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Leonor: La reina 4.0

Asturias recibe hoy a la Princesa en el que es su primer viaje oficial. Su estreno como heredera es inminente, sin embargo, poco sabemos de ella. ¿Qué y dónde estudiará? ¿quién es su referente? ¿Cómo es Leonor?

  • Recreación fotográfica de cómo sería Leonor con cuarenta años
    Recreación fotográfica de cómo sería Leonor con cuarenta años

Tiempo de lectura 4 min.

08 de septiembre de 2018. 05:16h

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Rubén Villalba 8/9/2018

«Nunca adelantar acontecimientos, ya se verá». Esta ha venido siendo la respuesta habitual de Zarzuela cada vez que se ha intentado conocer, más allá de sus escasos actos públicos, el futuro de Leonor, que a sus 12 años está llamada a ser la primera reina española en 200 años. Este hermetismo que ha marcado la vida de la heredera puede empezar a vislumbrar su fin hoy, cuando todo está listo en Covadonga para su «puesta de largo» como Princesa de Asturias. Tras la imposición del Toisón de Oro el pasado enero, el de hoy supone un paso más en su agenda oficial como sucesora. Su estreno es, pues, inminente y, sin embargo, poco sabemos de la «princesa desconocida», como la define la periodista Carmen Remírez de Ganuza, que acaba de publicar un libro («Leonor. El futuro condicionado de la monarquía», Plaza & Janés) donde analiza la figura y los retos de futuro de la primogénita de Felipe VI.

¿Está preparada para reinar? ¿Cuál será su papel al frente de las Fuerzas Armadas? ¿Logrará convencer a las futuras generaciones de que la monarquía es necesaria? «Depende, todo depende», es la respuesta de la mayoría de expertos y políticos consultados por la autora en su obra. Que el término «depende» sea lo único seguro del futuro de Leonor I ya parece presagiar que no lo tendrá fácil. «El pueblo es cada vez más exigente y ella va a tener que ser mucho más ejemplar que sus antecesores», asegura Remírez, para quien, además, la herencia y la España que le deje su padre va a ser determinante en un futuro donde la cuestión catalana puede ser tan solo el inicio de nuevas tensiones territoriales.

Esa gran desconocida

Sin embargo, uno de los principales retos a los que se enfrenta la princesa es el de lograr conectar con la generación a la que ella misma pertenece, para la que, según Remírez, ya no es suficiente (ni siquiera existente) el relato en el que hoy se sustenta, en buena medida, la Corona, este es, el de Don Juan Carlos como artífice de la democracia: «Ese fue el relato de su abuelo, el del rey de la democracia; y el de su padre, queriéndose aproximar a los británicos, está siendo el de rey del Estado, de la unión; así que Leonor tendrá que construirse un nuevo perfil para conectar con la sociedad». Para la periodista este muy seguramente tenga que ver con la igualdad, en el sentido de lo social: «La próxima Monarca ha de tener preocupaciones sociales, no quedarse en Zarzuela ni limitarse a los actos oficiales, ha de estar más en la calle y en los asuntos que inquieten a su generación; y el hecho de ser mujer –apostilla– muy probablemente también le ayude en su conquista de los “millennials” y “posmillennials”».

Pero antes, tiene por resolver una de sus grandes incógnitas: el blindaje informativo en torno a su vida, cosa que la distancia de sus homólogas europeas, acostumbradas incluso a conceder entrevistas en televisión. «Esta “sobreprotección” ha sido propiciada, primero, por su madre, que ha querido preservar su infancia; y segundo, por su padre, que se ha permitido el lujo de evitar que su hija padezca la sobreexposición mediática que él tuvo». Al hablar de «lujo» Remírez apunta al hecho de que Leonor ni de lejos alcanza la exposición pública que se le presupone a un heredero: «Para que la institución perviva, tiene que tenerla y esta no debe limitarse a un acto público o un retrato oficial, ha de ser continua, no solo para que sepamos que existe, sino, aún más a su favor, para que sean sus aciertos, y no sus desatinos, el objetivo de los focos». El episodio ocurrido este verano a las puertas de la catedral de Palma (según la autora, primer «revés oficial» para la heredera) fue un aviso de que la falta de exposición agranda exponencialmente cualquier error que se cometa a su alrededor.

Presumida y obediente

«Pero, a decir verdad, no fue un error, sino un acto reflejo de una niña obediente a su madre, no se le debió reprochar nada, más que, al estar siendo educada más privada que públicamente, para ella su referente sea su madre, no su abuela, con la que tiene menos relación». En este sentido, lo que Remírez subraya es que «no es tan importante que Leonor no yerre en el protocolo como que tome conciencia de que, además de hija de su madre, es nieta de reina». Lo que es innegable es la influencia que a día de hoy Doña Letizia ejerce sobre su primogénita. Para algunos, normal; para otros, excesiva y esperan que, una vez su hija alcance el trono, no actué como reina «en la sombra». La periodista lo tiene claro: «Eso no pasará, llegado el momento, y al igual que su padre, Leonor ejercerá con pulcritud y sin dejarse llevar, aunque para eso –calcula– por lo menos quedan tres décadas». En el terreno de la moda no extrañaría que sí se dejase aconsejar y, aunque se desconoce, lógicamente, quién será su diseñador de cabecera, la periodista asegura que es una niña presumida y sostiene que es más parecida a Don Felipe, ya que le apasiona la lectura y es muy disciplinada en los estudios.

¿Y si tiene un hermano, qué?

Mientras tanto, otros muchos se preguntan qué papel tendrá su hermana: «Sofía está siendo educada como Leonor, aunque tendrá dificultades para encontrar su hueco, se verá muy constreñida en su actividad profesional y seguramente no le quede otra que dedicarse a tiempo completo a la agenda oficial que le reserve su hermana». Para otros, en cambio, la pregunta es: ¿Y si los Reyes tienen un tercer hijo varón? Remírez sentencia que ello no amenazaría a Leonor como heredera: «Aunque todavía no se ha reformado la Constitución para que el varón no prevalezca sobre la mujer y pese a que los políticos no han estado a la altura en ese sentido, en el remoto caso de que la princesa tuviera un hermano se solventaría sin problema con un consenso de carácter jurídico».

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