que hay un sinfín de pizzas vegetarianas.

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Me llama en especial la atención (aunque nunca la pediré) la pizza ‘Mucca & Curcubita’ con los bordes rellenos de queso, para los quesófilos. Y la ‘Santana’, que es un auténtico homenaje a los vegetarianos (calabacín, maíz, tomates, cebolla morada, champiñones), todo eso con masa integral de boniatos. Sí: de boniatos, lo que le aporta un toque dulzón pero muy sano.

¿El postre? Un pizza de lacasitos para perder La Razón :P . Y muero si no os comparto que el entrante (¡obligatorio!) deben ser las berenjenas (‘Esperanza’, el nombre que reciben), cual “hermana veggie de su lasaña” y cual esperanza de hacer la comida un placer permanente. Un verdadero ataque de amor al paladar que marida con la somnolencia (como la que traje la semana pasada al restaurante) para sustituirla por una inyección de queso en vena y mucho vino (un Ribera, Rivendel) y energía (de la buena).

¿Una crítica? Que no tengan copas de vino, pero supongo que eso ya llegará, o es que quizá yo sin copa en mano no siento la vida. (Tomo hasta el zumo natural de naranja en una copa... con eso lo digo todo).

¿Y sabéis lo mejor de todo? Que, estando enfrente de un Domino's Pizza, sus precios no son inferiores. No vamos a entrar en comparaciones (ya que estas siempre son odiosas): un sitio es para llevar, y el otro para estar y ser. BIZZO en lenguaje de emociones es un italiano para estar y, sobre todo, para existir, y dejar tu pequeño recuerdo en una pared.

En el lado opuesto (decoraciòn minimalista con guiños a la industrial y un horno tan fotogénico como útil) está la casa soñada por Valter Sambrana y Ana Navarro, una pareja de gastrónomos que abandonaron su ciudad de origen, São Paulo, para instalarse en Madrid y abrir su primer proyecto de restauración: ISABELLA (c/ Claudio Coello,114), un local de cuidado diseño que lleva el nombre de su hija y que busca ofrecer la visión más contemporánea de la cocina italiana

En ISABELLA todo se prepara en casa, incluidas las masas de pizza y pasta fresca. Así, se ofrecen unos gnocchi dorados en aceite de oliva, unas pappardelle con ragú de carrillera de ternera cocinada durante 12 horas o unos tonnarelli carbonara que incorporan pecorino, parmesano y guanciale . Todos ellos, platos de extraordinaria ligereza, debido a que en todas las masas se incorporan menos yemas de las 40 que se emplean habitualmente en la región piamontesa.

Entre las pizzas, destacan por su autenticidad la Caprese (con mozzarella de búfala campana, salsa de tomate y tapenade caseros), la Portuguesa (muy típica de Brasil, con jamón york, huevo y aceituna Kalamata), la Braz (con parmesano y calabacín previamente confitado en AOVE) y la Soplete (con salchicha italiana y ‘nduja, embutido típico a base de carne de cerdo y especias, muy picante).

Un tiramisú auténtico y una salsa de anchoas típica brasileña como entrante. Precios asequibles, un trato estupendo y en el corazòn del Barrio de Salamanca. Maridaje emocional perfecto para una comida de trabajo informal con muchas risas y confidencias.