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La Condesa Zileri, Condesa de Sala o la Reina carlista

Margarita de Borbón-Parma era hija de Carlos III.

  • Le gustaba tanto ir de incógnito que se hacía pasar por una española desterrada con marido militar
    Le gustaba tanto ir de incógnito que se hacía pasar por una española desterrada con marido militar

Tiempo de lectura 4 min.

01 de septiembre de 2018. 03:49h

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Amadeo-Martín Rey y Cabieses-Doctor en Historia.  1/9/2018

Margarita de Borbón-Parma, llamada «Meg» en familia, era hija de Carlos III, duque de Parma, y de la princesa Luisa María Teresa de Francia. Fue reina de España como esposa del carlista Carlos VII, Duque de Madrid, título que también usó ella. A Margarita le gustaba viajar, tanto en barco como en ferrocarril, pero de incógnito, pues de este modo, decía a sus parientes, «me cuesta menos. ¡No hay por qué decir duquesa de Madrid pues el termómetro de la cuenta se triplica!» En 1886 llegó a Londres bajo el nombre de condesa Zileri, encontrándose luego en París, durante el mes de junio, con sus antiguas amistades. Allí se hospedaba en un hotel en la calle Nueva de San Agustín. El marqués de la Romana le escribía a Dameto: «Te ruego en nombre de la Señora que reserves en el hotel de l’Empire tres cuartos de una cama cada uno, algo de comer y fuego en la chimenea, para el martes 11 por la noche. Los viajeros son: la Reina, Juanita, y un servidor. Podrías mandar un coche a la estación de Orleáns, dando al cochero la orden de entregarme una tarjeta tuya, por ejemplo, para saber que es el destinado a nosotros. En la fonda no sonará más que mi nombre, y para las demás gentes, te encargo el más riguroso secreto». A veces, para que no la reconocieran en sus viajes, cogía alguna prenda de su antigua aya, madame de Richebois. Disfrazada así tomaba el tren o la diligencia, como dama enlutada, escondiendo su cara bajo un velo. Conocía el horario de los trenes, de las diligencias y de los correos, trataba de que no se perdiesen las cartas y de que las noticias llegaran pronto

a España.

Ninguna sospecha

Otras veces su gusto por el incógnito le llevaba a hacerse pasar por una española desterrada cuyo marido era militar retirado. Cuando le preguntaban si era francesa, contestaba: «Mi madre salió de pequeña de allí, y alguno de mis abuelos lo fueron». No deseaba que los soldados derrotados de la guerra franco-prusiana pudieran sospechar que era la sobrina del conde de Chambord y que hacía política a favor de su tío. Éste se encontraba en Suiza y Margarita le pidió dinero para comprarles víveres y ropa que generosamente donó, queriendo también mantener su incógnito.

Desconocemos el motivo de la elección del título de condesa Zileri. Curiosamente contemporáneo suyo fue el conde Camillo Zileri del Verme, fallecido el 31 de agosto de 1896, esposo de María Lucchesi-Palli, hija mayor de la afamada María Carolina de Borbón-Dos Sicilias y de su segundo esposo, Ettore Lucchesi-Palli, duque della Grazia.

Por otra parte, a menudo durante su vida la reina Margarita llevó el título de «condesa de Sala». Era el nombre de un pueblecito cercano al Casino de los Bosques, pabellón de caza que la duquesa Luisa de Parma había comprado a los herederos de la archiduquesa María Amelia, esposa de Fernando I de Parma y, por tanto, tatarabuela de Margarita. Asimismo, Margarita utilizó puntualmente el nombre de «madame de Candolle». El diario de Josefina Camiade cuenta: «Don Carlos estaba hoy muy alegre, nos ha dicho que la princesa Margarita quería a toda costa venir aquí. Hemos contestado que sería para nosotros un gran honor. Pasará por amiga de María, bajo el nombre de madame de Candolle, que vive en Marsella, cuyo marido es un oficial de marina que acaba de salir para la China, y viene a visitarnos. Podrá entrar y salir y así servirá para alejar toda sospecha, estará de luto riguroso por su suegra para poder llevar un velo espeso». Otro día, el mismo diario dice: «Domingo 26 de febrero. María ha conducido a la Señora (la duquesa de Madrid) a la misa del convento; por la tarde hemos tenido visitas, presentando a la princesa como madame de Candolle. Mi hermana Gabriela ha venido también y, como los demás, cree que en efecto es la señora de Candolle; nos ha dado ganas de reír mucho, pues no sospechando delante de quien hablaba ponderaba a la república y la princesa le seguía la corriente».

Su carácter

Una de las características de su carácter era la extrema bondad y generosidad con la que trató siempre a quienes la rodearon. Durante la guerra carlista, era llamada «Ángel de la caridad» por los heridos de ambos bandos contendientes. Hacía llegar noticias a las familias de los heridos, facilitaba a las esposas de los liberales que se reuniesen con sus maridos heridos, hacía listas de lo que necesitaban con más urgencia, cuidaba a los pacientes más complicados o leía oraciones a los agonizantes. Como espejo de la recién creada Cruz Roja los carlistas crearon «La caridad» en homenaje a Margarita. Es un sobrenombre que también le fue otorgado más tarde a la reina Elena de Italia. El temprano fallecimiento de Margarita, a los cuarenta y seis años, privó al carlismo de una reina ejemplar. Carlos VII casó luego con la princesa Berta de Rohan.

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