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Carlos V: la junta no quiere que el emperador de los Falcó salga de Extremadura

La subasta el próximo 28 de diciembre en Fernando Durán de un busto con su efigie ha abierto una polémica con la Consejería de Cultura e Igualdad extremeña, que quiere impedir que se venda y pide a los propietarios que reconsideren la idea de sacarla al martillo. La obra pertenece, como el palacio de Plasencia en el que se exhibe, a la familia Falcó.

  • Carlos Falcó, marqués de Griñón y Fernando Falcó, marqués de Cubas
    Carlos Falcó, marqués de Griñón y Fernando Falcó, marqués de Cubas

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23 de diciembre de 2017. 01:15h

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23/12/2017

Un Carlos V envejecido, cansado. Su cabeza está tocada por una corona de laurel de César y el rostro consumido. La pieza, que se ha convertido en la estrella de la subasta de la sala Fernando Durán del próximo 28 de diciembre, tiene un precio de salida de 400.000 euros. Según consta en la ficha de la misma, elaborada por Jose Miguel Carrillo de Albornoz (vizconde de Torre Hidalgo), director gerente de la sala, se trata de un «espléndido busto en mármol de Carrara, con restos de policromía». Está datada en 1555 y es obra, según se hace constar en la ficha, de Leone y Pompeo Leoni; sin embargo, algunos expertos consultados por este diario ponen en duda su autoría y la atribuyen a Fra Giovanni Angelo Montorsoli, de quien el Museo del Prado conserva un busto a tamaño natural también de Carlos V, en el que el emperador está representado con el Toisón de Oro colgado al cuello sobre una armadura. Angelo Montorsoli se formó con Andrea Ferrucci, Silvio Cosini y Miguel Ángel. En 1529 entró en la orden de los servitas en Florencia, y fue consagrado sacerdote en 1532. En dicha ciudad realizó los retratos votivos en cera de los Médicis y en 1532 fue recomendado por Miguel Ángel para la restauración del «Laocoonte» y el «Apolo del Belvedere», entre otras obras.

En manos privadas

La obra que saldrá al martillo el día 28 fue un regalo del emperador Carlos V a su cronista oficial y amigo, don Luis de Ávila y Zúñiga, comendador mayor de la Orden de Alcántara, marqués de Mirabel, por su matrimonio con su prima doña María de Zúñiga, Manuel y Sotomayor, II Marquesa de Mirabel y Berantevilla. En la ficha se asegura que «es una de las escasísimas obras de los Leoni en manos particulares, dado que la mayoría de las realizadas para la casa del emperador y luego de su hijo el rey Felipe II permanecieron en las colecciones reales y hoy se exponen en el Claustro de los Jerónimos, añadido al Museo del Prado, y en El Escorial...» Sin embargo, lo que prometía convertirse en una venta de altura se ha visto empañada por las protestas de la Junta de Extremadura ante la salida de un bien que considera una pieza artística de un enorme valor para la región al hallarse en un edificio que está en la localidad de Plasencia. Es más, incluso se ha llegado a hablar de «impedir con los medios al alcance» que la pieza salga a la venta, extremo que niegan desde la madrileña casa de subastas donde aseguran que «los papeles que habitualmente se piden en estos casos están todos en orden y la venta, por tanto, se va a celebrar».

Vender, sí; exportar, no

La escultura es un bien declarado como inexportable desde 2013 (año en que la familia propietaria, los Falcó, quiso venderla tras ser sometida a un proceso de restauración), es decir, que se puede poner en venta pero no sacarla de España, y forma parte de las obras que ornamentan el Palacio de Mirabel, propiedad de la familia Falcó, que es Bien de Interés Cultural (BIC). Se trata de uno de los edificios civiles con más atractivo histórico-artístico de la ciudad de Plasencia, construido por los que fueron Duques de Plasencia, Don Álvaro de Zúñiga y Doña Isabel Pimentel en el siglo XV. Su interior ofrece un imponente patio neoclásico de dos pisos con arcos de medio punto y una importante muestra de piezas arqueológicas italianas de época romana, azulejos provenientes del Monasterio de Yuste y una interesante colección de la caza del Duque de Arión con piezas de finales del s. XIX, que se puede visitar. El exterior y en su parte posterior posee un balcón de estilo plateresco, único en la ciudad. Desde 2011 se puede visitar viernes, sábado y domingo.

El Ministerio de Cultura, según ha podido saber este diario, ha pasado el correspondiente expediente (que está fechado en los años 70 del pasado siglo) a la Junta de Extremadura y es competencia de ésta, si lo considerase oportuno, ampliar la categoría de BIC al busto del emperador. ¿Qué ocurriría si la obra adquiriera esa condición? Que se paralizaría la venta y la pieza se quedaría en el bello palacio familiar, donde lleva mostrándose desde hace cinco largos siglos.

José Miguel Carrillo de Albornoz, sorprendido con esta polémica ajena a lo artístico, asegura que «no ha existido ningún tipo de contacto con la Junta de Extremadura. Lo que verdaderamente nos importa es la altísima calidad artística de la obra». Cuando se le pregunta por la propiedad de la pieza, es decir, si pertenece a la familia Falcó, asegura que llegó a la casa como «una comunidad de bienes y con ella se llegó a un acuerdo para proceder a su venta», aunque evita pronunciarse, lógicamente, sobre el proceso de llegada, pues es una información confidencial. «La obra posee un enorme valor. Los Leoni, padre e hijo, trabajaban en exclusiva para el emperador Felipe II. Su obra tiene una gran relevancia y son de los mejores broncistas de su época y famosos por la calidad de sus trabajos». Y añade que «es una pieza muy destacada para el mercado español que está en condiciones de poder asumir un tipo de obra de estas características. Nuestro mercado está maduro para ello». Sobre el precio de salida, 400.000 euros, Carrillo de Albornoz señala que «si no tuviera la calificación de bien inexportable podría alcanzar un precio de remate de varios millones de euros, pues se trata de una obra importantísima del Renacimiento que no va a pasar desapercibida», explica.

¿Quién puede estar interesado en una escultura como ésta? Para el director gerente de Fernando Durán «puede llamar la atención del Ministerio de Cultura, así como de distintas instituciones e incluso de la Junta de Extremadura, que podría aprovechar la ocasión para adquirirla. También de alguna de las colecciones importantes que hay en España, que pueden ser entre quince y veinte». El Ministerio de Cultura tiene derecho de tanteo y a Carrillo de Albornoz le parece «altamente positivo que trabajos de esta altura salgan al mercado».

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