Política

Desajustes varios

Una oficina de la Agencia Tributaria / Foto: La Razón
Una oficina de la Agencia Tributaria / Foto: La Razón

No hay duda de que el tiempo corriendo pasa. En los últimos años, va a la velocidad de la luz, por ello las leyes, las normas, en su mayoría se quedan sin sentido, al poco tiempo de entrar en vigor. Les voy a contar una pequeña historia pero que resulta ilustrativa. En mi modestia he tenido en los últimos años distintas inspecciones de Hacienda, que por muy buenos que hallan sido los acuerdos, siempre me ha costado un buen dinero para mí, sobre todo porque se tiene la conciencia tranquila de no haber intentado ningún apaño para pagar menos de lo que obliga la ley, como la mayoría. Estos asuntos me los lleva un experto, que me dice aquello que tendré que pagar. Le ahorro las explicaciones, ya que no me iba a enterar de nada. Estoy pagando en seis meses un asunto perteneciente a 2016. En los últimos días recibo, con el correspondiente enfado y susto, una requisitoria para que presente un gran número de papeles que tienen que ver con una casa que vendí en el 2015. Acudo al gestor con todo lo solicitado. Una vez que ha puesto lo requerido, junto con la declaración del año de la venta, le pido que me explique por donde pueden ir los tiros –en este caso, el dinero que puedan pedir– y me asegura que el único punto conflictivo que ve es lo que desgravaron para la compra de mi vivienda actual. Por dos razones: Que la desgravación excede el plazo de dos años que marca la ley y que la casa vendida se puede considerar segunda vivienda. Efectivamente la citada casa fue comprada en 1993 y se usó como segunda vivienda, hasta que en 2005 me traslado de Madrid a residir en Sevilla, dándome de alta en el padrón correspondiente. Posteriormente encuentro una vivienda que me resulta más adecuada, me traslado a la misma, dejando la anterior con el cartel de se vende y en mano de una agencia de venta. Pero llega la gran crisis al mundo. y a España en particular, ya que el sector inmobiliario es el más afectado, así que hasta 2015 y con pérdidas no logro vender. La ley está ahí, pero que en ese tiempo la misma Hacienda que repetía millones de veces todo lo que tenía que recortar, todo lo que tenía que congelar, por culpa de la socorrida crisis, no traslada la misma al caso de la venta de una sencilla vivienda. Lo dicho hay muchos desajustes en las leyes y sus lentas aplicaciones.