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China no es mano de obra barata

  • El crecimiento chino se explica por muchas más razonas que sólo los relativamente bajos costes laborales / Foto: Reuters
    El crecimiento chino se explica por muchas más razonas que sólo los relativamente bajos costes laborales / Foto: Reuters

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21 de abril de 2019. 20:50h

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José Manuel Cansino 22/4/2019

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Un lugar común donde se encuentran quienes se interesan por el crecimiento económico de China es el de sus reducidos costes laborales. Demasiado sencillo para explicar un fenómeno de tamaña dimensión como es el de una economía en expansión ininterrumpida desde 1978 y que sólo entre 2006 y 2015 registró un crecimiento acumulado de su PIB del 149 por ciento frente al 10 por ciento registrado en la Unión Europea. Efectivamente, las causas del crecimiento económico de China radican en muchos más factores explicativos. Para conocerlos en profundidad ayuda mucho oír a algún protagonista directo de este gigantesco cambio y eso fue lo que tuve oportunidad de hacer oyendo a la empresaria afincada en Chile, Yung Han Shen, gerente general ASIA REPS encargada de inaugurar el curso académico de la Facultad de Negocios de la Universidad Autónoma de Chile junto con su decano, el profesor Nelson Stevenson.

La señora Yung Han Shen habla con amabilidad pero con determinación, esquiva todas las alfombras que el auditorio le pone con sus preguntas sobre las políticas de género. Se reivindica como mujer, madre, esposa y empresaria. Lo primero que pone ante el auditorio es la sensación que acompaña a toda la población china desde su nacimiento de vivir en un contexto de estrechez de recursos de cuya administración eficiente ha de ocuparse. Los 1.300 habitantes de China representan el 22 por ciento de la población mundial pero disponen sólo del 7 por ciento de las tierras cultivables y el 6 por ciento de los recursos hídricos del mundo.

La segunda causa del crecimiento económico chino la ubica en la fuerte política de inversión en infraestructuras de comunicación. Por ejemplo, en el tiempo en el que cualquier ciudad andaluza o española aún no ha resuelto poner en marcha su primera o segunda línea de metro, los chinos han desarrollado una red de carreteras equivalente a dar la vuelta al mundo setenta y cinco veces. Esto lo han hecho sólo en dos décadas pasando el parque de vehículos de 19.000 en 1985 a los 200 millones previstos para 2020. Naturalmente esto ha sido posible gracias a un desarrollo exponencial de la industria de la ingeniería civil que si en 2005 ya sorprendía con la construcción del puente Donghai con 32,5 kilómetros, ahora lo hace con el que es el puente más grande del mundo uniendo Hong Kong-Zhuhai-Macao, esto es, 55 kilómetros que reducen un recorrido para el que se necesitaban cuatro horas a apenas treinta minutos. Añadamos a todo esto una red de 131.000 kilómetros de vías ferroviarias de los que 29.000 son de alta velocidad con picos de 400 kilómetros por hora.

La tercera causa de la expansión económica china radica, en opinión de Yung Han Shen, en la inversión en tecnología e innovación. En 2018 las empresas chinas solicitaron 53.345 patentes, sólo por detrás de EE UU (56.142) y a gran distancia de la principal potencia europea, Alemania (17.014). Parte crucial de este éxito es la estrecha relación entre las empresas tecnológicas y el sistema universitario chino como prueba el hecho de que de las diez universidades del mundo que más patentes solicitaron en 2018, cuatro son chinas. Abundando en lo anterior, Huawei Technologies, el gigante chino de las telecomunicaciones, fue la empresa que más solicitudes de patentes presentó a nivel mundial en 2018, con 5.405. Junto a esta empresa y desde su creación, en 2014, la compañía Sensetime, líder en inteligencia artificial, ha solicitado más de 500 patentes.

El desarrollo de la innovación ha ido de la mano del crecimiento del comercio electrónico. El 71,1 por ciento de los teléfonos móviles en China tienen aplicaciones de compra on line (esto significa más de 700 millones de consumidores) y casi todas las transacciones se realizan pagando con teléfonos móviles. El pago con billetes de curso legal es hoy tan extraño en China que –ojo al dato– hasta los mendigos reciben las limosnas a través de su código QR.

En la educación encontramos la cuarta causa del crecimiento chino. El segundo gasto de cada familia china después de comprar los alimentos es el gasto en educación de los hijos; nada hay previo a garantizar la educación. A esto hay que unir la disciplina de trabajo del estudiante promedio chino. Por ejemplo, el horario de un estudiante chino en los cursos más altos de la educación secundaria comienza a las 7:00 y termina a las 23:00.

La quinta causa de la explicación del crecimiento chino es la visión de largo plazo. Frente al cortoplacismo de la política occidental sorprende ver cómo en cada ciudad china existe un museo en el que se exhibe la planificación urbanística prevista para los próximos treinta años. Si unimos esto con la mencionada política en infraestructuras y la determinante estrategia comercial denominada «una franja – una ruta» inspirada en las rutas de la seda y de las especias, tenemos más claves para entender la escalada china entre las potencias económicas mundiales.

Por último, pero no menos importante, la sociedad china está educada en el respeto a la jerarquía, las relaciones sociales armoniosas, la perseverancia, la preocupación por los recursos medioambientales y el trabajo en equipo; todo ello determinante según Yung Han Shen.

Indudablemente el crecimiento chino se explica por muchas más razones que sólo los relativamente bajos costes laborales. Ahora bien, las lecturas necesarias para entender al país más poblado del mundo no arrojan inequívocamente un resultado inmaculado. Junto con la falta de libertad que durante décadas el régimen comunista chino ha impuesto no debe olvidarse el feminicidio al que condujo la «política de hijo único». En las provincias interiores de China aún están por levantar los campos sembrados de cadáveres de niñas asesinadas al nacer para que los padres siguiesen buscando un varón con el que cultivar la escasa tierra fértil sin contravenir la política natalista del partido comunista chino. Occidente guarda un silencio ominoso sobre esta realidad que resulta especialmente grave en las voces que se arrogan la defensa de los derechos de la mujer. Occidente se toma su tiempo en construir un palmo más de metro para recortar las distancias entre los barrios de una misma ciudad mientras china reinventa las rutas de la seda y las especias. Occidente quiere vivir las horas del día compartiendo ocio y esfuerzo pero el ocio para un estudiante chino es todo un lujo. Estos son hechos. No es materia debatible. Cada cultura elige su modelo de vida pero las lecturas simplistas no ayudan a explicar los grandes cambios. Ni sólo los costes laborales explican el crecimiento chino, ni las alfombras a los poderosos deben hacernos olvidar los crímenes cometidos.

* José Manuel Cansino es catedrático de la Universidad de Sevilla y profesor de la Universidad Autónoma de Chile

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