Doma clásica

Rafael Peralta Revuelta

Se llamaba «Evento» y llevaba el hierro de la Yeguada Militar de Jerez de la Frontera. Junto con el jinete, Ignacio Ramblas, llevaron al caballo de Pura Raza Española a la élite de la Doma Clásica internacional. Su mérito radicó en competir al mismo nivel de otros caballos centroeuropeos en las Olimpiadas de Atlanta 96. Se abría un nuevo camino. Después llegó «Invasor II», el caballo que participó en tres Olimpiadas. Con su jinete, Rafael Soto (de igual nombre y sobrino que el torero Rafael de Paula) consiguieron una medalla de plata en Atenas 2004. Otros caballos españoles con presencia olímpica en aquellas décadas fueron «Flamenco», «Distinguido X» y «Oleaje». El equipo español de Doma Clásica se situaba en lo más alto de esta disciplina. En Pekín 2008, le tocó el turno a «Fuego XII» (también conocido como «Fuego de Cárdenas»), que en los Juegos Ecuestres de Kentucky 2010 se situó cuarto del Mundo, gracias a la monta del jinete de Écija Juan Manuel Muñoz. Todo parecía fácil. Sin embargo, desde entonces, una sequía dejó a nuestro caballo andaluz (como se le denominaba antiguamente en los tratados) en una escala menor en la competición mundial. Los nuevos ganaderos se esfuerzan por conseguir nuevos productos que alcancen la cima en esta disciplina hípica. Pero el equipo español de Doma Clásica sigue sin poder contar entre sus cuatro binomios a un PRE que nos represente en las grandes citas ecuestres. La magia de nuestro caballo español es casi inalcanzable para esos caballos tan perfectos y técnicos de alemanes y holandeses. Lo soñó Álvaro Domecq. Soto y Ramblas rozaron la gloria. Y un chaval de Granada, Francisco Amador Cortés, hizo de la Doma Clásica arte y duende sobre un corcel español llamado «Quinto AP».