La moda se va de «after» con el dúo Alvarno

Arnaud Maillard y Álvaro Castejón presentaron ayer una colección con espíritu fiestero y el modista de cabecera de la Reina Letizia optó por la opulencia «minimal» de los tejidos metalizados y las minifaldas.

  • Jorge Vázquez
    Jorge Vázquez
  •  The 2nd Skin Co
    The 2nd Skin Co
  • Diseños de Alvarno
    Diseños de Alvarno

Tiempo de lectura 4 min.

19 de septiembre de 2016. 23:45h

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19/9/2016

La pasarela comenzó con la propuesta de Felipe Varela. Un camión lleno de percheros con la ropa inmaculada dentro de fundas llegó al pabellón de Ifema una hora antes de su desfile. En la puerta del vestuario no figuraba el nombre del diseñador de cabecera de la Reina Letizia y, dado que quiere intimidad, le dejamos que la tuviera. Como en la edición anterior, se hizo el hombre misterioso. Nada de entrar en el camerino a ver las prendas e imposible hablar con él: «Es política de empresa», dijeron. La razón podría estar en que algunas piezas ya se pueden comprar en su tienda o en que no quiere que le preguntemos por su principal embajadora.

La música electrónica de Cristian Varela, un Dj español amigo del diseñador, que no pariente, puso ritmo a lo que Felipe considera «Minimal Opulence». Así, sonaron «Opulence», de Brooke Candy, y «What Makes the World Go Round», de la banda sonora de «Money Monster», mientras que las modelos exhibían unas prendas que indican que como Doña Letizia siga siendo su regia clienta, pronto tendremos una Monarca sideral con «animal print», mallas de ballet, cazadoras de cuero metalizadas y minifaldas más minis que la que llevó a la apertura de la ópera. En vez de con encaje, las de primavera se adornarán con volantitos y cinturas anchas. Alguna chaqueta inspiración gimnasio y muchas tiras de «brilli-brilli» para los pantalones, vestidos y abrigos. Lo dicho, quizá pronto tendremos una Reina «minimal opulence» como Varela siga proveyendo sus armarios. Por cierto, fue salir a saludar y con el mismo impulso a todo correr se fue por la puerta de mercancías y desapareció.

A continuación llegó el «after hours» de los Alvarno y nos reencontramos con unas piezas de enormes bordados superpuestos para crear un efecto tridimensional. Hubo mucho neopreno y los abrigos amplios marca de la casa, pero esta vez con efecto kimono, además de pantalones cargo. Los cortes de los vestidos son minimalistas y estructurados para crear una silueta fantástica. También estuvieron presentes los tejidos con motivos geométricos y en contraste brillo/mate y, cómo no, el estampado «animal print» –de cebra y pantera dibujado en seda–, que si no lo usaran no serían ellos. Un estilo que Arnaud Maillard y Álvaro Castejón describen con esta frase: «Son las siete de la madrugada y volvemos de una fiesta, en pleno verano, donde hemos sido muy felices».

Safari africano

Jorge Vázquez se va de safari a África y allí se encuentra con Grace Kelly y Ava Gardner, que acaban de rodar «Mogambo» y visten pantalones rectos con cinturas anchas y camisas vaporosas. El gallego se marca una escenografía de película con jirafas y sabana alicatada de mármol de la Levantina, e incluso ha creado un olor para el desfile, «Sabana africana», con la Antigua Real Fábrica de Cera. Su «show» constó de 52 salidas a cual más exquisita: «El mundo es más bonito si nos rodeamos de belleza», afirmaba. Fibras naturales: algodón, lino y seda. Estampados de selva, crochés, pompones, «pailletes» grandes que simulan escamas de peces, sandalias planas, aplicaciones de plumas de marabú, caballitos de mar y peces bordados con rafia. Una lujuriosa belleza.

Por su parte, 2nd Skin se inspira, igual que Luke Leandro Cano, en Andalucía. El primero especifícamente en los tabancos de Jerez, de ahí los volantes, los encajes de «chantilly» y las «pailletes» como lunares. Y el segundo se une con el ilustrador Carlos Buendia, que dibuja amapolas y pueblos encalados sobre los tejidos, a los que el diseñador llena de volantes. Y, por último, Esther Noriega se apunta al optimismo, tan abundante en esta edición, con una colección de día repleta de túnicas cuajadas de flores de cerezos, pantalones palazzo, monos y vestidos largos de tul bordado. Se trata del concepto «kaizen», que quiere decir cambio a mejor en japonés.

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