Pelayo: el Príncipe de Asturias vuelve al reino de Delfín

Convertido en estrella televisiva, ¿quién es el controvertido «influencer» que, tras el desamor, abre la puerta a la amistad con David Delfín?

El diseñador David Delfín junto a Pelayo Díaz. Abajo, la portada de «Indomable», el libro de fotos del joven estilista
El diseñador David Delfín junto a Pelayo Díaz. Abajo, la portada de «Indomable», el libro de fotos del joven estilista

Convertido en estrella televisiva, ¿quién es el controvertido «influencer» que, tras el desamor, abre la puerta a la amistad con David Delfín?

De Pelayo Díaz se ha escrito mucho, quizá demasiado. Para algunos su historia comenzó cuando se confirmó su relación con el diseñador David Delfín, del que fue pareja durante unos años, pero la verdad es que él ya era conocido antes. Quizá no por todo el mundo, pero para la generación que puso de moda las redes sociales, aquellos que tuvieron su primer contacto con la red de redes a través de plataformas como Fotolog o Myspace, Pelayo era, si no un icono, al menos sí un tema de conversación recurrente. Su presencia ayer en el desfile de David Delfín era una de las más esperadas. Muy bien flanqueado por su íntima amiga, la actriz Hiba Abouk, el actor Pepón Nieto y la galerista Soledad Lorenzo, el actual colaborador de Telecinco reconocía que mantiene una muy buena relación con el diseñador, del que afirmaba que «pocos ven la moda como la ve él».

Mucho ha cambiado aquel chico que creó Kate Loves Me, su popular blog, como una manera de expresarse. Este joven de Oviedo, que junto con Gala González (a.k.a. Amlul) o Gerard Estadella (a.k.a. Icanteachyouhowtodoit) puso cara a la nueva España del 2.0, se ha convertido en una estrella mediática que ha conseguido despedir el año en televisión junto a sus compañeras de «Cámbiame». Y no sólo eso: 120.000 seguidores en Twitter y 720.000 en Instagram le acreditan como toda una estrella de internet. No es para menos si tenemos en cuenta que el fenómeno Prince Pelayo nació y creció en ella. Esto explica por qué llegó a ser considerado por «The Times Magazine» como uno de los 40 blogueros más influyentes del mundo (un dato que nos recuerda él mismo en la presentación de su blog).

Pero no hace falta recurrir a grandes cabeceras del periodismo para situar a Pelayo en su sitio. Antes que David Delfín, los canadienses Dsquared2 cayeron seducidos por el poder de este mancebo eterno con nombre de rey astur. Sus fotos en Cannes daban buena cuenta del interés que suscitaba Pelayo antes de llegar a España de la mano del diseñador malagueño.

Estancia en Londres

Porque ésa es otra. Si alguno piensa que Pelayo es Pelayo gracias a la influencia delfiniana ya puede ir quitándose eso de la cabeza. Seis años se pasó el estilista de Telecinco en Londres antes de que el amor le hiciera mudarse a Madrid. Allí estudió, en Central Saint Martins (la escuela de diseño más prestigiosa del mundo), su título de Diseño de Moda y Marketing y asentó (trabajando para Alexander McQueen y Giles Deacon) lo que luego sería su verdadero gran pelotazo: ¿quién puede presumir de haber vestido a Rihanna? Un anillo perdido en Nueva York hizo que acabara creando una prenda que dio la vuelta al mundo a través del videoclip de «Hard».

Sus otras incursiones en el diseño vinieron, esta vez sí, de la mano de David Delfín. Él se encargó de diseñar durante varias temporadas los complementos de los desfiles que mostraba su novio. Y aquí llegaron las pesadillas para el joven Pelayo. Su ternura es proporcional a su fuerte carácter, lo que le hizo tener algún que otro desencuentro con la Prensa (sobre todo, del corazón), que le puso directamente en la picota. Y no es cuestión de dar o quitar razones a unos o a otros, pero hay que reconocer que al final aquello se convirtió en una relación viciada que terminó, más o menos, cuando el corazón partío de este «it boy» español emigró (por amor) a París.

La Ciudad de la Luz parece que alivió las cuitas del «influencer», en lo que contribuyó una nueva relación, en este caso con Nicolas Ghesquière, flamante fichaje de Bernard Arnault para dirigir la emblemática Louis Vuitton. Pero la «vie en rose» duró poco tras un año de viajes por todo el mundo y algún que otro encargo para Pelayo (tuvo su papel en las redes sociales de la marca).

Volver a casa no estuvo tan mal. La televisión le abrió las puertas con un programa que buscaba rescatar el mediodía de Telecinco, una franja donde la cadena pinchaba, y el experimento de «Cámbiame» salió mejor de lo esperado (aunque fracasó la apuesta de «prime time»). Incluso volvimos a verle con David Delfín, esta vez ya como amigos y apostando por él para despedir el año en la «cadena amiga».

Ahora, además, publica libro. Este jueves en su cuenta de Instagram nos adelantaba la portada de «Indomable», una recopilación de sus fotos, desde el Fotolog hasta nuestros días. El rey de internet se pasa al papel. Ha debido pensar que, puestos a escribir, mejor escribe (o publica) él.