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Quiero ser azafata para tener un Helbig

La Mercedes Benz Fashion Week se llenó ayer de «locas travestis», cine, haces de luz e incluso uniformes de Iberia en las creaciones de Teresa Helbig, Ana Locking, Duyos, García Madrid y Dolores Cortés, entre los diseñadores que ayer desfilaron.

  • La modelos y «performers» del desfile de Ana Locking lucieron prendas inspiradas en el «voguing»
    La modelos y «performers» del desfile de Ana Locking lucieron prendas inspiradas en el «voguing»

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11 de julio de 2018. 01:20h

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Carmen Duerto.  11/7/2018

«Mi madre siempre me decía: ¿Te imaginas Teresa hacer algún día los uniformes de las azafatas de Iberia?» y ese día ha llegado para Teresa Helbig. Un mes han tardado los señores de Iberia en decidir quién diseñaría la nueva vestimenta de la compañía y aunque en LA RAZÓN teníamos casi la certeza de que así sería, tuvimos que esperar a que ayer lo hicieran oficial. La catalana vestirá a 6.500 empleados que Iberia tiene desplegados por todo el mundo. Una visibilidad que la ha tenido sin dormir. «Yo no soy una cuota, hemos ganado por el diseño presentado. No queríamos una modernez porque eso no es ni Helbig ni Iberia, pero sí serán elegantes tratando de que no haya mucha diferencia entre hombres y mujeres. Elegí el crudo porque significa elegancia, el azul por el rigor y el amarillo y rojo por ser los colores de Iberia, en un juego de apariciones y desapariciones con un “grosgrain” de algodón».

Teresa Helbig será la primera mujer en diseñar los uniformes de la compañía aérea y una de las primeras en felicitarla ha sido Begoña Gómez, la esposa del presidente Sánchez, que estuvo ayer en los desfiles de Locking y Oliva, vestida con su propia ropa marca España porque se está haciendo con un fondo propio para ir siempre impecable. La señora de Sánchez no llegó a ver a Isabel Núñez, que abría pasarela con su inspiración en los hechos reales que narra la película «La casa de la esperanza», la historia de un matrimonio que consiguió salvar a 300 judíos y lo hace con color y trajes que simulan retales de tejidos anudados entre sí.

Hace diez años que Duyos paró para replantearse su mundo profesional y decidir que lo suyo era la costura y que disfrutaba creando y probando a sus clientas. De su estudio de alquimia textil salen anualmente unos 600 trajes. «Son los que podemos realizar en mi taller. El desfile en MBFWMadrid me da visibilidad, ayuda a hacer nombre y es bueno para mis marcas, con las que tengo licencias», afirma el creador. A Duyos le inspiró en esta colección el final feliz de su pareja y su mejor amiga, quienes, por un cúmulo de casualidades, tuvieron a la misma hora del mismo día sendos accidentes graves. Eso, sumado a que a Duyos le han llamado siempre la atención las personas que irradian luz, su colección está impregnada de energía. Treinta y cinco luminosos vestidos, algunos con tejidos cortados a láser, lo que proporciona formas caprichosas, simulando un haz de luz.

Con Hannibal Laguna nos vamos de paseo por un campo de cerezos en flor con mangas murciélago, lazadas y faldas vaporosas unidas a cuerpos armados con drapeados y escotes palabra de honor. Dolores Cortés le guiña el ojo a Miami tomándole prestado el grafismo decó y convirtiéndolo en estampados para sus bikinis triangulares y bañadores enteros adornados con volantitos de encaje. García Madrid dice «representar los colores de la diversidad. Muestro, no enseño a combinar la ropa, pero hay que ser austeros. No podemos vivir en un mundo que genera tanta basura. No creo en el “low cost” y en todo el rollo que democratiza la moda, es márketing para comprar y vender mucho. Hay que apostar por la ropa de calidad y ponérsela mucho y, aunque no tengo al Rey de cliente, creo que le haría trajes que reflejarían la diversidad de la sociedad». Por cierto, las zapatillas de esparto se llaman «Carmencita», gracias, Manuel, por el guiño.

Otro que se sube al carro del reciclado es Oliva, que presenta una colección diseñada para Ecoembes, con tejido PET, envases de plástico que han mutado en tejido. «¿Cuántas botellas lleva un traje? No lo sé, muchas, pero es un gesto personal pequeño para mejorar el planeta». Oliva siempre quiso hacer una colección monocromática y ya la tiene. «Me he inspirado en el mar por la noche, ese que estamos contaminando tanto», reprocha. Y Ana Locking también hace una colección reivindicativa, asumiendo los valores del «voguing», ese movimiento nacido en Harlem en el que por ser negro y gay tenías todas las papeletas para morir y que buscó en el baile y en la moda una forma de liberación. Por el día podías ser ejecutivo y por la noche, en tu «vogue», espacio de seguridad, liberarte y vestirte de lo que muchos considerarían «loca travesti».

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