«Lincoln»: Votos contra cadenas

Director: Steven Spielberg. Guión: Tonu Kushner. Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Sally Field, Tommy Lee Jones y David Strathairn. EE U, 2012 Duración: 149 minutos. Drama.

La Razón
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¿Fue un corrupto «el hombre más puro de América»? ¿El fin justifica los medios? ¿Siempre? Respuesta: sí, en el caso de que te llames Abraham Lincoln y ese fin sea la abolición de la esclavitud. Spielberg lo sabe, el espectador lo sabe, EE UU, también, mejor que nadie. De ahí la avalancha de nominaciones al Oscar (que se transformarán, pro- bablemente, en varias estatuillas) y la extraordinaria aceptación que la película ha obtenido en aquel país. Una película rigurosa que muestra pronto sus mejores armas, una dirección clásica (con reminiscencias, otra vez, de Ford y Eastwood), casi impecable, aunque técnica y narrativamente pocas sorpresas: Lincoln fue un gran presidente, el mejor todavía hoy para muchos compatriotas, que no dudó siquiera en comprar votos para acabar con aquella aberración de las cadenas y los campos de algodones. Más allá de la inhumanidad, había, no obstante, motivos políticos también a favor y en contra. Porque, ¿hasta dónde llegará ahora el negro? , se preguntaban entre los bandos republicano y demócrata. No hay as en la manga de este «Lincoln» cocinado a fuego lento y con pies de plomo por el autor de la espléndida y emocionante «War Horse», pero sí extraordinarias interpretaciones, desde la peculiar revisión del personaje epicentro por parte de Day-Lewis a la arrebatada Mary Ann que encarna Field o el compacto trabajo de un renqueante político con la dureza facial de Lee Jones. Bien empieza lo que bien acaba, pues, un filme con empaque que, sin embargo, siembra una duda: ante las soberbias escenas que reflejan los tensos diálogos de alcoba entre el matrimonio, me pregunto por qué Spielberg ha escondido casi con celo la cara más privada del mandatario. No debería ignorar nunca que, antes de hacer historia, los mitos han sido humanos. Simples humanos.