Henri d'Orleans: el rey ha muerto, viva el rey

  • Henri d'Orleans, junto a su esposa Micaela Cousiño y Quiñones de León
    Henri d'Orleans, junto a su esposa Micaela Cousiño y Quiñones de León
París.

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22 de enero de 2019. 02:29h

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Carlos Herranz .  París. 22/1/2019

«El rey ha muerto. Viva el rey» aclamaban este lunes al atardecer en Francia varios militantes y simpatizantes de la monarquía, que son pocos en la V República, pero bien asociados en movimientos como Acción Francesa. La causa de su duelo, el fallecimiento de Henri de Orleans, conde de París y aspirante al trono, a sus 85 años. Aunque más conocido en la prensa del corazón por su vida privada que por sus ideas políticas, en los últimos tiempos había pedido encarecidamente a los chalecos amarillos que fuesen pacíficos en sus manifestaciones contra el presidente Emmanuel Macron. «Los problemas nunca se arreglan con la violencia. Jamás», dejó escrito en su último tuit. Palabras sobre la marcha de la República que hoy muchos obituarios rescatan a modo de testamento del aspirante de la casa de Orleans al trono. Nació en Woluwé-Saint-Pierre (Bélgica) en 1933. Pasó su infancia entre Marruecos, España y Portugal, aunque pudo continuar sus estudios en Francia, de ciencias políticas autorizado por el presidente Vincent Auriol. Se enroló en el ejército, donde llegó a ser oficial y participó en la guerra de Argelia. Fue miembro del Estado Mayor y del regimiento de caballería en Córcega hasta que se retirara a finales de los años sesenta. Después comenzó a trabajar en una banca de inversiones internacionales en Ginebra. Y tras los fusiles y las finanzas, se dedicó a otros tantos trabajos, desde vender perfumes hasta escribir libros como «Lo siento, alteza». Estuvo algunos años apartado de su condición de heredero de su padre, a causa de su divorcio de Marie-Thérèse de Wurtemberg y posterior matrimonio con la portuguesa Micaela Cousino Quiñones de Leon. Fue ya en 1996 cuando fue reconfirmado como heredero de los derechos a la corona francesa.

Henri de Orleans era descendiente del hermano de Luis XIV, pero también de Philippe-Egalité, que había votado la muerte del rey Luis XVI guillotinado. Sin embargo, la Casa de Orleans no es la única en aspiraciones legitimistas a la corona francesa, también lo son Luis Alfonso de Borbón, hijo del fallecido duque de Cádiz y de Carmen Martínez Bordíu, y por otro lado Juan Cristóbal Bonaparte, príncipe Napoleón. El conde de París, que tiene siete hijos de dos matrimonios, intentó impedir al duque de Cádiz el uso del título de duque de Anjou, que representa al heredero del trono francés, pero el Tribunal de gran Instancia de París lo desestimó en 1988. Como heredero se queda su hijo Juan, quien le sucede como jefe de la Casa de Francia, como conde de París y aspirante orleanista al trono del país vecino. Para todos los seguidores orleanistas, hoy Francia amanece con nuevo rey.

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