La herencia envenenada de Miguel Blesa

Su patrimonio, embargado, se estima en 9 millones. Fuentes jurídicas creen que los herederos deberían aceptar la herencia a «beneficio de inventario» para no responder ellos en el caso de que haya más deudas que bienes cuando se conozca el testamento.

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22 de julio de 2017. 08:05h

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22/7/2017

La esposa de Miguel Blesa, Gema Gámez, la hija de su primer matrimonio, María Jesús Blesa, y María José Portela, su primera mujer, podrían beneficiarse de la herencia del ex presidente de Caja Madrid. Incluso el Estado podría hacerlo. Para que esta última posibilidad se haga realidad todos los herederos tendrían que renunciar a la herencia. «Si no hay nadie, se lo quedaría el Estado», afirmó un especialista a este periódico, pero, eso sí, no sería responsable de ninguna deuda. Todo dependerá del contenido del testamento del que tenga constancia el Registro de Últimas Voluntades del Ministerio de Justicia si, como es de suponer, Blesa lo firmó ante notario. Es el primero de los problemas a resolver. El segundo será desvelar su contenido, en el que podría darse la posibilidad de que las tres mujeres que han compartido su vida fueran beneficiarias de alguna parte de su patrimonio. Las fuentes jurídicas consultadas por LA RAZÓN abren esa posibilidad de acuerdo con la legislación del derecho civil común, no el que rige en las comunidades forales. Sin embargo todos se decantan porque, en las circunstancias de este caso, con bienes embargados, sentencias provisionales y responsabilidades civiles pendientes de resolución, los herederos soliciten la aceptación de la herencia «a beneficio de inventario». De este modo no tendrían que cubrir con su patrimonio personal la diferencia entre las deudas y el valor de lo heredado si éste fuera el caso.

Un tercio de la herencia, el que los especialistas llaman «la legítima», figura que marca los límites del reparto de los bienes a los herederos, denominados «herederos forzosos» o legitimarios. Son los descendientes del fallecido y, en su defecto, los ascendientes. En el caso de no haberlos, el cónyuge viudo. Otro tercio («de mejora»), sólo podría ir a los herederos, en este caso, su hija. La última tercera parte de la herencia es de «libre disposición» y aquí es donde el fallecido podría haber designado a María Jesús, a su actual esposa e incluso a la primera. Depende de la última voluntad que dejara escrita. En el caso de que no hubiera hecho testamento, el tercio de libre disposición sería también para su hija. Gema Gámez tiene derecho a un tercio de la herencia en usufructo (se puede usar, pero no vender). Alguna fuente jurídica consultada ha dejado caer la posibilidad de que Blesa hubiera podido realizar una separación de bienes previa a su suicidio para garantizarle una cierta seguridad futura.

Cuando el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu le impuso a Blesa en octubre de 2014 una fianza de 16 millones de euros por su responsabilidad en el escándalo de las tarjetas «black», Blesa se declaró incapaz de reunir tal suma. Según él, su patrimonio no daba para tanto. Andreu decretó entonces el embargo de sus bienes. Aunque el magistrado recibió un listado de sus posesiones, nunca se ha hecho público, por lo que su valor sigue siendo una incógnita. El precio de mercado de sus propiedades y las estimaciones de ingresos realizadas entonces por el colectivo de Técnicos de Hacienda (Gestha) lo situarían por encima de los 20 millones. Hoy, su entorno lo cuantifica en los bienes embargados en la actualidad: alrededor de 9 millones.

Según consta en el sumario del juez Andreu, entre 2003 y 2011 Blesa ingresó unas retribuciones de 19,9 millones procedentes de su etapa directiva en Caja Madrid, a los que habría que sumar la indemnización recibida en su salida, que se situó en el entorno de los 2,7 millones. Habría que añadir los ingresos anteriores percibidos en los puestos que ocupó en el Ministerio de Hacienda desde 1979 hasta su etapa como asesor fiscal entre 1986 y 1996. Fuera de la administración pública, Blesa ocupó más de cien cargos en 42 sociedades, según consta en el Registro Mercantil. Todos estos ingresos, junto al hecho de que realizó gastos personales por valor de 436.700 euros con su tarjeta «black» entre 2003 y 2011 y otros con su tarjeta de representación, llevaron a Gestha a deducir que su patrimonio permaneció no sólo intacto sino en aumento gracias a las inversiones realizadas con los ingresos logrados a través de Caja Madrid. Algunas fuentes apuntan a que habría contado con una inversión total en bolsa de siete millones de euros gestionada por Bankia.

Al patrimonio financiero de Blesa se suma su riqueza inmobiliaria. Según los datos del Registro de la Propiedad, en la actualidad era dueño de tres casas, todas ellas embargadas por los juzgados. A precios de mercado, su valor rondaría los tres millones de euros. La más destacada es un chalé de 878 metros cuadrados en la zona residencial de La Florida, en Pozuelo de Alarcón (Madrid). La adquirió por 2,15 millones a finales de 2009. La segunda es otro chalé, este adosado, de 348 metros cuadrados construidos en la zona de La Santina, en San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Su precio de mercado rondaría los 500.000 euros, según expertos inmobiliarios. La última es una casa familiar en el centro de Linares, su ciudad natal. Se trata de una vivienda de 500 metros cuadrados cuya propiedad compartía con sus cuatro hermanos y cuyo valor ascendería a unos 600.000 euros. Blesa llegó a atesorar un patrimonio inmobiliario de seis propiedades valoradas en unos seis millones. Sin embargo, tuvo que desprenderse de la mitad para hacer frente a la fianza de 2,5 millones que le impuso el juez Elpidio Silva. También tuvo consecuencias económicas el divorcio de Portela, que se quedó con un inmueble en la costa malagueña. El piso del Parque Conde Orgaz fue vendido y repartido entre los entonces cónyuges.

¿Qué pueden hacer los herederos? Lo primero, comprobar que hay un testamento. Después recibir del notario una copia. Corresponderá este derecho a la hija. Si acepta la herencia, se comprometerá con su patrimonio personal. Si hay más deudas que bienes, la diferencia corre a su cargo. La segunda posibilidad es la renuncia. De ser así, validaría la opción del siguiente en la lista (descendientes, ascendientes, viuda). Llegado a este último extremo, éste/ésta podría heredar todo. Si nadie la quisiera, se pasaría a tíos, primos, etc. hasta llegar al Estado, que se haría con la herencia «a beneficio de inventario». Este término viene a significar que el herededo espera a conocer cuál es el balance en el debe/haber de la herencia para pronunciarse. ¿Qué papel puede tener en el proceso la primera mujer de Blesa? Las fuentes consultadas piensan que en la tramitación del divorcio se hizo una liquidación de bienes gananciales y se repartieron. ¿Y la pensión de viudedad? LLegado el caso, se repariría proporcionalmente en función de los años de convivencia con el finado.

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