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¿Qué fue la revolución de «los resurreccionistas»?

La falta de cuerpos para practicar la anatomía en la universidad de medicina estadounidense dio lugar a los robos habituales de cadáveres.

  • ¿Qué fue la revolución de «los resurreccionistas»?

Tiempo de lectura 4 min.

31 de agosto de 2018. 07:31h

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Jorge Alcalde.  30/8/2018

Durante buena parte del siglo XVIII, en Estados Unidos, ser estudiante de Medicina era una tarea más que complicada. Las posibilidades de acudir a una lección de anatomía resultaban más bien limitadas. Las leyes solo permitían practicar con cadáveres de reos a los que el juez expresamente hubiera condenado a «ejecución y disección». Tales limitaciones aventaron un negocio tan macabro como rentable. Muchos estudiantes y profesores se ganaban un sobresueldo robando cadáveres de las tumbas. Los llamaron «los resurreccionistas». Abrían las cajas de los pobres, de los desamparados, de los muertos en las cárceles o de los esclavos negros. Aunque pronto todo aquel al que le hubieran dado tierra corrió peligro de ser secuestrado. Los fallecidos de familias ricas empezaron a ser enterrados en ataúdes de acero o rodeados de medidas de seguridad para evitar el escarnio. En ocasiones, se contrataba los servicios de guardias que se mantenían día y noche junto al finado hasta que transcurriera un tiempo suficiente para que se hubiera producido la descomposición, lo que hacía que el cadáver ya no fuera útil para la ciencia.

Entre 1750 y 1788 la actividad llegó a ser febril. Y habría seguido siéndolo de no ser por un desafortunado chiste de un estudiante de Medicina. Mientras practicaba una autopsia a una mujer cogió el brazo de la fallecida y lo agitó gritando «imaginad que es vuestra madre». Un chaval que trabajaba de limpiador acababa de sufrir el profanamiento de la tumba de su madre y se tomó la broma como algo literal. Se lo contó a su padre y padre e hijo desolados no tuvieron la menor duda de que el robo de su familiar había sido obra de los resurreccionistas, y congregaron a su alrededor una horda de ciudadanos indignados por las prácticas forenses. La manifestación se convirtió en batalla campal. La riada de gente rodeó el Hospital de Nueva York con la intención de linchar a los doctores que en él se encontraran. Solo dos médicos y algún asistente trataron en vano de proteger las muestras biológicas, el instrumental y los documentos de las investigaciones. Todo fue destruido. Al calor del éxito obtenido, los manifestantes acudieron al centro de Manhattan y a la cárcel de la ciudad ávidos de violencia. Solo la intervención, al día siguiente, de la milicia comandada por el gobernador George Clinton detuvo los disturbios. Murieron ocho asaltantes.

Semanas después, las autoridades de Nueva York dictaron una nueva ley que permitía el uso de cadáveres de criminales ahorcados (sea cual fuere la causa de su condena) para la investigación médica. Pero las profanaciones siguieron produciéndose hasta bien entrado el siglo XIX.

¿Por qué los niños tienen que dormir la siesta?

Un nuevo estudio realizado por un equipo de científicos de la Universidad de Massachusetts ha informado por primera vez de los efectos beneficiosos de las siestas y el sueño nocturno en la memoria infantil. Individualmente, la siesta y los períodos de sueño nocturnos no fueron suficientes para inducir cambios en la memoria. Sin embargo, sí se observó un beneficio significativo de la siesta cuando era considerada junto al sueño nocturno. Esto apoya la idea de que una interacción entre ambos ayuda a la consolidación de los recuerdos en niños pequeños.

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¿Es positivo desayunar leche?

Un estudio de la Universidad de Toronto ha descubierto que tomar leche en el desayuno ayuda a rebajar los niveles de glucosa en sangre durante todo el día, lo que puede ser de gran utilidad para tratar la diabetes tipo 2.

Los investigadores comprobaron que la que se añadía a los cereales del desayuno disminuía los niveles de glucemia postpandrial. Y que esos niveles bajos se mantenían incluso después del almuerzo. La glucemia postprandial es el nombre que se le da al nivel de glucosa en la sangre después de las comidas y es un parámetro muy importante para el diagnóstico de la diabetes.

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