Alfonso Díez percibirá la herencia como una pensión

Recibirá entre uno y tres millones de euros, que cobraría como una pensión mensual a lo largo de 15 años

  • La jubilación del viudo de Doña Cayetana será de 1.800 euros mensuales
    La jubilación del viudo de Doña Cayetana será de 1.800 euros mensuales

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17 de enero de 2016. 23:20h

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17/1/2016

Desde la Casa de Alba parecen alimentar el dispendio y exaltar que Alfonso Díez recibirá tres millones de euros. Pero, al mismo tiempo, el viudo, que nunca fue duque, proyecta y cuenta con vender su chalé de Sanlúcar y el modesto pisito madrileño para comprar otro más grande y moderno. ¿Cómo se explica tamaña contradición? Muy sencillo: el viudísimo, aún inconsolable, no recibirá lo que especulan. De ahí la necesidad de hacer metálico y decir adiós a una etapa corta, pero intensa, siempre al pie del cañón como apoyo y refugio. Tal proyecto lo comentan sus fieles amigos sevillanos. Nati Abascal impactó, no por su dolor sino por su imagen rejuvenecida en el funeral por la irreemplazable Elena de Borbón. Tras sus larguísimas vacaciones navideñas, que hasta hicieron malpensar –algunos aseguran que hasta con escapada a Colombia, invitada por Aquazurra–, ella reapareció luminosa. Como si descansar fuera la mejor receta regeneradora y actuase mejor que las cremas de caviar Revitalizant, de las Massumeh. Impactó el milagro o regalo navideño, como si tuviera 20 años menos. Y eso cuenta, se observa y se repara más en la septuagenaria más chic y snob de nuestra galaxia.

En tiempos estuvo en la órbita de Cayetana, de quien sacó un enorme libro documentando sus distintas casas en Madrid, Sevilla, Ibiza y Salamanca. Acabo de verlo en la antigua y surtida librería Strand de Nueva York, donde también relanzan el magnífico volumen encuadernado en tela fucsia, editado para la Expo, «Joaquín Sorolla y la España de gloriosos trajes», montada en 2011 por Óscar de la Renta. Lo prologa el imponente en todo, incluso corporalmente, André Leon Talley, que en las pasarelas noeoyorquinas siempre preguntaba a nuestro fotógrafo Elio Valderrama dónde compraba su ropa. Le impactaba buscando un más allá, como ahora testimonia este libro que compara los cuadros de Sorolla colgados en el Queen Sofia Spanish Institute, antaño con galas únicas, con nuestras folclóricas riquezas indumentarias, desde el Valle de Ansó a los multicolores sombreros extremeños de paja. La Duquesa aparece varias veces con ricos trajes cortos y Cayetano Rivera sorprende en una foto inédita emparejado a una Penélope Cruz envolantada en rojo, igual que en otra página Nati Abascal se convierte en desatada émula de Lola Flores, vestida con lunares. Por el contrario, Carmen Tello, entonces aún marquesa de Valencina, está magistral bajo negra mantilla española con peineta trasera, ejemplo de la dualidad que supone el embrujo andaluz. La colocan como arquetipo de la aristocracia española.

Y con Carmen hablé sobre la polémica herencia que Alfonso Díez recibirá –¡al fin, albricias!– tras enviudar de la duquesa. Ha pasado el tiempo, que parecieron siglos, y los abogados finalmente han llegado a un acuerdo. Pretendían mantenerlo secreto, pero ya se habla de que percibirá de uno a tres millones, algo que le parece excesivo a su peña de apoyo sevillano, siempre al quite y a la que ve cuando la nostalgia le puede y se encierran en las casas de la judería porque nunca más pisó el Palacio de Dueñas.

«No nos comenta nada y dice que los abogados al fin se entendieron. Pero es incierto lo publicado sobre cuánto cobrará de jubilación: no son 1.500 euros mensuales sino 1.800 tras una vida dedicada a la administación», me dice Tello. Su último trabajo fue en las oficinas que la Seguridad Social tiene a espaldas del Santiago Bernabéu. Allí lo pillaban a pie, incauto, cámaras e informadores.

¿Dicen que tres millones? Mucho me parece conociendo a los hijos de Cayetana. No son tan espléndidos y si se trata de sólo un millón parece que acaso lo recibirá como pensión mensual durante quince años. Casi un vitalicio, que permitirá cumplir el deseo, más bien ordeno y mando, de Cayetana de que Alfonso quedase cubierto económicamente. Dejó claro que no se fiaba de la parentela. De tratarse de tres millones, ¿por qué buscar comprador para el chalecito de Sanlúcar y por qué su deseo de poner en venta el piso madrileño proyectando comprar algo «más grande, moderno y acogedor» en el centro de la capital? Si se desprende del patrimonio inmobiliario, no debe de andar muy sobrado. Carmen, como siempre Carmen, no dice más de lo conveniente, pero parece Pulgarcito en eso de ir soltando miguitas esclarecedoras.

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