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La Duquesa de Alba: «¿Qué hago aquí? Yo quiero irme a mi casa»

El duque de Huéscar y Alfonso Díez saliendo del hospital, donde se congregaban decenas de periodistas.
El duque de Huéscar y Alfonso Díez saliendo del hospital, donde se congregaban decenas de periodistas.larazon

Todavía permanece ingresada en la UCI de la Clínica Sagrado Corazón de Sevilla, pero los ánimos ya se han templado tras una noche angustiosa para sus seres queridos. Según el parte médico que ayer al mediodía ofrecían desde el centro hospitalario, Doña Cayetana ha tenido una «buena respuesta a la medicación», por lo que hay razones para confiar en su mejoría. El ingreso hospitalario se produjo en la noche del domingo, cuando la Duquesa de Alba presentaba un cuadro de «insuficiencia respiratoria secundaria asociada con arritmia cardiaca y repercusión hemodinámica», tal y como recoge el informe. Sin embargo, son los propios doctores los que han asegurado que, aunque este tipo de afecciones pueden debilitar a las personas mayores, en el caso de la aristocrática, «igual que tiene mucha edad, posee una buena naturaleza y eso nos hace ser optimistas», aseguró el especialista en cuidados intensivos Juan Antonio Márquez. Tanto es así, que Doña Cayetana ya habría comenzado a dar muestra de su buen ánimo haciendo gala de ese carácter suyo tan guerrillero; cuando se despertó en el hospital exclamó: «¿Qué hago aquí? Yo me quiero ir a mi casa», relata uno de sus amigos más cercanos, el periodista Enrique de Miguel. Su mejoría es notable y, según el equipo médico, la arritmia está controlada y ya ha superado la gastroenteritis que desencadenó esta grave crisis de salud. Eso sí, también ha advertido que aunque la situación es estable y las afecciones están bajo control, la avanzada edad de la aristócrata, de 88 años, provoca que «exista más riesgo» en «cualquier patología». A pesar de que su pronóstico es reservado, los doctores también aclaran que la Duquesa «está consciente» y no se encuentra entubada, aunque sí precisa oxígeno. Asimismo, adelantaron que en torno a las 10:00 horas de hoy se dará a conocer un nuevo parte sobre su estado de salud.

La semana pasada, como reconocía su amiga Carmen Tello, Doña Cayetana ya sufrió un empeoramiento de su salud debido a un problema intestinal que se complicó con una neumonía, pero parecía haberse recuperado. Sin embargo, el domingo sufrió una recaída que acabó con su ingreso en el hospital y, alertados, sus hijos no dudaron en trasladarse desde Madrid a la capital hispalense para interesarse por el estado de salud de su madre. El primero en llegar al centro sanitario fue Cayetano Martínez de Irujo, quien pudo departir con la aristócrata, aunque reconocía que le había costado mucho trabajo comunicarse con ella. El jinete, que siempre ha estado muy unido a su madre, aseguró a la Prensa congregada a las puertas de la clínica que el estado de su madre era «difícil, pero no crítico». El vínculo entre ambos siempre ha sido bastante fuerte y, de hecho, la última aparición pública de la aristócrata fue precisamente para ver competir al conde de Salvatierra en Sevilla, el pasado 4 de octubre, un día antes de que celebrase su tercer aniversario de boda con Alfonso Díez.

Su marido, «mal y muy afectado»

En torno al mediodía llegaba también al hospital el primogénito de la Duquesa y duque de Huéscar, Carlos Fitz-James Stuart, que se paró a conversar con los periodistas para aclarales que darían un parte médico «para que todos ustedes estén informados». Los hijos de Doña Cayetana coincidieron en el hospital con su inseparable marido, que ha estado al pie del cañón desde que el estado de salud de Cayetana comenzó a empeorar hace unos meses. Su delicada situación dio al traste con los planes de la pareja para celebrar el sábado el 64º cumpleaños del Duque, quien, según su círculo íntimo, está «mal y muy afectado» por este nuevo revés que sufre su esposa. La ausencia más notable fue, sin duda, la de Eugenia Martínez de Irujo, la pequeña del clan, que, según declaraba su hermano Cayetano, se encontraba de viaje por trabajo. «Le he dicho que no venga y que espere a ver cómo evoluciona», aseguraba, antes de aclarar que «está en conexión directa» con la familia para saber cómo sigue su madre.

Y es que, pese a su incombustible ánimo y su carácter vivaz, Doña Cayetana ha sufrido varias complicaciones de salud en los últimos tiempos. De hecho, éste es su segundo ingreso en cinco meses, ya que el pasado junio se sometió a una revisión rutinaria de la válvula que le fue implantada en 2009 por su problema de hidrocefalia. La aristócrata tuvo que abadonar entonces el hospital en silla de ruedas, aunque se recuperó con tesón y paciencia. Su movilidad también se vio afectada cuando en abril de 2013 sufrió una caída en las calles de Roma –ciudad que visitaba con su marido y que es muy especial para ambos porque viajaron allí cuando todavía eran novios–. Tuvo que ser intervenida quirúrgicamente en Italia porque se había roto el fémur y permaneció varios días ingresada en el hospital. También entonces su marido estuvo a su lado en todo momento y su hijo mayor, quien heredará el Ducado de Alba, voló allí para acompañarlos tras el percance. Todos estos pequeños contratiempos han reducido mucho su capacidad para desplazarse y, aunque Doña Cayetana es una viajera incansable, sus médicos insisten en que sea prudente a la hora de hacer este tipo de planes.