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Alfredo Fraile: «Julio Iglesias me pidió que averiguase si Isabel Preysler le era infiel»

«Yo me divorcié de él, tal cual», cuenta el hombre que compartió su vida con el cantante durante quince años, pero que, cual ex matrimonio bien avenido, cuenta con la «bendición» de Julio para llevar a cabo una serie.

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09 de junio de 2018. 04:37h

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B. Benavent / R. Rodríguez .  9/6/2018

Dicen que lo amores reñidos son los más queridos. Esa es la sensación que despide la relación entre Julio Iglesias y Alfredo Fraile, el que fuera mánager, asistente personal y uno más en la familia del cantante durante 15 años –los de sus inicios, los que hicieron de él el mejor artista latino de todos los tiempos–, cuando te sientas a hablar durante más de un hora con el autor de «Secretos confesables: memorias de Alfredo Fraile» (Editorial Península), del que ahora Disney ha comprado los derechos para hacer una serie que estamos deseando ver y conocer cuál será el reparto, sabiendo además que uno de los hombres que mejor conoce a Julio Iglesias será quien participe, en la elección de reparto y el número de capítulos. Porque aunque se ha escrito que serán 13, Alfredo Fraile augura que habrá más: «La vida de Julio da para más».

Por lo pronto, el encargo de la serie a Fraile ha servido para que ambos se hayan intercambiado la llamada de teléfono que no se produjo en treinta años desde que el mánager le espetara al cantante que estaba harto. «Los dos últimos de nuestra vida en común fueron muy duros. Teníamos muchas peleas, todo me costaba un esfuerzo con él... Salimos de un concierto espectacular y me preguntó que por qué el del día anterior en Quebec no había sido tan bueno. Le dije que porque el sonido no era igual, no había estado igual de cómodo, que estaba de mal humor y eso se transmite. Y me respondió: “¿Por qué siempre tienes una respuesta lógica a lo que te pregunto? Estoy hasta las narices de que seas tan lógico». Y yo le contesté: “Y yo estoy hasta los mismísimos de Julio Iglesias, así que si tienes lo que tienes que tener cierra los ojos que no me vas a volver a ver en tu vida”. “No te vas a atrever”, me dijo, cerró los ojos y me marché», rememora para LA RAZÓN.

Que conste que Fraile no tiene una mala palabra para Julio Iglesias, le adora, el problema es que él no fue como ninguno de los «boanas» –así los llamaba entonces y ahora– que rodeaban al ídolo, sino que siempre luchó porque el cantante se sobrepusiera a muchas inseguridades y creciera. «Julio, como genio y artista, es una persona insegura y de entrada se asustaba con las novedades, pero luego se subía al escenario y lo hacía mejor que nadie. Es un fenómeno», afirma. De hecho, Fraile le puso a Disney para colaborar la condición de que «había que cuidar su imagen, como profesional y como persona, y la dignidad de Julio Iglesias. A lo cual ellos me dijeron que estaban totalmente de acuerdo».

Para la serie, además, cuenta con el beneplácito del protagonista. Alfredo le llamó para contarle el proyecto: «Lo primero es lo primero, me respondió: ¿Cómo estás tú, tu mujer y los niños? ¿Te cuidas o estás gordo? Estuvimos charlando y era como si hubiéramos hablado dos días antes aunuqe habían pasado 30 años. Me comentó: “Alfredo, haz lo que quieras, pero lo único que te pido es que no hables mal de mi. Tienes mí confianza y bendición”. También le ofrecí que si quería le iba contando cómo iban los guiones, pero me aseguró que no hacía falta». «Hemos vivido cosas que no están escritas ni van a estar, hemos sufrido juntos y todo eso nos une como un matrimonio. Yo me he divorciado de Julio, tal cual, pero le sigo queriendo pase el tiempo que pase», añade.

Tres decenios en los que sí hubo contacto con Isabel Preysler –un par de llamadas por lo menos– y con la que habló recientemente por la serie. «También me dijo que confiaba en mí. Comimos hace poco los cuatro –con Vargas Llosa y Eugenia, la mujer de Fraile– y todo es muy agradable con ella».

Fraile solo tiene buenas palabras para Preysler: «Es una gran señora y una magnífica madre. No es egoísta como dicen. Nunca pidió nada en la separación». Rememora cómo se produjo: «Volvíamos del Mundial de Argentina. Hubo unas peleas bastante fuertes por teléfono y cuando llegamos al aeropuerto Isabel estaba en la aduana. Cuando la vi me asusté. Quería hablar con Julio, así que me fui a por el equipaje y al rato me dijo Julio: “Llévate las maletas a tu casa porque me ha dicho que no vuelvo a la mía. Me deja ir a darle un beso a los niños, pero luego me tengo que ir a la tuya. Y se separó. Ella le soltó: “ Tú me pediste mil veces que nos casáramos y yo te digo una sola vez que me separo”». Recuerda, asimismo, que sí le advirtió alguna vez a Julio que como siguiera tocando tantos palos Isabel se iba a hartar. «Se lo comentaba, pero como buen español siempre pensamos que son avisos, teníamos ese pensamiento machista». De hecho, cuando las «broncas ya estaban en un punto –añade Fraile–, decía que a lo mejor estaba tan desatada porque había otra persona. Me pidió que lo averiguara y le encargué a un amigo mío que era policía que lo investigase, pero no había nadie».

Siempre se ha dicho que Alfredo incluso pagaba los implantes de pecho que Julio le regalaba a sus novias: «Yo no. Cuando vivíamos en Los Ángeles, habilidoso, conoció a un cirujano, las mandaba allí y las invitaba a eso». Lo cuenta como parte de los encantos de un seductor que también regalaba relojes Cartier: «Cuando fuimos a Puerto Rico por primera vez, un amigo nos regaló un reloj pequeñito a cada uno. Lo llevábamos los dos, pero un día Julio le dijo a una de esas novias que tenía que no podían verse más, pero que quería que se llevase algo de él y le regaló el reloj. Y entonces me dijo: “Dile a Santiago que traiga más de éstos para regalar”. Y les contaba la misma historia a las otras mujeres: “Es algo que va unido a mi piel...».

«Se sentía culpable»

Seguramente, el peor capítulo de la serie sea el del secuestro del doctor Puga. «A Julio le afectó mucho, renegaba de ser Julio Iglesias, se sentía culpable. Lo pasó fatal. Me fui a vivir con él esos días a Miami, ya que el FBI no le dejó viajar a España. Allí esperábamos, estaban controlados los teléfonos y él estaba instruido de lo que tenía que decir si llamaban, incluso se preparó un dinero por si hacía falta. Julio al que más quería en el mundo era a su padre y eso le afectó muchísimo. Se derrumbó», relata Fraile.

Hay muchas cosas que quedan por contar, y para lo que habrá espacio en la serie: los votos comprados para Eurovisión, un terremoto que sufrieron en Guatemala, cómo les pilló la guerra del Líbano... ¿Y secretos inconfesables? «Sí, pero no aportan nada que la gente los conozca. Todos tenemos nuestras servidumbres. Yo siempre dije que si hubiera sido Julio Iglesias hubiera sido peor que él. No hay crítica ni en el libro ni en la serie», sentencia Fraile, pero sí que se conozca al verdadero Julio Iglesias. Con sus inseguridades, aquel que con humildad decía «yo no puedo hacerlo» y luego era el mejor.

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