La guerra está en cualquier esquina

«No podemos vivir atenazados por el miedo y sí combatirlo con todas las armas a nuestro alcance»

Carmen Lomana, en su casa de Marbella.
Carmen Lomana, en su casa de Marbella.

La mayoría de nosotros vivimos sin saber en qué momento de nuestro destino nos encontraremos con la muerte y esto se hace más patente cuando nos enfrentamos al atentando de Niza.

La mayoría de nosotros vivimos sin saber en qué momento de nuestro destino nos encontraremos con la muerte y esto se hace más patente cuando nos enfrentamos al atentando de Niza. Familias y amigos celebrando alegres y felices el Día Nacional de Francia, ese día que para muchos supuso la liberación del opresor con la toma de La Bastilla. Todos reunidos en el Paseo de los Ingleses, la zona más concurrida para ver los fuegos artificiales y pasar un buen rato. Nadie pudo imaginar este horror. Nos encontramos sin duda ante una tercera guerra mundial, una guerra que para nuestro enemigo es «low cost», baratísimo matar a 100 personas en un momento con un camión que arremete contra los ciudadanos conducido por un fanático dispuesto a inmolarse.

Un fanático es alguien que no quiere cambiar de opinión ni de tema. Sólo le queda una idea y por esa idea mata y muere. Ante ese panorama nos encontramos y es difícil combatirlo. ¿Deberíamos cerrar todas las fronteras a los musulmanes y echar a los que viven en nuestros países? Pregunto... porque el autor de este atentado era un francés de origen tunecino al que Francia había dado cobijo y trabajo, con mujer y tres hijos. Todo aparentemente normal, podía ser nuestro vecino. Pero su único objetivo era matar al mayor numero de personas posible. Cuando escribo esto estoy en mi casa de Marbella oyendo a lo lejos al Imán de la mezquita y sus rezos. Hoy es viernes y a esa hora está llena hasta los topes, nos invaden la carretera de acceso a las urbanizaciones haciéndose muy difícil transitar por ella y aguantamos pacientes y con enorme tolerancia. ¿Se imaginan ustedes a nosotros haciendo lo mismo en los Emiratos Árabes alrededor de una Iglesia cristiana? Impensable.

Debemos tener presente que el Corán justifica la muerte al infiel, que somos personas sin ningún valor para ellos y que la profecía de Nostradamus, que habla de guerras e invasiones del Islam al Occidente cristiano, parecen coincidir en el tiempo. Habla de un conflicto que durará 27 años y empieza en Persia... No olvidemos al ayatola Jomeini y la revolución islámica, seguido de Osama Bin Laden y el ataque al centro de la civilización occidental arremetiendo contra las torres gemelas. Pilotos árabes que se habían formado en Estados Unidos. El enemigo en casa. Lo que tengo muy claro es que no podemos vivir atenazados por el miedo y sí combatirlos con todas las armas posibles desde nuestra democracia y, mientras tanto, pensar que cada uno de nosotros tiene su día y su hora y ésta llegará cuando tenga que llegar.

Hoy pensaba hablarles de la alimentación, ya que sin duda somos lo que comemos y bebemos, también lo que respiramos, pero eso es más difícil de controlar. Muchas veces me hacen una pregunta recurrente en mi vida: «¿que haces para mantenerte tan bien y no engordar?». No puedo contestar ninguna fórmula basada en el ejercicio. Nada de eso. Me gusta desayunar tranquilamente en mi cama con la ventana abierta mientras leo el periódico y oigo la radio, tomarme mi tiempo para pensar y organizar mi agenda. Por esa razón madrugo bastante, sea cual sea la hora a la que me acueste, que suele ser más bien tarde. Pero, eso sí, cuido mucho la alimentación: comer alimentos ricos en nutrientes y vitaminas y pobres en grasa; compro verduras y alimentos que sean naturales. La próxima semana le daré una dirección que siempre me agradecerán. También tengo un vicio, mi tienda «de chuches» son las farmacias, donde me proveo de una buena reserva de oligoelementos, proteínas, aminoácidos y antioxidantes muy recomendables a partir de cierta edad. Seguiremos hablando y dándoles recomendaciones para estar divinas hasta el último día de nuestra vida... Nos iremos si Dios quiere con muy buena cara.