Comienzan a llegar los primeros romeros a la aldea de El Rocío

La Hermandad de Sevilla Sur a su paso hoy por el Vado del Quema, paraje de la localidad sevillana de Aznalcázar, donde caballos, peregrinos y carros cruzan el río Guadiamar, testigo, romería a romería, del ingreso oficioso en la devoción de los nuevos romeros a través del "bautizo rociero".
La Hermandad de Sevilla Sur a su paso hoy por el Vado del Quema, paraje de la localidad sevillana de Aznalcázar, donde caballos, peregrinos y carros cruzan el río Guadiamar, testigo, romería a romería, del ingreso oficioso en la devoción de los nuevos romeros a través del "bautizo rociero".

Las hermandades más antiguas deben presentarse hoy ante la matriz de Almonte.

Todo está listo en la aldea de El Rocío para que comiencen las horas mágicas durante las que la Blanca Paloma volverá a reencontrarse con los romeros. Las primeras hermandades ya se presentaron ayer, las 30 más modernas, y hoy lo deben hacer las restantes que quedan hasta el total de 110. De esta manera, el Plan Romero ya se ha activado en El Rocío por lo que se ha prohibido la entrada en el recinto de vehículos y se ha incrementado el número de efectivos policiales y sanitarios, que este año sobrepasan los 6.000.

Así, aún permanecen muchas hermandades en los caminos, que todavía deben esperar unas horas para hacer su entrada y postrarse ante la Virgen. Entre ellas están las que vienen de Sevilla, con Triana a la cabeza, que ya han cruzado el Vado del Quema, donde se viven las estampas más bellas de ese recorrido. Este año, las elevadas lluvias han propiciado que el río venga con mucha más cantidad de agua que en otras ocasiones, por lo que se ha aumentado la seguridad. Se trata de la frontera límite de estas hermandades, el último paso antes de llegar a la aldea y el sitio en el que se «bautizan» a quienes hacen el camino por primera vez. La ilusión y las lágrimas de emoción y alegría que despierta en niños, jóvenes, adultos y ancianos el que se bañe con agua del Guadiamar a los nuevos romeros, recibiendo nombres alusivos al sentimiento rociero y al entorno que rodea esta romería, se mezclan con la nostalgia por los que ya no están o este año no han podido hacer el camino. Y todo ello, entre los sonidos de la flauta y el tamboril, de las sevillanas, que alaban y veneran a la Virgen del Rocío, marcadas al ritmo de palmas y guitarras, y del agua cuando entre ella se abren paso peregrinos, caballos, carros y, sobre todo la carreta del Simpecado que, tirada por bueyes o por mulos, enfila firme la senda hacia los pies de la marisma almonteña donde espera la Blanca Paloma. Por todo ello, el paso por el Vado del Quema es para muchos rocieros un emblema, un lugar ansiado y esperado donde ya casi se ve la cara de la Virgen del Rocío que espera en su ermita.