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Isabel Pantoja, la mayor agencia de colocación

De ella viven todos los adláteres que han pasado por su vida y por la de sus hijos. Éstos últimos, los que más.

  • Isabel Pantoja, la mayor agencia de colocación

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10 de noviembre de 2018. 15:26h

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Paloma Barrientos.  10/11/2018

Si Isabel Pantoja hubiera montado una empresa de colocación seguramente el negocio le habría salido redondo. Incluso más que su actividad musical, ya que el álbum «Hasta que se apague el sol» no se vendió como esperaban pese a que la inversión económica fue muy fuerte. Universal se hizo cargo de partidas poco habituales cuando contrata a un artista. Pagó el alquiler del piso en el barrio de Salamanca, coches con chófer, vestuario firmado por el modisto de alta costura Eduardo Ladrón de Guevara y muchas de las cuestiones domésticas relacionadas con el día a día. Unas contraprestaciones que no se vieron reflejadas en la actividad laboral de la cantante. No hubo más conciertos en España que los previstos con la salida del disco, ni tampoco galas en Latinoamérica que no estuvieran firmadas. Emigración de Estados Unidos le cerró las puertas de Miami y sus seguidores se tuvieron que conformar con escuchar a través de internet sus actuaciones anteriores. Y mientras su rendimiento profesional descendía hasta hacerse invisible, los personajes colaterales y satélites de nuevo cuño crecían como setas. Así, en el listado inicial de la agencia de colocación, en la que al principio solo estaba su hijo Kiko y sus hermanos, hubo que añadir al cumplir 18 años Chabelita (llamadme Isa), que comenzó como aprendiz y ahora es «cum laude». En el caso de Kiko Rivera desde muy joven supo lo que era ser hijo de Pantoja para bien y para mal. En el tema económico rentabilizó el apellido materno ya desde el internado de Toledo. Contaban los «paparazzis» en aquellos años que dejarse hacer fotos en sus salidas del colegio costaba una chaqueta de cuero. A eso lo llamaban intercambio de intereses. Si iba a buscarle su madre la cotización subía. Al fin y al cabo, sí interesaba exclusivamente por ser hijo de Pantoja. Los enfados y desenfados con Chabelita publicitados en los medios llegaron más tarde. Y tanto su boda como bautizos y demás celebraciones familiares vendían más si estaba la jefa del clan por medio. Su trabajo como Dj le reporta un nivel importante de ingresos, pero siempre planeando en el horizonte Isabel Pantoja Martín. Y en el apartado novias, amigas entrañables y demás se encuentran las «techis», genérico que define a las mujeres que han estado con él y que más tarde posaron para el desaparecido «Interviú» o se convirtieron en tronistas del programa «Mujeres y Hombres y Viceversa». La oficina de empleo IP (Isabel Pantoja) a pleno rendimiento. En el caso de su hermana, Chabelita ha hecho de su vida emocional un negocio pujante. Una de sus últimas intervenciones añadió a su cuenta corriente 17.000 euros. Nada que objetar, porque La fábrica de la Tele es una productora privada que puede gastar su dinero como le venga en gana. Y Chabelita da juego. Nunca desdeña preguntas relacionadas con las amigas de su madre, los novios de ésta, las enemigas de Isabel e incluso hasta su nula relación con el tío Agustín y la abuela Ana. En este organigrama también habría que colocar en un escalón a la «biomadre». Este término acuñado por Federico Jiménez Losantos servía para definir a la señora peruana que dio en adopción a Chabelita y que contó su experiencia tanto en televisión como en alguna revista. Quizá este personaje era el que más derecho tenía a recibir una prestación económica. Adosados a la hijísima aparecieron Alberto Isla, padre de su hijo y ahora respetable trabajador en el sector sanitario, que prefiere su nómina a los platós de televisión, aunque bastante rédito sacó ya con la exhibición de las distintas etapas de su relación, con anuncio de boda incluido, pero, rizando el rizo, por el altar solo llegó a pasar con una ex novia de Kiko Rivera, Techi. Más tarde apareció Alejandro Albalá, con el que se casó en el Caribe y cuya boda no interesó a ningún medio. Esa exclusiva se quedó en el limbo. Isabel Pantoja tuvo que tomar las riendas porque la hija no se había percatado de que esa frivolidad tendría sus consecuencias legales. Cynthia Ruiz, la abogada de la cantante, se hizo cargo de tramitar el desastre matrimonial por encargo de la artista. Como era de esperar, Albalá fue a programas de televisión donde siempre salía a relucir Isabel Pantoja.

