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Cs rechaza negociar con el PSOE aunque Susana Díaz renunciara a la Presidencia

Los naranjas plantean pactar con el resto de fuerzas y aislar a los socialistas. El PP apela a un «bloque de cambio»

  • El líder de Ciudadanos, Juan Marín, durante su encuentro en la Fundación Cajasol / Foto: La Razón
    El líder de Ciudadanos, Juan Marín, durante su encuentro en la Fundación Cajasol / Foto: La Razón
Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

14 de noviembre de 2018. 11:27h

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M. González Q.  Sevilla. 14/11/2018

La Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) recientemente instó a Ciudadanos a replantear su veto a pactar con el PSOE de cara a la XI Legislatura, amparándose en «el derecho a la estabilidad institucional» y reclamando que se piense únicamente en el interés de la comunidad y no en estrategias nacionales. Cs, por definición el partido de los autónomos y las empresas, se situaba así frente a un callejón sin salida ante el que subió la apuesta y ha optado por realizar un butrón: Juan Marín deslizó ayer un Gobierno de concentración, un cordón sanitario frente al PSOE-A. «El único fracaso sería que no hubiera un cambio y que Andalucía, después de 40 años de gobiernos socialistas, siga igual», dijo, añadiendo que no cree que haya un escenario de repetición de elecciones. Los votos de la formación naranja «no van a servir para que el PSOE-A y Susana Díaz sigan gobernando», insistió. El popular Juanma Moreno defendió que están «acariciando un bloque de cambio».

«Hay heridas que en vez de abrirnos la piel nos abren los ojos», señaló Neruda. El líder de Cs, aunque tiene perfil de Pessoa, tras una legislatura de muleta del «Susanismo», ha pasado a definir al Gobierno del PSOE-A como «un régimen». Rivera, «la mano que mece la cuna», habló incluso de la «dictadura socialista». De «los 20 poemas de amor» a «la canción desesperada». «Yo no soy de retar a nadie, pero le pediría a Díaz que diga un punto que no hayamos cumplido, yo a ella le puedo decir hasta 21», recordó. Marín insistió ayer, en un desayuno informativo organizado por la Fundación Cajasol en Málaga, en que «no va a llegar a ningún acuerdo con el Partido Socialista» tras las elecciones del 2D, tampoco en caso de que se excluyera a Susana Díaz de la negociación. No obstante, de ganar los comicios, aseguró que hablará «con todos». El líder de la formación naranja en Andalucía señaló que hablará de proyectos con las diferentes fuerzas pero no de pactos, matizando que será «imposible» llegar a acuerdos con aquellos que no estén dispuestos a la regeneración, a la eliminación de privilegios de la clase política, al apoyo a los autónomos y a «todas las cuestiones que defienden desde su partido». «Cuando veamos los votos hablaremos de proyectos y con los grupos que no estén por regenerar será imposible llegar a acuerdos», manifestó, insistiendo en que «Susana Díaz no cumple, mientras que Cs ha cumplido el cien por cien de lo que firmó».

La memoria se almacena en la sinapsis, aunque hay estudios que sugieren que puede no ser cierto. Al ser recordado por el pacto que ha sostenido al PSOE otros tres años y medio en el Gobierno, Marín indicó que fue un gesto necesario «para devolver la estabilidad y la normalidad» a la comunidad y que también habló con el popular Juanma Moreno para «buscar una alternativa» al PSOE y hacer «una oposición seria» pero se negó.

Marín defendió que los comicios del 2D «no van de conseguir más o menos escaños, van de ganar el cambio en Andalucía. Y se no se produce estaremos otros cuatro años lamentándonos de no haber aprovechado esta oportunidad». Marín destacó que, según la mayoría de los sondeos, Cs es la formación que más va a crecer en las elecciones, pudiendo hasta «triplicar» el resultado de las pasadas autonómicas, cuando logró nueve escaños, citando logros como que los ex presidentes de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán dejaran la vida política; la bajada de impuestos como el Impuesto de Sucesiones y Donaciones o la rebaja del tramo autonómico del IRPF; la Ley de Emprendimiento; la ampliación de la tarifa plana a los autónomos y más de 129 millones de presupuesto para este colectivo; o el aumento de los recursos para educación y sanidad. «Si yo le dijera a Moreno, que me rellenara un folio con lo que su partido ha conseguido para Andalucía en los últimos 40 años me lo entregaría en blanco», apuntó Marín. De cara a la próxima legislatura, Marín avanzó que su formación pretende acabar con los aforamientos, llevar a cabo auditorías para saber qué ha pasado con el dinero de los parados, poner en marcha una oficina contra el fraude y la corrupción, reformar la Ley Electoral e impulsar una reforma en materia fiscal porque «el dinero de los andaluces está más seguro en el bolsillo de los ciudadanos que en las cuentas de la Junta».

Por su parte, el presidente del PP-A, Juanma Moreno, desde Almería, de nuevo con Pablo Casado, señaló que «estamos acariciando un bloque de cambio en Andalucía y en tres semanas puede ser real». Moreno invitó a los votantes a huir de las «fakes encuestas» con las que «el socialismo nos va a inundar» para trasladar que «el PSOE gana, que no hay nada que hacer y que uno es votante del PP, lo mejor que puede hacer es quedarse en casa». Moreno defendió que «los vientos de cambio han llegado para quedarse». «A pesar de las encuestas, vamos a tener una posibilidad real de un nuevo gobierno de bloque de cambio», indicó Moreno, quien lamentó que es «difícil competir en una tierra» donde «desde el Gobierno de la Junta lideran, impulsan y planifica una trama de corrupción cuya cuantía está en torno a los 800 millones y cuyo objetivo fundamental era la compra de favores políticos para mantenerse en el poder» y, recordó, se investigan otros «4.300 millones» por «ese mismo comportamiento» a través de «cinco consejerías». Pablo Casado consideró las elecciones andaluzas como la «primera piedra de toque» de las nacionales y llamó a un «saneamiento democrático».

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