El clan Flores prepara el musical de Lola

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04 de septiembre de 2015. 23:23h

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4/9/2015

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Será el gran musical del 2016, el homenaje familiar de las Flores a doña Lola, «La Faraona», veinte años después de su muerte. Un proyecto ambicioso y que junta a Lolita, su hermana Rosario, sus hijos, Elena y Guillermo, y su sobrina Alba. Todos quieren estar en una obra que discurrirá entre la vida y las canciones de una mujer que fue un ídolo de generaciones, la extraordinaria Lola Flores.

No hace ni tres años, Lolita confesaba a quien esto escribe que «la ilusión de mi vida sería trabajar con mi hermana, mi hija y mi sobrina Alba. Yo lo suelto por si algún empresario quiere juntarnos. Mira, me han considerado “la hija de Lola Flores” durante mucho tiempo, había dudas sobre mí, ya disipadas, pero soy consciente de que voy a ser la hija de Lola hasta que me muera. Y lo digo con un orgullo tremendo. El mismo orgullo que siente mi sobrina Alba por ser hija de Antonio Flores, y el de mi hija por tener una madre como yo. Pero la gente sabe perfectamente lo que hago y me valora artísticamente en solitario».

Ese sueño se hará realidad muy pronto. Nos lo cuenta Mariola Orellana, íntima amiga y representante de las hermanas González Flores: «Lolita y Rosario están entusiasmadas con este proyecto, tanto, que forman parte también de la producción y han asesorado en el guión. Quiénes mejor que ellas para dar a conocer en profundidad la verdad de la vida de su madre».

El escritor y dramaturgo Miguel Murillo y el director Ricardo Wang son los responsables de «Lola Flores», el musical sobre su vida.Y también está involucrado el empresario Jesús Cimarro, cabeza visible del teatro La Latina, uno de los más importantes en la actualidad. Murillo ha tardado tres años en ultimar un libreto basado en el temperamento y la singularidad de la existencia de «La Faraona», con la música como hilo conductor. Temas tan recordados como «La zarzamora», «Pena, penita, pena», «A tu vera», «Que me coma el tigre» y «Cómo me la maravillaría yo» resucitarán en escena, bajo una gran pantalla en la que se podrán ver fotografías y vídeos de la artista.

Mariola añade que «el musical está muy adelantado, queremos que sea algo espectacular, a la altura de la importancia que se merece Lola Flores. Todo se está haciendo con mucho mimo y respeto hacia ella. Pero deseamos mantenerlo casi en secreto, e iremos develando cosas poco a poco. Queremos que sea una maravillosa sorpresa. También reiteró que «las hijas y nietos de Lola están involucrados en el proyecto. Estamos buscando a grandes artistas para que intervengan en este musical de gran presupuesto. Es pronto para adelantar nombres, pero te adelanto que serán números uno del mundo de la canción».

No quiere descubrirnos el papel que les espera a los familiares más directos de Lola: «Se irá viendo con el tiempo, pero es evidente que no van a faltar, de una u otra forma, sobre el escenario». Para las dos hijas, ponerse en el papel de su madre es un reto singular, porque siempre han dicho que no hay nadie que pueda acercarse a la grandiosidad y a la idiosincrasia de quien fuera una de las artistas más importantes de España.

El gran estreno del musical tiene que esperar además a que Lolita y Rosario hagan frente antes a su cometido como jurados de «Tu cara me suena» y «La voz kids». Será a principios del año próximo cuando comiencen realmente los preparativos de este homenaje tan esperado a su madre. Y no se van a escatimar medios ni dinero.

La tragedia en la familia

Lola murió el 16 de mayo de 1995 en su chalet «El Lerele», en la zona madrileña de La Moraleja, en el municipio de Alcobendas, a los 72 años y a causa de un cáncer de mama que le fue diagnosticado en 1972. El ataúd con sus restos mortales quedó instalado en el Centro Cultural de la Villa (actual Teatro Fernán Gómez) de Madrid, en la plaza de Colón. En una caja mortuoria abierta, y amortajada con una mantilla blanca, todos sus admiradores y amigos pudieron pasar a verla. Fue conducida hasta el Cementerio de la Almudena de Madrid (con una banda de músicos detrás del coche, que tocaba «La zarzamora»), donde sería sepultada. Fue uno de los entierros más recordados por la cantidad de gente que acudió. Miles de personas hicieron cola para darle su último adiós, en una capilla ardiente que estuvo abierta durante 24 horas.

Desgraciadamente, quince días después, fallecía su querido hijo, Antonio Flores.

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