El macho alfa

Por su parte, Julián Muñoz se convirtió en el macho alfa cuando Isabel Pantoja se cruzó en su camino. Fue un reto enamorarla sin percatarse de que la dama a la que luego bautizaría como «Mi gitana» ya lo tenía en el punto de mira por su cargo en el Ayuntamiento de Marbella. En aquel momento el alcalde estaba casado con Mayte Zaldívar. Los dos, junto con Pantoja, acabarían cumpliendo condena por el «caso Malaya». En esa primera época, antes de su paso por la cárcel, la artista se lucró de esa relación, pero después fue a la inversa. Una vez que el ex alcalde salió de prisión sacó provecho del tiempo que había sido el caballero andante de Pantoja. Supuestamente, su economía estaba a cero, pero sus declaraciones y entrevistas en platós y en revistas hablando de Isabel le sirvieron para que las penas fueran más llevaderas. De todas las personas implicadas por corrupción del «caso Malaya» solo se mantuvieron con interés informativo (para bien y para mal) aquellos nombres que en algún momento de sus vidas habían tenido relación con la folclórica.

Cuando Isabel Pantoja entró en la vida de Mayte Zaldívar ésta nunca pudo imaginar que a la que abrió la puerta de su casa se convertiría después en la peor de sus pesadillas. Zaldívar y Muñoz formaban una unidad familiar más o menos estable. El marido le era infiel pero hasta que «Mi gitana» no trastocó la pareja, los cuernos eran catalogados como «diversiones» que no afectaban a la convivencia marital. Todo cambió al enamorarse. Fue cuando la consorte del alcalde pronunció aquella frase memorable: «Hasta ahora Julián se comía los filetes fuera. Ahora se ha traído la vaca a casa». Mayte hizo suyo el refrán de «las penas con pan son menos» y se paseó por las cadenas contando lo malísima que era la reina de Cantora que le había robado el marido. A día de hoy a la agencia de colocación IP se han unido además Toni Casetas, Omar Montes, Asraf, más las novias o lo que sea de estos personajes cuya relación con la hija de la artista supone subirse al carro de las declaraciones pagadas. Y sin olvidar a la familia directa: Anabel Pantoja. La sobrina es la encargada de defender el honor «pantojil» en «Sálvame». Mantiene una posición muy complicada entre los amores que residen en Cantora y su trabajo en el programa. A fin de cuentas, lo importante es cobrar gracias al apellido de su tía. La ministra de Empleo y Seguridad Social, Magdalena Valerio, debía premiar con una medalla a la tonadillera, que es capaz de crear trabajo solo por formar parte de su organigrama vital.

Los amigos más fieles y que no se han lucrado de ella

Pocos son los amigos de Isabel Pantoja que, directa o indirectamente, no se han lucrado de ella. En este listado de fieles no hay que olvidar a Diego Gómez, quizá el hombre que más la ha querido y que intentó (pero ella no se dejó) hacerla feliz. Responsable del casino de Torrequebrada en Torremolinos, quiso poner en orden las cuentas del desastre que fue el restaurante Cantora. Y también en su vida. No pudo luchar contra la camarilla «pantojil» y desapareció de su vida. Mantienen una excelente relación y forma parte de los invitados en reuniones familiares importantes. Por su parte, María del Monte fue una de las personas más leales que pasó por la vida de Isabel. No solo no sacó beneficio de su amistad, sino que la perjudicó.

Vive de su trabajo y no tiene necesidad de utilizar temas pasados. Otra en su lugar lo hubiera hecho. La han ofrecido mucho dinero por explicar como fueron sus años de amistad con Isabel Pantoja que siempre estará en deuda con ella. . Una lista muy reducida donde nunca hubo y habrá aprovechameinto

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